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PLACERES CULPOSOS…

¿Cuántas veces nos ha dado pena confesar nuestro amor por una?

En la soledad de nuestras casas las disfrutamos, o con cómplices… amigos que comparten nuestro amor por ellas.

Las películas que nos da pena confesar que amamos. Que no es lo mismo que las que nos encantan o que nos hacen llorar. Estas nos averguenzan… aunque sea un poquito, o en algún momento de nuestra vida lo han hecho.

¿Cuáles son las tuyas?

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(Ayuda para mi cápsula de radio… prometo subir el texto aquí y hasta les pongo el mp3)

Puedes usar un seudónimo…

UN LARGO VIAJE DE LAS NOTICIAS HACIA UNA ANHELADA PAZ

I

Cuando salí de la universidad estaba segura de que sería directora de cine. La idea comenzó el primer verano de la universidad, allá a mediados de los 90´s (¡gulp!).  

Cada año que llevábamos la materia de Géneros Periodísticos me parecía otra más de las que ponen para rellenar. Lo que valía la pena era el profesor: un cubano gritón, altote y guapo que nos hacía reír y nos compartía su amor por la literatura. Gracias a él conocí “Fresa y Chocolate” y, mejor aún, a Mario Benedetti, quien marcó importantemente años de mi vida. 

Durante las clases teníamos que hacer periódicos por equipos y, casualmente, Manuel, el profesor, siempre me elegía para ser la Correctora de Estilo. Y pues no había de otra, lo hacía. Tenía que estar cerca del hecho noticioso, era parte de “la formación”. A pesar de eso, siempre dije que lo último en lo que trabajaría sería en noticias. Yo me iría por el arte audiovisual, claro. 

Y así, llegó la graduación en 1998. Cada quién se fue hacia un rumbo distinto y un día yo agarré mis maletas y llegué a la Ciudad de México: sería directora de cine. ¿Cómo? ¡Quién sabe! Pero ahí estaba yo. Para colmo de bienes, viviría con dos actores, uno de ellos (se decía) muy relacionado con el medio cinematográfico… Resultó que sí, a los cuatro días de haber arribado a tierras chilangas comencé a colaborar en mi primer corto. Durante tres semanas los Estudios Churubusco fueron mi casa; yo me sentía como pez en el agua… hasta que el proyecto tuvo que posponerse por falta de fondos (raro). Así que me quedé sin saber para dónde ir.  

Varias semanas después mi hermano de éxodo, un ahora conocido reportero de deportes, me llamó para avisarme que necesitaban gente en el área de noticias de Tvazteca. En ese momento no recordé la promesa que me hice a mí misma de nunca hacerlo y por casi tres años trabajé en noticias de la “televisora del Ajusco”. Tres maravillosos años.  

Estar en el área de noticias me dio la oportunidad de empezar a escribir “profesionalmente”, pero lo mejor fue que conocí amigos entrañables que aún hoy forman parte de mi vida. Y aprendí muchísimo. 

Entre una cosa y otra me di cuenta de que para ser reportero había que llevar algo en la sangre, algo que yo no llevaba. Nunca podría ser lectora de noticias, pues me la pasaría llorando ante las tragedias humanas.  

Recuerdo aquel famoso 11 de septiembre. A la entrada del canal (en mis tiempos, al menos) había cuatro televisiones en donde se monitoreaban distintos programas. Ese día las cuatro tenían la misma imagen: las inconfundibles torres gemelas de Nueva York… una de ellas en llamas. Llegué a mi oficina, prendí la televisión (eran las 8 de la mañana) y me di cuenta de que todos los canales tenían lo mismo. Era muy raro, todos estaban confundidos. De repente un avión se estrelló en la otra. Mayor confusión. La historia ya todos la conocemos. Algo sucedía con el mundo. 

Entonces tuve lo que mi amigo Diego Osorno calificó, años después, como una epifanía: no quería trabajar en noticias nunca más. Es un trabajo “peligroso”, puedes caer en la obsesión de estar informado. De verdad. Hay que saberlo todo. Yo trabajaba en el área de investigación (nunca fui reportera), por lo que me enteraba de un montón de cosas del pasado, del presente y demás (que claro, ya olvidé con esta memoria de teflón). Pero siempre quería más. Así que en cuanto la epifanía se presentó, agarré mis maletas y otra vez me fui. Ahora más lejos. 

Me mantuve alejada de las noticias por algún tiempo. Literalmente evitaba los periódicos y los noticiarios. Afortunadamente había una barrera de lenguaje donde vivía entonces, ¡qué mejor pretexto para no saber nada de nada sobre lo que ocurría en el mundo! 

Y entonces, volví a acercarme a un viejo amor: el arte audiovisual. “Casualmente” compartía casa con un chavo que estudiaba producción cinematográfica, dos de mis mejores amigas eran actrices, salí con un músico, trabajé para otro y la ciudad donde vivía era el mejor lugar para ver películas de todo el mundo y acercarte a los pintores más famosos de la historia. 

Pero también en esta ciudad extranjera donde se conjuntan nacionalidades del norte y sur, oriente y occidente, existe una conciencia política bastante grande, por lo que poco a poco volví a inmiscuirme en las noticias. Sobre todo porque algo grande estaba sucediendo: amenazas terroristas hacia ese, mi nuevo hogar. Recuerdo que hubo histeria colectiva: muchos dejamos de usar el metro para transportarnos… por miedo (y economía, de paso). Todos los días la gente esperaba que se reportara algún atentado (que finalmente sí sucedió un día de marzo, años después). Lo peor del caso es que los ciudadanos estaban muy enojados. Estaban enojados porque ese país se había convertido en el principal aliado del tal Bush. La gente tenía rabia. Reino Unido iba a invadir Irak. Pero no, no era UK, era Tony Blair. Ese señor alto y narigón que decía ser el representante de cuatro países y varias islas.  

II 

El año 2003 comenzó muy agitado. Estados Unidos afirmaba que era inminente la invasión a Irak. La cabeza de ese país americano buscaba, exigía apoyo en el mundo entero. La Organización de las Naciones Unidas no pudo hacer nada. Francia, Bélgica y cientos de países más dijeron “No”, pero España y Reino Unido se unieron a su bando.  

Ante las precipitadas decisiones de los gobiernos algo nacía.  

Comenzó a organizarse en Gran Bretaña y poco a poco se fue extendiendo por Europa. Después, cruzó océanos y casi el planeta entero. Correos electrónicos, blogs, de boca en boca… por todos los medios posibles se corrió la voz.  

Algo sucedió el 15 de febrero de 2003. Algo que conmovió a muchos, porque además, demostró que puede existir un enorme poder de convocatoria y coordinación a nivel mundial.  

“Londres, Inglaterra. Al rededor de un millón de voces se unieron a la protesta en contra de la invasión a Irak. Fue la mayor demostración en contra de la guerra que se ha hecho. Aproximadamente 800 ciudades al rededor del mundo se hermanaron.” 

poster-no-en-mi-nombre.jpgSegún la BBC, entre seis y diez millones de personas salieron a manifestarse en 60 países ese fin de semana; algunos se aventuran a decir que fueron entre 8 y 13 millones de almas unidas por una causa. La protesta más numerosa tuvo lugar en Roma, en donde, según el Libro de Record de Guinness, 3 millones de personas participaron en la mayor marcha anti-bélica de la historia. Sólo en la región de China no se dio ninguna manifestación de este tipo. 

“No en mi nombre”, “No a la guerra en Irak”, “Hagamos té y no la guerra”. 

Con todo y que fue vetada por algunos medios de comunicación, la marcha comenzó en Londres alrededor del medio día, desde el Thames Embankment y Gower Street (a donde llegaron los autobuses procedentes de 250 pueblos de todo el país). Los manifestantes se unieron en Piccadilly Circus y se dirigieron hacia Hyde Park.  

El cielo era gris, el clima frío pero los ánimos no. ¿Cientos? ¿Miles? ¿Cientos de miles? La vista era espectacular. La sensación era abrumadora. ¿Se imaginan un millón de voces unidas? ¿Se imaginan el sonido de las pisadas? ¿El rumor en los distintos acentos, los colores de las pieles? Niños, adultos solos, adultos con sus bebés en brazos o en carreolas; ancianos, poetas, maestros, periodistas, motociclistas, punks; modelos lidereados por Kate Moss, músicos, estudiantes, pero sobre todo jóvenes con altavoces, con pancartas, con coraje. Pocos se quedaron durante los discursos anti-bélicos que se dieron en ese parque tan representativo de Londres… pero su presencia se sintió, se vivió. 

Esta marcha no logró que los Presidentes o Primeros Ministrno-en-mi-nombre.jpgos dejaran sus planes. A pesar de que menos del 10 por ciento de los gobernantes del mundo los apoyaban, la invasión comenzó el 20 de marzo de 2003. Esta marcha no evitó la muerte de cientos de soldados, de los “buenos” y de los “malos”, cualquiera que sea el cristal con que se mire. No impidió la muerte de cientos de personas, la destrucción de cientos de hogares.  Pero algo sí cambió. Si no en ellos, al menos sí en muchos de nosotros. Han quedado silenciosos testigos: las paredes de las ciudades, las fotografías, los escritos… Han quedado testigos sonoros, imágenes en movimiento, imágenes en nuestras memorias, videos musicales como el de System of a Down, “Boom“, gente a favor, gente en contra… 

Uno de los puntitos de las fotos soy yo. Este evento me colmó de solidaridad, de coraje, de voluntad; derribó fronteras, nos hermanó. Incluso en Estados Unidos, ese país en donde la violencia, la intolerancia es ya parte de su imagen al exterior, es parte de sus escuelas, en donde los Cho Seung Hui, en el Tecnológico de Virginia y o los asesinos de Columbine cada vez son más, donde se pueden comprar armas en el supermercado, aún en este “monstruo” que en realidad no lo es, hay gente que se levanta, gente que protesta, gente con un sentir muy humano. En todos los países del mundo hay cada vez más y más chispas de conciencia, de amor que nos dan esperanza y nos hacen creer que sí, somos hermanos. 

Este evento me regresó al país de las noticias, y con ello, de las tragedias mundiales (con todo y efecto de latigazos en la espalda). 

III 

Regresé a México aún convencida de que el medio noticioso no era lo mío. Estaba indignada por lo que sucedía en el mundo y lo único que quería era vivir en paz. 

Comencé a trabajar en otros ámbitos de la comunicación, incluyendo mi viejo amor, pero las noticias seguían estirándome sus largos brazos. Algunos de mis mejores amigos trabajaban en el área y me contagiaban su hambre de “saber más”. Sólo que esta vez yo era diferente. 

Poco a poco había cambiado, la filosofía de mi vida se había transformado. Empezaba a ver las cosas desde otra perspectiva.  

Y así, llegamos a la lucha contra el Narcotráfico en 2007. México ocupaba las primeras planas en la prensa internacional: mayo-2007-041.jpg“Afrenta en contra del narco”. Nuestras ciudades eran invadidas por militares. Todo se pintaba de verde olivo. Los helicópteros volaban bajo, sobre nuestras cabezas mientras caminábamos, íbamos al supermercado, tratábamos de hacer nuestras vidas, aunque todo se estaba volviendo personal. 

Llegué a ver sangre en el centro de un pueblo, agujeros de balas en paredes, en cortinas de negocios, como parte de un atentado a pleno anochecer, 8 de la noche.  

Entonces ocurrió un evento que nos sacudió a muchos, hasta los cimientos. Un terrible asesinato, padre e hijo brutalmente torturados y muertos. Gente conocida, cercana. Media ciudad se paralizó. Comenzaron los rumores, las especulaciones, pero todos tenían miedo. Pocos entendían lo que había sucedido.  

Pero para mí todo dio un vuelco extraño, mágico. La “anti yanki”, la luchadora por los derechos de las minorías (al menos de corazón y en mi cabeza), a la que se le humedecen los ojos viendo imágenes de injusticia, empezó a ver la realidad bajo otra perspectiva. 

Eso, contra lo que estaba luchando, cada día cobraba más y más fuerza. La paz que tanto anhelaba en el mundo parecía estar desapareciendo. Entonces, lo entendí.  

También me reconcilié con las noticias: ni ellas me abrumarían ni yo las condenaría. 

Mi proceso, o la primera parte de él, hacia la búsqueda de “paz”, terminó en un video; un video que hice y, claro, lágrimas, pero a la vez mucha claridad. Un video muy importante y representativo de lo que siento, de lo que soy. En donde estoy  física y emocionalmente.  

Este texto tiene que terminar con algo muy personal, algo muy mío: imágenes y letras. Este “final”, conjunta éstos, mis dos amores.  

Con todo el deseo de paz que pueda llegarles hasta donde están.

http://www.youtube.com/watch?v=QqBWIZaPq8c 

¿QUÉ ES LA FANTASÍA?

No recuerdo de dónde lo conozco, pero sé que he hablado con él, tal vez por mail… incluso por teléfono. Hace años ya. Es molesto no recordar de dónde lo conozco…

Alberto Chimal afirma que la Fantasía es antigua.  ”Pero el término fantástico –en todas las artes, y en especial en la literatura– puede referirse a mucho más que a esos libros del párrafo anterior y sus versiones fílmicas (Eragon y Harry Potter). La antigüedad de lo fantástico es la de los comienzos del lenguaje, antes de la historia escrita, cuando surgieron los primeros pensamientos y los primeros temores de la especie.
      De este tiempo datan los mitos, por supuesto: los dioses y los espíritus, los grandes padres y los grandes 20070609elpmad_7_el-pais.jpgextraños que, amplificando aspectos de la realidad más inmediatas para ajustar a ellos el universo entero, dejaron atrás muy pronto cualquier “apariencia de realidad” y sirvieron a nuestros antepasados para entender (para creer que entendían, se dice ahora) el caos y la enormidad de la existencia más allá de lo humano. Las historias de aquellos tiempos, transmitidas primero de manera oral y luego recogidas para la escritura y la imprenta y los medios electrónicos, siguen entre nosotros, siempre transformadas pero siempre capaces de señalar a sus precursores.”

Y su texto sigue, pero yo sólo puedo pensar en la Fantasía… en lo Fantástico.

¿Qué es la literatura fantástica? Es decir, ¿a qué defines como fantástico? Porque, honestamente, podría yo llamarle a algo fantástico (por convencionalismo o lo que sea) a algo que realmente me ha parecido maravilloso.
¿Y quién dice que ese mundo de fantasía es menos real que este plano que estamos experimentando? ¿No es esta, la que tú me estés leyendo, que yo te esté leyendo y en segundos tengamos una unión, una forma de fantasía? Porque realmente no estás frente a mí… no te veo, no te toco, no veo cómo respiras, cómo hablas… tus gestos.

No puedo ver cómo se mueven tus manos o tomas el cigarro, si es que fumas. ¿Es eso, acaso fantasía, el imaginármelo? Pero si estuvieras frente a mí, ¿sería menos una fantasía?

Estoy confundida…

SOBRE MI “POST” ANTERIOR

Todo comenzó con una revelación y terminó en esta conversación del messenger… Esto, por el post anterior, ese de que las mujeres nos decidimos por el amor. Es una conversación entre un amigo, El profe, y su servidora. Valga decir que el Profe fue, de verdad, mi profesor hace muchos años, en la universidad. Ahora es un reconocido (y medio mamón) escritor (te quiero, amigo). 

El profe dice (23:06):Una observación: cuando vas a usar comillas en un texto, no es necesario ponerlo en cursivas. 

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:06): gracias.

El profe dice (23:16):Mira, lo que es verdad y da MUCHO trabajo entender, es que, en efecto, entre más se afana uno por encontrar su pareja menos llega. Como que transmites la desesperación.

El profe dice (23:16):Yo me pregunto, ahora que volveré a Morelia y que de verdad quiero hacer una pareja “¿con quién?”

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:16):¿neto? sí siento que me leyeron así, pero te juro que no fue esa la intención.

El profe dice (23:16):Pos esa fue.

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:17):Ah, eso me lo he preguntado.

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:17):cierto.

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:17):pero…

El profe dice (23:17):Pero qué?

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:18):pero sabe.

El profe dice (23:18):Y claro que también tengo mis requisitos…

El profe  dice (23:19):Y creo está más cabrón…

El profe dice (23:19):1. No debe ser una mujer muy joven (menores de treinta, que se abstengan de sacar boleto). 2. Debe tener una vida hecha en donde yo no soy ni su salvación ni su “peor es nada”.  3. Si tiene hijo(s) tiene el 50% avanzado.

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:20):bien, bien, bien.

El profe dice (23:20):4. No quiero ser el amor de su vida ni el acostón de su vida porque ya tuve los amores de mi vida y los acostones de mi vida… y ella espero que también. 5. No pienso ser quien la mantenga ni que me mantenga, sino que cooperemos. 6. Debe ser alguien que sea amiga de mis amigos… o al menos que se lleve bien con ellos (es básico). 7. Sentido del humor 8. Inteligente 

O sea, está cabrón.

El profe dice (23:22):¿Conoces a alguna? ¡¡Preséntala!!!

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:23):ese sería un buen post, muy comentado.

El profe dice (23:24):Mmh… sí sería un buen post. Úsalo, pero no pongas mi nombre. Digo, si quieres ¿verdad? Una especie de respuesta a la polémica que despertó tu post. 

Me faltó un requisito… que si es posible cada quien tenga su casa y nos comprometamos a ser fieles y leales.

Latita: vuelo en escoba directo a Londres, saliendo en agosto. Alineemos a Venus dice (23:29):?ndale, suena a ti. Pues cada quien quiere algo distinto, y lo importante y más difícil, es tenerlo claro (saberlo…). Chale.

Y termino diciendo: ¡enamorémonos todos! Como lo hacen las mujeres inteligentes (según ?ngeles Mastreta): como unos completos idiotas.

MUJERES QUE SE DECIDEN POR EL AMOR

Ya, lo he decidido. Y que conste que no estoy buscando, sólo lo decidí.

ist2_2721453_you_can_see_my_heart.jpgPor supuesto que me gustan los hombres guapos, aunque los prefiero inteligentes. Altos, de preferencia. Que sepan reír y tengan paciencia. Que sepan escuchar y tontear. Ya sé que suena a gay, pero lo quiero heterosexual (por favor). Estoy a punto de sonar a anuncio clasificado de periódico provinciano, así que mejor me remito a la historia.

He visto a mi alrededor, analizando el terreno con microscopio. Artistas, prohibidos por las amigas. “Búscate un hombre que tenga una quincena segura, que sea estable y que te quiera?. Aquí es donde me imagino un desierto airoso… y una paca de paja volando por ahí.

Sería divertidísimo andar con un pintor: “Puchunguis, ahora píntame desnuda, pero quítame las patas de gallo?. O un escultor “No, terroncitodeazúcar, quítale masa aquí y pónsela allá?.

Pero no, según mis amigas un artista no es lo adecuado. A pesar de que tenga varios a mi alrededor y tenga que mentalizarme “Imagínalo con la cara del vecino, en su playera sin mangas y su panza chelera mirando televisión los domingo con los cuates?, artistas no. ¡Caray! Cuando una está a dieta se le antoja más el dulce, ¡¿por qué me dijeron que artistas no?!

Casados, la neta no. Pido exclusividad, porque la doy. Tachados muchos apuntados. Entonces… veamos, ¿contadores? Mmmmm… no conozco muchos, y los que conozco no entienden el idioma que hablo (metafóricamente hablando, claro). “Tengo que ir a bibliotecas… o a donde se junten los contadores, abogados, administradores de empresas y doctores, ah, claro, todas quieren un doctor. Argggg… ¿Por qué no tengo amigos de esos a los que llaman normales??

Sigo el consejo de mis amigas (ellas lo saben todo, por supuesto)… Y renuevo la lista, esa que todas en algún punto de nuestras vidas hacemos. Ya ni sé qué poner porque siempre anoto algo “prohibido?.

Dice una amiga que en realidad no queremos a un viejo apestoso que esté junto a nosotras todos los días, ensuciando nuestro baño o llenando de pelos el jabón; que lo que queremos es apapacho. Entonces que viva lejos es un plus. Nada más nos vemos durante un tiempo, cada quién sigue con su vida, hasta que nos volvemos a topar.

Esta lista comenzó hace un par de meses, con la historia de nuestra amiga Mafalda Muchaspreguntas… Un “inadecuado? se había atravesado en su camino. Llevaba varios meses solita, terminando un duelo importante y con tanto trabajo que no había tiempo para pensar en un galán. Y luego llegó Don Teófilo Muchafama a su vida.

Mafalda recuerda que la primera vez que vio una foto suya pensó “él no es feo?. Y comenzaron una buena amistad. Son buenos amigos… ¡qué bonito! Don Teófilo Muchafama y doña Mafalda Muchaspreguntas son amigos. Es un hombre muy distinto a los que había conocido, así que le llamaba aún más la atención. Inteligente, ¡ni qué decir! Talentoso, dulce… ¿Por qué no? Se “inquietaban? mutuamente, se gustaban.

Cuenta que besarlo la primera vez fue muy raro. Hacía mucho tiempo que no besaba sin estar enamorada. Y en realidad Mafalda quería algo serio con él. “Yo te quiero conocer, Teofi?. Por supuesto, tuvo las palabras adecuadas en el momento adecuado… (¡Viejas! Nos ganan con un buen discurso. Más aún si tienes enfrente a un artista de las palabras.)

Así que iniciaron algo. Muchafama y Muchaspreguntas no parecían una mala idea. Pero Mafalda lo veía como algo “sin prisas? hasta que un amigo cercano le dijo que por qué se negaba la oportunidad AHORA. Y ahí va la Mafalda y dice, “´ta bueno?.

El asunto con Muchafama es que a su edad uno se quiere comer el mundo a mordidas y lo mejor es que él se lo está comiendo. Y ella lo entiende perfecto. Le alegran tanto sus triunfos, que está ahí para compartirlos, aunque sea de lejos. Mafalda no tiene problemas con viajar, ya que su trabajo actualmente se lo permite, y él tiene que hacerlo constantemente. Así que la idea no era mala: lo podría acompañar. De hecho, lo hizo en una ocasión (antes de convencerse de que sí quería algo más serio con él, por supuesto) y fue divertidísimo para ella verlo trabajar.

Entre las muchas cosas que le gustaban de Teófilo Muchafama estaba su constante cuestionarse y su buen corazón. Con todo y todo, era raro ser la señora “de Muchafama?, aunque fuera en teoría y por un tiempo. Todas querían conocer a Don Teofi. Todas eran sus admiradoras. Pero ella, Muchaspreguntas, sabía cómo abrazaba, sabía cómo besaba, algunas de sus interrogantes e inseguridades. Nunca le molestó su apellido, de hecho le divertía mucho. Pero a la vez ese era el problema, él sólo se podía enfocar en una cosa y eso es su carrera.

Don Teófilo nunca supo que Mafalda algún día decidió que sí quería intentar algo serio con él. Se fue a otro lado. Ya no recuerda a dónde fue, si a Vancouver, Colombia o Oaxaca. Pero tenía que seguir volando. Lo mejor (y más desesperante) del caso es que ella lo entiende perfecto. Y está bien.

Don Teófilo Muchafama continúa y continuará brillando porque es un hombre talentoso y trabajador. A pesar de que llenaba el requisito impuesto por nuestras amigas de tener una quincena segura, don Teofi no está con Mafalda. Ya llegará la mujer a la que quiera compartirle consistentemente su Muchafama (y esperamos, lo demás) y ya le llegará su hombre Muchaspreguntas a Mafalda.

Y sí, así lo queremos. Sin listas. De carne y huesos.

Valga decir que las amigas que hicieron esas listas están divorciadas, exiliadas y una de plano se delcaró asexual…

Polonia bajo la niebla (Parte 3 y última)

escanear0013.jpg“Durante los cinco años que duró la II Guerra Mundial, el campo de concentración de Auschwitz (el más grande creado por los alemanes) suscitaba terror entre la población de los países ocupados por los nazis. 

“KL Auschwitz fue abierto en 1940, destinado, en un principio, a los prisioneros políticos polacos y después pasó a ser prisión internacional, de judíos, de soviéticos y de gitanos. La cifra total de víctimas entre los años 1940 y 1945 es de alrededor de un millón quinientos mil. La mayoría murió en la cámara de gas. Era en realidad un complejo de tres campos de concentración, de exterminio y de trabajos forzados, ubicado a 37 millas al oeste de Cracovia, cerca del pueblo de Oswiecim: Auschwitz I, Auschwitz II (Birkenau), y Auschwitz III (Monowitz). Una gran parte de las instalaciones fue totalmente destruidas para evitar secuelas criminales.? 

El clima era lluvioso, había niebla y hacía mucho frío. Estaba contenta porque no me había perdido: tomé el autobús correcto y bajé en la estación acertada. Viajé desde Cracovia y el recorrido había sido bastante tranquilo. Al llegar, sólo seguí a un grupo que parecía de turistas.  

Todo era un poco confuso al principio, luchaba contra el viento y la lluvia con mi paraguas al tratar de leer los grandes letreros que te explican, en 19 idiomas distintos, más o menos a dónde estás llegando. El Museo de Auschwitz/Birkenau es totalmente diferente a lo que esperaba. No sé, me imaginaba unas bodegas grises, apestosas, enormes.

Un letrero te saluda “Arbeit macht frei?: El trabajo nos hace libres. 

escanear0012.jpgGrandes casas de dos pisos con tejados y construidas de tabiques rojos se alinean perfectamente. Hay muchos árboles y de no ser por las rejas y los alambres de púas, se creería que se trata de un elegante conjunto residencial. 

En la entrada se encuentran paneles con información sobre el lugar; al centro un florero gigante y una gran urna llena de cenizas, es una especie de altar. Había tanta gente que resultaba molesto. Algunos grupos eran muy grandes y casi todos tenían un guía que les hablaba en inglés. No me uní a ninguno; quería ir a mi paso. Esto resultó muy conveniente, ya que si vas solo no pagas por entrar, pero si vas en grupo sí. 

Una de las ventajas de hablar español es que en casi todos los museos hay información en nuestra lengua, por lo que me armé con una guía y me preparé para comenzar el recorrido.  

El gris día le daba el ambiente perfecto, aunque me seguía pareciendo un conjunto de departamentos, en donde niños podrían andar en bicicleta por los jardines y los viejos leer plácidamente bajo uno de los verdes árboles. Pero esa imagen desapareció de pronto, cuando entré a la primera sala, en el llamado “Bloque 4?. 

Grandes y viejas fotografías, con información en polaco, en inglés y en hebreo, me abrían el paso mientras trataba de encontrarme en mi mapa. “La mayoría de los judíos condenados al exterminio… llegaban convencidos de que los SS trataban de establecerlos en los territorios del Este europeo?. 

Rostros críticamente pálidos me observaban mientras caminaba y leía la historia del lugar. La mayoría de las imágenes son de judíos húngaros: de perfil, de frente y de tres cuartos.  

Las fotos siguen y siguen por todos los pasillos, muchas de frente, con el nombre. Algunas tienen tres fechas: nacimiento, entrada al campo y muerte. No se tiene un número exacto de víctimas porque muchas de ellas ingresaban a la cámara de gas directamente del vagón del tren, incluso sin registrarse.  

El antiguo campo de concentración es tan grande que las horas pasaban y me faltaba todavía mucho, por lo que tuve que acelerar la marcha. La exposición general se divide en: Exterminio, Pruebas del crimen, Vida del prisionero, Condiciones sanitarias y de vivienda y Bloque de la muerte. Después están las exposiciones de diferentes naciones y los lugares principales como
la Cámara de gas, Crematorio y Paredón de la muerte. Sé que suena tétrico, tal vez poco atractivo para un turista que va a un país por vez primera entrar a un “museo de la muerte?. Pero yo no soy una turista más; quiero conocer, quiero aprender, quiero vivir
la Polonia de ayer y hoy. Quiero ser testigo lejana. 

y-si-pasa-otra-vez.jpgEn otra de las salas pude ver botes y botes de “pastillas? que contenían el gas Zyklon B, que se utilizaba en la cámara. También vi las pertenencias de los prisioneros: peines, zapatos y las maletas. En ese gran escaparate, que más bien parecía una gran pecera, que contenía maletas, encontré una con el nombre de “Hedwig?… creo que fue cuando me di cuenta del todo que esa gente había sido real. Hedwig es el nombre de una de mis mejores amigas y sentí una opresión en el pecho. 

A cada paso todo se me hacía más grotesco, más cruel, más duro. Escaparates con kilos y kilos de cabello y telas hechas de este material hablaban más que cualquier letrero en una lengua ajena. 

Documentos de entrada, de muerte, de registro de los reclusos; ropa y zapatos de niños, fotos de los experimentos que hacían con los pequeños presos. Estaba ahí y podía pisar la misma tierra que ellos pisaban durante el conteo, ver cómo “vivían? al principio y cómo se fueron adaptando las celdas para albergar a un número estratosférico de prisioneros. Aprendí el significado de cada tipo de tatuaje con los que los marcaban, constaté las terribles condiciones de los baños. Visité los lugares de castigo, los rincones donde morían de hambre; miré la pared que veían mientras esperaban, de pie, ser fusilados. 

Algunos de los sobrevivientes hicieron pinturas y dibujos ilustrando sus días en Auschwitz. Uno en particular me impresionó mucho: dos oficiales alemanes platican, pero sus rostros muestran una risa especial, una risa maligna, son la personificación del demonio.  

La cámara de gas es impactante y me pareció bien pequeña. Ahí los metían desnudos, diciéndoles que iban a tomar un baño. Llenaban la cámara con el Zyklon B y morían después de 20 minutos. Recorrí el lugar observando y algo en las paredes llamó mi atención. Me acerqué y descubrí lo que era: marcas de uñas rasguñando las paredes… 

escanear0011.jpgFinalmente llegué al lugar al que llaman
la Sala del Sufrimiento Judío que es una especie de capilla con música tipo sacra y luz tenue, y ahí vi lo que más me llegó al corazón. Un viejo estaba sentado en una banca y un hombre joven parado a unos tres metros de él. No había nadie más y los dos lloraban, de ese modo en el que se llora a uno de los tuyos. 

“A mediados de enero de 1945, mientras las fuerzas soviéticas se acercaban al complejo de campos de Auschwitz, las SS empezaron a evacuarlo. Casi 60.000 prisioneros fueron forzados a caminar hacia el oeste en la llamada “Marcha de
la Muerte?. Aproximadamente 1000 reclusos murieron durante el recorrido. El 27 de enero de 1945 el ejército soviético entró a Auschwitz y liberó a más de 7.000 cautivos, la mayor parte estaban enfermos y moribundos.?  

Salí de Auschwitz casi corriendo porque el camión me dejaba. Una sensación extraña, como un hueco en el estómago, me acompañó durante el camino de regreso a Cracovia. ¿Qué es lo que pasa con el mundo? ¿En qué momento empezamos a querer matarnos unos a otros, empezamos a crear productos de nuestros mismos cuerpos? ¿En qué momento perdimos la compasión, la tolerancia? ¿Y la fortaleza del hombre ante todo esto de dónde sale? Fortaleza para levantarse una y otra vez desde las cenizas, para reconstruir no sólo ciudades, sino dignidades; fortaleza para perdonar, para no guardar rencor, para volver a soñar, para volver a creer. ¿Y el rencor hacia un país, un rencor heredado, no pedido, cómo lo desapareces de tu piel? ¿Cómo quitarte un estigma de raza, esa raza que luchó por limpiar la sangre y que ahora muchos insisten en marcarla? 

Así, mi experiencia polaca estuvo llena de sabores diversos: dulces de los amigos queridos y ciudades majestuosas, de minas de sal a kilómetros dentro de las profundidades de la tierra; de comida deliciosa y de momentos compartidos; y amargos de ser testigo, por primera vez, de algo muy ajeno a mí, algo que no se puede explicar en ningún libro de texto de aquel país americano tan lejano de donde provengo, ser testigo tardío y distante de la destrucción, la muerte y uno de los peores crímenes cometidos por los hombres contra los mismos hombres: la guerra. 

Esta es Polonia, esta fue mi Polonia. 

Polonia en otoño (Parte 2)

polonia-3.jpgPolonia es gris y lluviosa en octubre. Un amigo me dijo que era la peor época para visitarla porque caen fuertes tormentas, hace mucho aire y no es precisamente cálido. Principios del décimo mes del año y estábamos a 5 grados centígrados. Para mí la lluvia y el viento eran perfectamente aceptables, mucho más que los -25 grados que hace en invierno, cosa que mi cabeza no puede ni siquiera imaginar. 

Cuando Monika y Ela llegaron por mí a la estación de Cracovia, decidimos dejar mi equipaje en uno de los lockers de la estación (tanto de trenes como de autobuses) para poder dar una vuelta sin problema. Caminamos unas tres cuadras y entramos a la parte vieja o Stare Miaste. Era muy diferente a lo que suponía; claro, mucho más bello. Iglesias con altas torres que terminaban en picos, campanarios verdes, muchas monjas, monjes (o algo que se le parecía bastante), artistas vendiendo su obra y gente abarrotando la bellísima plaza del Mercado, cuyo edificio principal es el Mercado de Tejidos que en el siglo XIV albergaba ya a los comerciantes. Era raro pensar que estas construcciones han existido por tantos siglos, seguramente no como están ahora, pero ahí mismo. Esa sensación de venir de un continente donde las ciudades son “nuevas? llegó a mí, una vez más. 

Carruajes jalados por caballos, muchos pichones en el suelo y jóvenes haciendo gigantescas burbujas de jabón robaron mi atención… Así que esto es Polonia. 

Decidimos comer en lo que considero es el equivalente a las cocinas económicas de aquí; se les llaman “Barra de leche? y es como un comedor de escuela, en donde ordenas, tomas tu charola y vas tomando los platillos que pagaste. Es bastante económico y la mayoría de los clientes son estudiantes y gente que trabaja en los alrededores. Por supuesto,
La Lata era la única no polaca en el lugar y me di un festín picando cada uno de los platos de mis acompañantes para probar de todo… ¡estupendo! 

Un poco más tarde subimos al Castillo Real de Wawel, que también te da esa sensación de llevar milenios ahí, como un extraño espectador… ¡y cómo no! Comenzó a edificarse entre los siglos X y se terminó hasta el XVI, cuando le dieron su actual aspecto renacentista. Como la mayoría de las capitales europeas, a Cracovia la cruza un río, el “Wisla? (Vístula) y desde el castillo se tiene un panorama espectacular. Aquí mismo se levanta también la catedral de San Vuenceslao y San Estanislao, donde coronaban a los reyes de Polonia. Viniendo de donde vengo ese tipo de ceremonias pertenecen sólo a los cuentos de hadas o a las películas, pero ahora estaba viendo, tocando los lugares en donde todo eso sucedió… en la vida real.  

No sé si sea porque en gran parte todavía me siento como una niña, pero para mí cada rincón era un gran descubrimiento. ¿Se imaginan una torre que aprisiona un dragón? Claro, es sólo una estatua, pero ese animal precisamente es el símbolo de Cracovia y puedes verlo en cada uno de los puestos de recuerditos que invaden el corazón de la ciudad.   Después de otro paseo por los jardines del centro llegamos al departamento de Monika, que compartía con la hermana de mi otra amiga, Ela, y con un chico de pelo largo y lacio, Kuba.  Terminé mi primer día en Polonia con un baño y una reflexión… ¿qué pasa con las duchas europeas? Es decir, ¡¡¡no hay duchas!!! Sólo la tina con una manguerita y terminas empapando todo el piso del baño… Al día siguiente caminé hasta el centro, me dijeron: todo recto por 20 o 30 minutos… Me perdí, claro está. 

Ahora que lo pienso, no sé por qué no pregunté en algún sitio… supongo que me intimidó la barrera del lenguaje. Al final encontré a una gringa y una australiana que salían de un hostal y buscamos el camino juntas. Tengo que aceptar que cuando estoy en grupo me siento más segura y decidí (¡por fin!) preguntar (si un hombre me saltaba encima al menos alguien podría darle de patadas al atacante). Entre gruñidos y señales entendí hacia dónde teníamos que ir, porque con todo y mapa no sabíamos dónde estábamos, ni físicamente, ni en el papel. Al final llegamos y nos separamos. Me di tiempo para pasear por las calles de Cracovia y poco a poco me fui familiarizando con el lugar. Los jóvenes me parecían mucho más amables que los viejos. Los hombres polacos eran como… raros. Paseando con mis amigas nos encontramos a más de uno bastante borrachín y un día, a plena luz de sol, le dijo a Monika que se quitara de su paso porque tenía que orinar ¡y así como si nada, orinó en el centro de Cracovia!  Pero esa experiencia no empañó mi estancia en esta hermosa ciudad tan distante a mi México. 

Una semana después me subí a un tren y me dirigí a Varsovia. 

La actual capital de Polonia me sonreía después de una lluvia, así como mi amiga Sabina y su pareja, Bartek. 

La primera noche fuimos a un bar con los compañeros de trabajo de Bartek y fue muy divertido. Nos tocó la presentación de un whisky y eligieron a nuestra mesa para las pruebas. Teníamos que contestar un cuestionario (en polaco, claro) sobre las bebidas que se preparaban mezclando el producto con distintos refrescos o jugos. Ellos me tenían que traducir las preguntas y era muy divertido verlos decirme algunas palabras (obviamente malsonantes) en español. 

Cracovia es más bella que Varsovia, pero la última tiene el aire capitalino que la hace especial: tiendas, museos, vida más agitada… 

aqui-esta-muy-presente.jpgAhí, en medio de la ciudad, me encontré con un edificio magno, distinto a lo que estaba acostumbrada: el Palacio de Cultura y Ciencia, con sus 234.5 metros de altura. La gente no mostraba ni remotamente mi entusiasmo ante el rascacielos de estilo arquitectónico al que llaman “Socialismo Real? y que fue construido entre 1952 y 1955, ya que, dicen, es un símbolo viviente de la ocupación soviética, etapa que aún duele a muchos. Efectivamente, en el sótano del edificio se encuentra el Museo del Socialismo, pero además alberga al Museo de Ciencia (nada impresionante, los nuestros son mucho mejores), tres teatros, un centro recreativo, dos restaurantes y un centro de convenciones.  

Pero ahí no terminaron mis sorpresas. El parque Real Lazienki (que significa “Baños Reales?) es un lugar gigante que ocupa 76 hectáreas (antes era un palacio), uno de los mejor cuidados en Europa. Es fácil perderse porque caminas y caminas y vas encontrando edificios, cines, museos, fuentes y rincones distintos, que al final ya no sabes ni cuál era cuál. El Palacio de
la Isla se refleja en el agua que lo rodea, y muy cerca se encuentra el Palacio de Agua y un teatro al aire libre, semejando mucho a, lo que yo me imagino, un antiguo teatro griego, sólo que rodeado de un lago artificial. 

En una de las entradas al parque se encuentra un monumento a uno de los orgullos de la nación: el músico Federico Chopin. Si tienes suerte y te encuentras en Varsovia durante el verano, podrás escuchar conciertos de piano al aire libre frente a esta estatua. 

Otro lugar por el que me di varias vueltas fue por la parte vieja de Cracovia y quedé impresionada, pues en realidad es mucho más nueva de lo que parece. Durante la Segunda Guerra Mundial fue totalmente destruida y se volvió a construir basándose totalmente en fotografías y documentos “del pasado?. 

Para mí fue una experiencia fuerte, ya que visité muchos sitios que muestran el resplandor de la antigua Polonia y la decadencia que sufrió en tiempos de guerra: el precio que pagó por estar entre dos grandes potencias: Rusia y Alemania. Ese mismo día vi la película “El Pianista? y una sensación extraña oprimía mi pecho: todos esos lugares que retrata la historia están ahí, reconstruidos, y hacía unas horas yo los estaba admirando… fue entonces, cuando comenzó mi “otra visita a Polonia?, la que involucraba a Nazis y al más grande campo de concentración, construido en un pueblito llamado Oswiecim: Auschwitz.

Continúa…

Polonia, tan lejos de Dios y tan al centro de Europa (Parte 1)

Receta introductoria: Tome la cuna del difunto Papa, más de cuatro décadas de comunismo, dos guerras mundiales y mucho, mucho Vodka. Mezcle bien. Vacíelo en un recipiente bastante grande y colóquelo en pleno centro del continente europeo. ¡Listo! Usted tiene un país algo gris, en vías de desarrollo y recién anexado a la Unión Europea.

preguntas.jpgDentro de mi cabeza, Polonia era un lugar casi deshabitado (al menos, pensaba, tres cuartas partes de la población juvenil estaría en Londres), triste, muy pobre y algo feo; los pocos viejos que vivían allí, debían de mentar madres a diestra y siniestra (sonaría “praski proski?) mientras cosechaban un par de lechugas casi podridas… Ok, ok, tal vez exagere, pero si contamos con mi poco conocimiento de historia europea y con todas las quejas que he escuchado de polacos sobre su país, ese sería el resultado.

Entré a Polonia por la frontera con Eslovaquia, es decir, por el sur. Mi amiga Mirka me llevó en auto, pues vive a sólo cuatro kilómetros del cruce fronterizo. No dejaba de preocuparse por mí, ‘Pobre mexicanita, sola, sin hablar polaco y en tierra de gente mañosa’, sé que pensaba. Lo raro del caso es que el agente migratorio fue de lo más amable y al llegar a Jablonka, pueblo donde tomaría mi autobús hacia Cracovia, todo parecía normal, incluso, civilizado.

Con sonidos extraños (una mezcla entre polaco y eslovaco), Mirka le pidió al chofer del camión que me cuidara ya que yo no hablo su idioma (no contemos ‘tak’, ‘nie’, y algunas palabras mal sonantes) y que me avisara cuando llegáramos a la antigua capital del país. Estoy segura que me echó mil bendiciones a la distancia y que estuvo al pendiente de su celular durante las siguientes 24 horas esperando mi llamado de auxilio.

Lo cierto es que era raro estar en ese lugar, avanzando hacia quién sabe dónde y hacia quién sabe qué.

Hacía frío y aún veía las montañas. Llovía y llovía. Sólo rogaba a mi ángel de la guarda que ningún loco viniera a querer robarme y ante mi cara de ‘what?’ me matara para quitarme mis escasas pertenencias (No es cierto, pero, ¿a poco no le añade dramatismo a la historia?).

Hora y media después, miré un gran letrero, ‘Kraków’; diez minutos más tarde, vi a mis amigas Monika y Ela dando de saltos y saludándome desde la banqueta; luego de dos minutos, estábamos mojándonos, abrazadas y riendo porque:

a) yo estaba en su tierra,
b) no me había perdido,
c) nos daba mucho gusto volver a vernos.

Estaba a salvo en una ciudad hermosa, llena de historia, autos, turistas, palomas y hombres guapos. ¿Dónde quedó la Polonia de cuento de sustos? Supongo que entre 1939 y 1989.

Polonia es un lugar distinto al resto de Europa, casualmente me pareció el país más parecido a México: iglesias en cada esquina, grandes edificios de departamentos, autos de modelos antiguos… Poco a poco fui adentrándome a la historia del país y adquiriendo más cultura general: ¡¿qué mejor forma de aprender que ver los lugares que hicieron historia con tus propios ojos?!

Continúa…

Verano de 2004

EL CORAZÓN ESTÁ UN POCO DESPEINADO…

Estoy agotada. Del cuerpo y del alma. Mi grasita está machacada. Tengo el pecho y los brazos ardidos, rojos, y seguramente habrá alguna peca nueva. La cabeza quiere explotarme de entre el sol y tantas cosas que acomodar en algún sitio. 

Tuve un fin de semana muy intenso. Estuvo lleno de revelaciones. 

Yo lo llamé “Aquelarre de fin de semana��? y no estuve mal en predecir que algo así iba a suceder.  

Es un lugar espectacular, lleno de magia, totalmente hermoso. Para ocho mujeres. Solitas. Trabajamos el tema de los sentidos y las emociones. Cómo percibimos o llegamos a nuestras emociones a través de nuestros cincos sentidos. La vista, el olfato y el oído se enganchan de inmediato. El tacto y el gusto tienen que esperar un poco más. Al menos bajarnos del auto y caminar, descalzas por el jardín. Una puerta de cobre nos espera, rodeada de un green terso, ancho, profundo. Una fuente gigante, con una escultura naranja al centro nos recibe. Dentro de la casa, un ventanal de piso a techo nos muestra el lago y las montañas al fondo. Verde y azul. Naranja en otra escultura. Blanco por aquí y por allá. Una nube, sólo una. Grande. Esponjadita. Cada rincón de nuestra guarida de fin de semana está perfectamente en armonía con el siguiente. Las sábanas, las cabeceras, las alfombras, las toallas, la cocina, el vino, la comida. Todo está ahí, para que cada uno de nuestros sentidos se regocije y comience a explorar. Se deje sacudir.  

Un secreto nos es revelado.  

La yoga nos conecta con músculos del cuerpo que ignorábamos (más bien YO ignoraba) que existían. Y la meditación en movimiento de OSHO me lleva a lugares indescriptibles, a presencias inesperadas. Tal vez a alguna otra vida. Y mi cuerpo está exhausto. Cinco Sentidos. ¿Se puede capturar el aroma del amor? 

El último día me deja todavía más desconcertada, pero a la vez me deja con una mayor claridad. Me llega mi Mapa Astral a las manos. Y en hora y media tratamos de descifrarlo. He venido a esta vida a ser creativa y crearme a mí misma. Tengo a Venus mal aspectado y soy Tauro, pero con ascendente Géminis. Placer y no placer. Luna, arte, más luna… Saturno por aquí y por allá y quiero entenderlo todo. Quiero entender quién ha estado espiándome toda mi vida para poder reconocerme así. Maga, guerrera, lideresa, comunicadora. Al menos en algo no erré. Al menos estoy acercándome a mi vocación. Trabajo, mucho trabajo interno. Dejar atrás miedos, temores. Pero ni nodo, ese nodo que recorre de mis (muchas) vidas pasadas, en el sur, todo el camino de ésta para recordarme algo…  en el norte. Vengo del nosotros a algo mucho más allá del YO. 

Un alma vieja. Tal vez sean todas las líneas de mis manos. Tal vez sean las cosas que siento que ya sé, que he experimentado. Tal vez sea mi Ser Superior hablándome en sueños. Y yo pensaba que tal vez era sólo arrogancia mía. Una maga, astrología, poesía, mujer… Mi vocación. 

Llego a mi casa agotada y me encuentro una carta que he estado esperando. Han pasado casi 5 años sin recibir una igual. La misma letra, podría jurar que hasta el olor es el mismo. ¿Será la misma pluma con la que escribió esta vez? En una hoja azul me doy cuenta de que el tiempo ha pasado y no. “Al ver lo que yo he cambiado o imaginado lo que tú habrás cambiado, me inquieto. ¿A quién le estoy escribiendo, querida? ¿Habrá cambiado el peinado de tu corazón? ¿Cómo escarmenas ahora tus emociones? Si hay esencias, sigues siendo la que conocí, al menos en algo, al igual que yo.  Acaso conservas tu actitud positiva, continúas buscando… yo no sé qué, pero siento que buscabas y todavía hoy buscas, tal vez una suerte de trascendencia, de realidad mejorada.��? 

Mi corazón no lleva el mismo peinado, pero la búsqueda sigue intacta. Tal vez más adelantada. Más profunda. La esencia, al parecer, sí existe. “Perfect Timing��?. Creo que el corazón se ha despeinado un poco, tanta mudanza le ha ayudado a despeinarse. Y según mi mapa, debe de seguir despeinándose. Tiene que cumplir sus sueños, si logra descifrarlos. 

Inventarme a mí misma, ¡chingado! ¿Así o más difícil? ¿No podría ser algo así como inventar una cura contra alguna enfermedad o reconciliarme con mi madre que fue mi hija/hermano/enemigo en una vida anterior? 

Crearme a mí misma. Encontrar mi propia bandera y ondearla. La mía. Solita.  

Tengo que toma el lienzo de mi vida y empezar a dibujarme.  

Creo que empezaré por las manos. Serán pequeñas y delgadas…

EL ARTE DE PERDER

one-art.jpgUN ARTE

El arte de perder algo no es difícil de dominar…
tantas cosas parecen tener el objeto de ser perdidas
que su pérdida no es una tragedia.

Pierde algo todos los días.
Acepta la molestia de perder las llaves
y el tiempo malamente perdido.
El arte de perder algo no es difícil de dominar.

Después, practica perder algo más allá, más rápido…
lugares, nombres y hasta hacia dónde querías ir.
Nada de esto se convertirá en tragedia. 

Yo perdí el reloj de mi madre;
¡y mira!, la última o penúltima de mis tres amadas casas también se fue.

El arte de perder algo no es difícil de dominar.

Perdí dos ciudades muy amadas.
Y algunos enormes reinos que poseía…
dos ríos, un continente y, sí, los extraño, pero no fue una tragedia.

Hasta perderte a ti, (tu tuno juguetón, algo que me encanta) no debía de haber mentido.


Es evidente que el arte de perder algo no es difícil de dominar…
aunque pueda parecer (¡anota!) una tragedia
.

Escuché este poema de Elilzabeth Bishop en una película y movió muchas, muchas fibras en mí.

Yo, he perdido cosas, tantísimas. He perdido estados de cuenta, carteras, cheques, juguetes; he perdido discos, fotos y hasta he perdido el tiempo. He perdido amigos amados, no por la muerte, sino por malos entendidos. He perdido amores y he perdido pedacitos del corazón. He perdido una fiel compañera, mi perrita que vivió conmigo 15 años y he perdido también la paciencia (ésa, demasiadas veces para ser honesta). Algunos dicen que no se pierde la vergüenza porque hacía mucho que ya no se tenía, pero yo aún tengo un poco de ella y esto, por raro que parezca, es algo que sí quisiera perder.

He perdido la cabeza por un hombre y he perdido en juegos de azar. Casi he perdido la fe y hasta la esperanza. Me he perdido a mí misma una y otra vez para volverme a encontrar ahí, parada frente al espejo.

He perdido las ilusiones tras un amor que se fue, que me dejó. He perdido horas llorándole y odiándolo. Y he perdido a un gran amigo, al que la muerte irremediablemente se llevó. Y así, me he dado cuenta de que esta última pérdida no se compara con ninguna otra cosa. La pérdida ahí está, tratándonos de convencer de que es algo irremediable, algo con lo que se tiene que vivir, algo que se tiene que enfrentar, aceptar y superar.

Esta pérdida vino a enseñarme que las otras no lo eran, eran simplemente depuraciones. Depuraciones de objetos sin los que aprendí a vivir; de amigos que al final no fueron lo suficientemente valiosos como para luchar por ellos; de amores que dejaron enseñanzas y dolor, pero que al fin y al cabo tampoco eran para mí. ¿Pero cómo te explicas la muerte de un amigo? Claro, explicaciones racionales y científicas habrá un montón y ciertamente uno sabe que venimos a esta vida con fecha de caducidad, pero ¿cómo justificas todo esto? ¿Cómo te convences a ti mismo que es normal y que no pasa nada, que la vida sigue?

Sólo se me ocurre una forma, una forma sencilla, una forma maravillosa.

Justo unos días después de esta pérdida, salía de casa de otro amigo cuando un hombre ebrio nos chocó el auto. No nos pasó gran cosa, pero el impacto fue fuerte, sobre todo el emocional. Y así, como sin querer, me di cuenta de qué tan frágil era también yo. No sólo los demás, sino yo también. Yo, la súper heroína de los cuentos, la más chida de las chidas, era un ser humano vulnerable a la muerte. Simplemente lo sentí, lo supe, lo vi.

Mágicamente tuvo sentido. La pérdida del amigo se supera cuando te das cuenta de toda la ganancia que tu vida tuvo gracias a él. Al final, fue una ganancia enorme, insustituible, indestructible. Pero también de todo lo que tú (sí, tú) le diste. Y yo, perdiendo, nuevamente, mi tiempo sintiendo tristeza por mí (¡oh! grandísima ingenua), por su esposa, por sus hijos, sus nietos, sus amigos que nos quedábamos sin su presencia, su buen humor, su generosidad, sus cuidados, su paciencia, su optimismo, su cariño. Y yo, perdiendo, nuevamente, mi tiempo sintiendo coraje por aquel amor que se fue, que me dejó así, sin decir nada, sin avisar; perdiendo mis lágrimas por aquel que no quiso amarme o que no quiso vivir su vida junto a mí. Entonces, hice un compromiso conmigo misma: basta de seguir mirando mis pérdidas; basta de seguir pensando que “se fue?, más bien quiero pensar que estuvo, que vino, que vivió, que dejó, que amó y que dio.

Quiero pensar en todo lo que sí tengo; dejar de añorar lo que se escapó. Quiero disfrutar lo que está conmigo ahora; el nuevo perro, los nuevos y los viejos amigos, la nueva casa, la cartera más linda, el nuevo disco, la cama para mí sola, el coraje para salir adelante, la salud para continuar, la familia para amar… mi vida en mis manos, sola, solita para mí, para que yo la disfrute, para que yo la maneje, para que yo la quiera.

Después del choque me di cuenta de que estaba fijándome demasiado en lo que se iba, pero muy poco en lo que se quedaba. Después del funeral pensé en todo lo ese hombre había dejado en su vida, pero no en el sentido de abandono, sino en el sentido de “siembra y cosecha?, y fue tanto, que no me alcanzaron las palabras para terminar de describirlo. Y pensé en mí, en toda la gente que podría haber en ese lugar si yo estuviera dentro de la caja. Lo que vi fue algo que me hizo sonreír: vi a mis padres y mis hermanos, a mi sobrina Celes que aún no nace, vi a mis amigos viejos, nuevos, de aquí, de allá, de hasta acullá; vi risas y momentos compartidos, vi caminos construidos, vi aprendizaje comprendido, viajes disfrutados, banquetes saboreados; vi zapatos enlodados, fotos impresas, amores correspondidos. Te vi a ti que me has leído, has creído y hasta te has identificado.
Así, lo único que se puede hacer ante este arte de la pérdida, es el arte, mucho más fácil de dominar, de ganar.

Para Fernando Uruñuela, mi querido padrino que no se fue, sino que se quedó

Noviembre, 2006

(Publicado en www.siriusfem.com)