UN VIAJE AL PASADO, ENTRE PIRÁMIDES (Para que se le antoje a Surtido Rico)
Recorrer Michoacán es toda una experiencia. Y no sólo hablo de encontrar el autobús que nos lleve al destino, de viajar con pollos junto a nosotros (en caso de que viajemos en tercera) o de no olvidar la música adecuada para el trayecto, si optamos por automóvil. Este estado ofrece un maravilloso abanico de posibilidades, de colores, de aromas, de sabores, de sonidos.
Cuando eres oriundo de estas tierras, en realidad no adviertes los grandes árboles que te ofrecen su sombra para descansar, o cuán buena y variada es la comida. Mucho menos te ocupas de conocer la historia y saber quién fue el famosísimo don Vasco de Quiroga. Así que decidimos dejar detrás nuestra ignorancia y lanzarnos a la aventura al ritmo de una pirekua (música típica purépecha) a todo volumen. Dos mexicanas y un anglo-japonés nos cargamos con cámaras, algo de dinero y zapatos cómodos para visitar dos lugares importantísimos en Michoacán: Tzintzuntzan y Pátzcuaro.
En este estado ubicado en el centro-occidente de México habitó el gran imperio Purépecha. Dichos guerreros no fueron derrotados ni por los poderosos aztecas, y eso que lo intentaron en varias ocasiones. La conquista por parte de los españoles se realizó de forma pacífica, algo así como una negociación, apoyada en gran medida en la conversión religiosa. Distintas congregaciones de sacerdotes arribaron desde la Madre Patria a estas zonas “olvidadas por Dios”. Hubo de todo, xenofobia, explotación, esclavitud y buenos personajes que se ocuparon de integrar a los indígenas al recién creado Virreinato. Uno de esos buenos hombres fue precisamente un cura español, quien llegaría a ser el obispo de Michuacan, Vasco de Quiroga. Él creó un sistema llamado “hospitales”, en donde no sólo se atendían las enfermedades de ibéricos, mestizos e indígenas, sino que se les daba refugio a estos últimos y se les enseñaba a crear maravillosas obras de arte con sus manos, utilizando como materia prima elementos de la región. Tal vez es por esto que Michoacán es una de las entidades donde aún se pueden encontrar una gran variedad de artesanía original.
Viajamos de Morelia por la autopista hacia Pátzcuaro y nos desviamos sólo unos kilómetros antes de llegar. Tzintzuntzan es un pueblito pequeño y pintoresco, en donde se pueden encontrar artículos divinos a precios aún más atractivos. Pero nuestra primera parada no fue el mercado sino la zona arqueológica del lugar.
Dos profesoras mexicanas entran gratis, un estudiante extranjero tiene que pagar 30 pesitos. Visita obligada al baño (limpitos) y un sitio vacío, exclusivo para nosotros tres.
La vista es espectacular. Verdísima vegetación a nuestro alrededor, pirámides rectangulares y circulares (llamadas Yácatas), el pueblo un poco más abajo, a nuestros pies, y montañas enmarcando el Lago de Pátzcuaro. Benditas cámaras digitales, nos dan “deditis” y casi hacemos una caricatura con tooodas las fotos que tomamos.
Nuestro primer impulso, claro, es escalar las pirámides, tratar de encontrar una subida segura entre todas las piedras que se alzan para formar la estructura… a pesar de que dice “no subir”. El diablito a nuestra izquierda nos incita a hacerlo, el angelito a la derecha nos dice que si lo hacemos estaremos contribuyendo a la destrucción lenta del sitio (¿o tal vez será que la estructura es débil y podemos caer a la tumba de algún rey o Caltzontzin al puro estilo de Indiana Jones?) Finalmente traspasamos el permiso para un par de fotos y bajamos el escaloncito a prisa para evitar ser detenidos por las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Nuestros pies están mojados por el pasto, por lo que aprendimos que debemos de traer botas y no tenis… pero no nos importa. La energía es fuerte y no nos queremos ir. Nos sentimos tranquilos, en paz… poderosos. El lugar es mágico; una mezcla entre sublime y armonioso. Lo que me parece increíble es que esté vacío y me pregunto cuántos mexicanos han visitado esta zona, han disfrutado este paisaje, y no vale la noche de muertos, cuando cientos de adolescentes alcoholizados parrandean por aquí y por allá.
Así, terminamos nuestro recorrido por las Yácatas y nos dirigimos al centro del pueblo. Como decía al principio del texto, el mercado de artesanías es un sueño hecho realidad: vivos colores, chúspata (tule o “mimbre”) en forma de canastos, adornos navideños, alcancías, botes de basura, sombreritos y sombrerotes; vajillas de cerámica y de barro, juguetes de madera, zapatos, perros callejeros… ¡ah!, eso no es parte de las artesanías, pero sí del folklore de todo poblado mexicano que se digne de serlo.
De ahí pasamos al monasterio franciscano del siglo XVI, un lugar encantador y rodeado de un aura mágica. Cuenta con una cruz atrial que encaja perfectamente con el paisaje definido por las casas de tejas rojas. Ahí también se encuentra una antigua estatua de Don Vasco, una capilla abierta, en donde se celebró misa por primera vez en Michoacán y los árboles con la apariencia más antigua que he visto, que te dan la impresión de estar ahí desde antes de la época del Imperio Purépecha… no sé, parecen árboles abuelos.
- ¡Una autofoto!, sonríe Mireya, abre los ojos, Sean.
A esa hora la tripa ya hacía ruidos extraños y, después de comprar unas cuantas gangas, encaminamos nuestra marcha (y nuestros vacíos estómagos) hacia Pátzcuaro, donde más sorpresas nos aguardaban.
Continúa…

Hasta se me antojo ir a Michoacan!!!!!
Oye que tal Patzcuaro?? como se llama el helado tipiquisimo que venden en la plaza? O unos triangulos como de tamal banado en salsa de jitomate??? O el pescado que pescan ahi en el lago? Me acuerdo perfecto de su sabor, pero no me acuerdo de como se llaman!!!
AAARGHHHHH necesito tomar vacaciones…..
Saludos
Malefico
http://eleden.ciudaddeblogs.com
UN HECHO, me lanzó de fin a Pátzuaro (un fin: jue, vie, sáb y dom). Te pasas!!, Morelia me encantó seguro Tzintzuntzan también. Grax x las recomendaciones mi guía de turistas de cabecera, ja! () conste q me prometiste llevarme a las nieves)
AHHH, el que sigue es el de Pátzcuaro, es que de Tzintzuntzan pasamos a Pátzcuaro… ¿a poco no se las estoy vendiendo lindo? jijiji
Surtido, te voy a llevar a comer comida típica a un mercadito de antojitos maravilloso, que cenas como marrano por 20 pesos y delicioso.
p.d. NIEVE DE PASTA, CORUNDAS Y PESCADO BLANCO
Patzcuaro es precioso, he tenido oportunidad de ir varias veces, es ideal para olvidarse del mundo, retroceder en el tiempo y apreciar las cosas mas simples.
Les ayudo con los nombres, el helado es mantecado, los triángulos de tamal en hoja de maiz son corundas, pueden ser rellenas o no, el pescado es pescado blanco, y ese es típico de la isla de janitzio, y agrego el pan dulce (riquísimo) y el arroz con leche que venden cerca del paradero de combis en las mañanas, ahi y las enchiladas con pollo frito que estan en las tardes en uno de los portales.
Ups, ya hasta se me hizo agua la boca. Provechito!!!!!
Saludos.
[…] la música adecuada para el trayecto, si optamos por automóvil. … articulo continua en latamoderna traido usted por […]
mmmmmmm deberían trabajar en la Secretaría de Turismo mexicana!!! Si quieren pueden poner su propia agencia de turismo y me dan un tour gratis, jiji. Prometo llevarles muuuuuuuuchos clientes.
O hacemos trueque: ustedes me pasean por el méxico lindo y yo les doy un tour por estas pampas, les parece??
Tengo que sacarme la lotería…
Valgame !!!!! …. cada vez que hablan de tantas bellezas me dan las ganas de montarme en un avion e ir a conocer todos esos maravillosos lugares, pero asi tal cual ustedes nos cuentas, con ese espiritu de aventura, con unos buenos bototos y una mochila al hombro … no se cuanto tiempo tarde pero creo que cada vez esta más cerca que me de una buena aventura por esos lados …. eso si tendre que pedirles todoosss los consejos y las guias a ustedes … vale ????.
Espero con ansias la segunda parte. y mas foticos.
Michoacán es hermoso, y lo que debe de faltar a estos relatos, van saliendo apenas de Morelia, falta Uruapan con su parque nacional, y cerca está San Juan el Nuevo y San Juan el viejo que fue cubierto cuando hizo erupción el Paricutín. Falta también tierra caliente y después las playas michoacanas, muy limpias y hermosas. Ah, y como regresando hacia México está Zinapécuaro y Araró, así como los azufres y un sin fin de lugares más.
Según yo y las raíces Purépechas que tengo, las corunas no son rellenas, son o de ceniza o de manteca, según lo que le pongan a la masa y se comen con una salsa roja que llevas piezas de carne de puerco y se le puede poner crema si te pica mucho la salsa, o por lo menos así se preparan en el pueblo de mi Ma.
Y si van a Zinapecuaro, cerca está el pueblo de Francisco Villa, sobre la libre y venden las mejores carnitas que he comido. Y prueben la capirotada, las gorditas de carnitas y las gorditas dulces, las enchiladas michoacanas, los uchepos, etc…
jeje, pues hay corundas rellenas y sin relleno, de ceniza o de manteca… depende de la región, efectivamente. En Tierra caliente se sirven hasta en platón, con queso y demás, en otros sitios, en plato extendido, efectivamente con la carne al lado y bañadas en salsa y crema. Esos dos últimos ingredientes parece que son los que no faltan, aunque a veces he visto que las usan como pan, para acompañar las comidas.
Las carnitas… LOS UCHEPOS (mis favoritos, por supuesto), los dulces, las enchiladas placeras (o michoacanas) que describen arriba… bueno… En cada región hay algo típico, y para ser honesta, tampoco es que conozca cada rincón del estado. Pero sí es bien buena la comida y hay muchos secretos aun por descubrir.
El Paricutín, como bien dices 4d, es un lugar fantástico. Creo que la parte que más me ha gustado fue bajar corriendo el volcán, porque desde arriba es imponente, está súper empinado y de verdad crees que es una reverenda locura el ponerte “en sus marcas, listos… fuera” y agarrar velocidad para bajarlo.
Oye que rico viaje te aventaste!!! es una lástima que todos andemos queriendo salir del país disque a conocer y lo que nunca se nos ocurre es visitar nuestra propia tierra que tiene cosa smil veces mejores y que e smuy importante conocer. Creo que voy a convencer a mi niño de que vayamos a recorrer México aunque sea de fin de semana.
Muy buena crónica de viajera lata
hay a mi me encanto Michuacan y aun así siento que me han faltado miles de cosas por ver y muchas aventuras por vivir ahí… pero por lo menos pude yo conocer Uruapan y de ahi sus muy bonitas playas (Me fui todas hasta Maruata) pero eso ya será para un bonito post
Me han dado ganas de regresar a conocer todo lo que me faltó
Un saludo