WATER BAJO EL AGUA
Se inundó el cine… ¿Pueden creerlo?
Ayer tres amigas fuimos al cine. Cuando checaba la cartelera cinematográfica del día me sucedió un momento como salido de la más tarantinesca de las películas de Tarantino. Estaba “Agua” exhibiéndose en el rancho. Hace unas semanas una amiga chilanga me dijo “Mana, neto tienes que ver Water, te va a encantar. Y como a ti no se te da eso de la lágrima, vas a chillar harto”. Y esperé y esperé a ver si aparecía un buen día en la cartelera de mi ciudad.
Y ahora que estuve en la ciudad de México, buscando las famosas chanclas de mi tía Lucy (quien no se sepa la historia… luego se las cuento) en el Centro Histórico, de repente… ahí, en un puesto bien pirata de películas piratas, “AGUA”. No lo podía creer. También estaba “París, te amo” y otras cintas de muy buen gusto (y no gringas, valga decir). Así que el diablito de mi izquierda (no sé por qué siempre está a la izquierda el pobre) me picaba la oreja con su trinche, “Cómprala, Lata, cómprala”. Y el angelito, a la derecha, me hacía cosquillas, en la otra oreja, con sus plumíferas alas. “No, Lata, nunca has comprado pelis piratas…” (Valga decir que sí tengo algunas, pero han sido regalos de amigos bien intencionados pero no muy acaudalados).
Total que el diablito ganó. Ahí venía yo presumiendo a todo chilangolandia y a mis amigos de mi hometown el súper VCD de 10 pesotes que me compré en el centro. Así que verla en cartelera fue todo un (FX de gloooooria en los cielos) descubrimiento.
Convencí a mis amigas que teníamos que ver la película de Deepa Mehta. No sabía por qué… pero había que verla.
Llegamos apenitas. Palomitas en mano… Bajan las luces, el masking se mueve. Trailers y más trailers (casualmente todas películas “De otro enfoque”). Y ahí está, la situación de las viudas en India. Una actriz hermosísima, una actricita preciosa y un actor… justo como me lo recetó el doctor, MARAVILLOSO (sólo por eso ya valió la pena ir a ver la película).
Veíamos un hermoso juego de escenas, en donde llueve y llueve y llueve… en la película y… afuera. Nunca en la vida había escuchado una lluvia así. De tal magnitud, que no se escuchaban los diálogos (digo, obviamente leíamos los subtítulos)… parecía que granizaba horriblemente… como si estuviera a punto de romper el techo. Pero también parecía que estábamos viendo una cinta en 3D, con todo y efectos bien súper hiper surround.
Y en eso… el momento de confesión y… ¡puaf! Se va la película. Todavía hay luz… y de repente… se va por completo. Oscuras. Los siete espectadores nos quedamos a oscuras. Cada uno saca los celulares (benditos aparatejos de la era moderna).
“Ahorita vengo, voy a ver qué pasa”, dice Verona, una de mis acompañantes.
En un momento vuelve y dice, “No manchen, afuera está todo inundado”.
En eso una voz extraña comienza a sonar en el alta voz. La alarma de incendios. Se abren las puertas… y todos salimos. El cine estaba inundado. Bueno, no como para usar lancha, pero cubetas por todos lados, las alfombras de los pasillos empapadas. El suelo, con charcos de considerable tamaño. El centro comercial, igual… “Señoras (¿¡dónde ve la roca en nuestras manooos?!) pasen por su boleto de cortesía en Atención al Cliente”.
Así terminó nuestro día. Disfrutando en la comodidad de mi camita el final de “Agua” doblada por españoles. Pirata.
