AÑORANDO LAS MALETAS… (y armando pleitos con bloggeros)
Hoy en El Universal en línea salió una nota sobre un nuevo programa de televisión que se presentará en Estados Unidos, conducido por tres estrellas gringas, entre ellas Gwyneth Paltrow. El programa se centrará en España, país que la Paltrow conoce muy bien (¿la han escuchado hablar español? Es impresionante…).
Amo viajar… y cada vez que escucho de este tipo de programas se me hace agua la boca (por no decir que me pongo verde de envidia) y quisiera estar haciendo exactamente lo mismo… ¿Se imaginan? “Crónicas de una lata viajera”… o algo parecido.
De hecho, ayer por la mañana hablaba con una amiga sobre la vida, mi vida y cómo me imagina (ella) en unos años. Dijo que me imaginaba felizmente viajando por el mundo y escribiendo sobre eso. Tomando fotos y compartiendo esas experiencias.
Hoy por la mañana estaba lavando una taza y al voltearla, vi una inscripción con mi letra: Oaxaca, septiembre 2000. Entonces vi otra taza “Starbucks, 2003” (esa, robada, por supuesto). Y las postales en las paredes… regalos de aquí y de allá. Respiré profundo y seguí en lo mío. Pero no puedo sacar de mi sistema ese gusanito por hacer una maleta, trazar una ruta y agarrar cualquier medio de transporte hacia mi destino.
Hace mucho que no lo hago. Vaya, este año he pisado varias veces tierras chilangas, Querétaro y San Miguel de Allende… total, que hasta a Pátzcuaro fui a tomar unas fotos… pero no, a esos viajes no me refiero.
En 2003 hice lo que llamamos “mochilazo” antes de regresar a vivir a México de manera definitiva. Tomé un mapa de Europa y pensé muy bien qué países quería visitar. Mis destinos fueron elegidos tomando en cuenta dos cosas: que el lugar me llamara la atención o que hubiera algún amigo que visitar. Por supuesto que no visité todos los lugares que me llaman la atención (me hubiera tardado mucho más de tres meses hacerlo…) ni a todos los amigos que hice durante los casi dos años que viví fuera de nuestro país.
Así que planeé mi ruta: Londres-Edimburgo-Londres. Para empezar. Con el pie derecho, debo decir. Ahora mismo tengo publicado un texto en donde hablo de mi experiencia escocesa, que fue increíble. Descansé un día y crucé el Canal de la Mancha en el famoso Eurostar. ¿El destino? París. Bélgica, Holanda, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Italia y España. Tres meses con la mochila en ruedas (porque no fue al hombro) y muchas experiencias. Conocí amigos que eran cibernéticos (qué costumbre tan buena la mía), visité los lugares en donde vivían, donde habían crecido algunos de mis mejores amigos… esa parte fue hermosísima; estar ahí en ese rincón de un país que ni existía cuando era niña (Eslovaquia), en donde jugaba mi amiga Mirka de pequeña, en casa de sus padres… lost in translation.
Para recordar y escribir algunas de las crónicas que hago, me ayudo con mi diario de viaje y mi scrap book, lleno de mapas, boletos, fotos, postales, anotaciones y hasta recortes de periódicos en lenguas que no entiendo. Cada vez que lo hago puedo tardar horas viendo y leyendo cómo me sentía en cada sitio; la impresión que me causaba cada ciudad, la casa de mis amigos y hasta el clima.
Mi pasaporte vence en agosto de 2008. Ese pasaporte que tiene algunos sellitos y hasta una visa eslovaca. Quisiera que nunca expirara, porque hace mucho que no lo uso y renovarlo me hace sentir noséqué (además de que salgo súper guapa en la foto, jajaja). ¿Será síntoma de que no suelto el pasado? Me estoy poniendo profunda y este post, en realidad era sobre una cosa: extraño viajar.

