CUANDO SEA GRANDE…
Como todas las chamaquitas de su edad, ella también estaba orgullosa de su madre.
En la escuela primaria federal le preguntaban qué hacían sus papás, ella no sabía bien qué contestar. Y no es que se apenara, es que de verdad no sabía. A su mejor amiga le contaba, “Papá se fue de mi casa hace varios años y ahora vive con la señora que dice es su esposa, pero que no es mi mami, y los niños que dicen ser mis hermanos. A eso se dedica, ¿no? Mamá… bueno, ella se dedica a divertirse y hacer feliz a los demás junto con las chicas. Es como un mundo mágico. Hay muchas luces, colores, bolitas que brillan en la ropa y pelucas ¡me encantan las pelucas!, sobre todo la rubia, ¡siempre la gano yo! ¿Sabes que me dejan utilizar sus pinturas y sus plumas? Es muy chistoso ver cómo se hace un relajo cuando se tienen que cambiar, la ropa vuela por todos lados, las chicas gritan y ves chichis por todos lados”.
En ese justo momento era cuando todas las amiguitas cambiaban la expresión, pero esa nueva compañera no; ella no. Sólo preguntaba, “¿Entonces qué hace tu mamá?” “Pues mi ma es la artista más famosa de todo México, es bailarina y hace feliz a todos los señores que van a verla”.
Con el tiempo las historias fueron cambiando, pero el hecho de que ella haya crecido entre chichis y luces nocturnas dio como resultado a una mujer única. Una mujer fuera de lo común.
Este dibujo, que es muy simpático, me recordó esa historia…

