Entries Tagged as ''

La suma de los días y las tristezas.

Hay libros que se hicieron para ser leídos; hay otros que, al parecer, sólo son un cúmulo de palabras, de situaciones y de conceptos que a pocos les interesan. Unos más, que se hicieron para exorcizar el alma de su autor. Y tal vez de los que lo leemos.

El último libro que leí con pasión de principio a fin (y de corridito) fue el séptimo de Harry Potter (snif). Confieso con un poco de pena que llevo como seis meses con “Crimen y castigo” y no he pasado de la página 100. Mi madre, quién adquirió el hábito de la lectura hace como tres años (para los que dicen que si no lo adquieres antes de los 30 años estás perdido, ¡qué equivocados están!), me mira con gesto de desaprobación. “Pero si es un libro maravilloso”.

Honestamente no he estado de ánimo para enamorarme de un paupérrimo asesino de nombre impronunciable. En cambio, me enamoré desde la primera línea de una novela que yo juraba tenía la palabra “hojas” en el título.

Hacía mucho tiempo que un libro no me causaba tristeza.

Con “La suma de los días” siento un nudo en la garganta en cada capítulo. Es chistoso, porque a pesar de la distancia en los años, culturas e historias, me identifico mucho con Isabel Allende.

Su descripción de Chile me parece tan familiar; tan cercana a México. Su experiencia como migrante me trae a la mente imágenes de cuando yo, en otro país y circunstancias, también lo fui. Y me recuerda todo lo que me han contado mi querido Raúl Mejía y la adorable Sachiyo sobre lo que es vivir en California siendo mexicano (bueno, ésta última japonesa adoptada mexicana). Vivir en otro país, como diría el coordinador de la oficina de migrantes en Michoacán, te da otra perspectiva de la vida. Por más que quieras a tu nuevo hogar adoptivo, no eres de ahí. Pienso que por más bien que hable el italiano, el francés o el inglés, siempre caminaré, comeré, me reiré, como mexicana. En lo que llevo leído me he encontrado este tipo de referencias, que me arrancan una carcajada o hacen que parezca caricatura rubia japonesa (Candy Candy).

El capítulo “El poderoso círculo de las brujas”, me sacó un par de lágrimas también. Porque yo tengo uno parecido. ¿Recuerdan aquél aquelarre de fin de semana? Esas mujeres, con las que nos “retiramos” al Albergue de la Luna, con las que me identifico, lloro, meditamos, nos terapeamos, nos ponemos borrachas, nos reímos… compartimos momentos importantes. Somos testigos de nuestras vidas, como describió Allende:

“Todas las mujeres en este mundo deberían tener un círculo como éste. Cada una es testigo de las vidas de las otras, nos guardamos los secretos, nos ayudamos en las dificultades, compartimos experiencias y estamos en contacto casi diario por email (…) Son alegres, sabias y curiosas.”

Afortunadamente no digo: “Ah, esta parte de mi vida me recuerda algo que leí en un libro”. Es viceversa.

Últimamente no he tenido mucho tiempo para la lectura. Pero es delicioso encontrar libros como este, que te crean un nudo en la boca del estómago. No lo estoy recomendando (aunque los invito a que lo compren), sólo comparto un par de reflexiones que en las 74 páginas que llevo, me han movido.





Contador gratuito

El rincón de las no casadas…

Después de un fin con mucha energía homosexual (…) heme aquí, reportándolo una semana después.  

El fin de semana fui al tan comentado concierto del Cigala… Íbamos sólo mi amiga (buga) y yo. Finalmente nos alcanzaron los otros dos (no bugas), para irnos de antro. Este sitio es todo un clásico ya. La leyenda cuenta que la dueña (una actriz tipo cabaret) abrió el lugar para uno de sus hijos, que es gay. Dicen que ella firmemente argumentó: “Prefiero que te diviertas aquí con tus amigos que anden quién sabe dónde”. No hay que decir que el sitio es todo un hit.  

Llegamos; yo entre los dos guapetones y altos galanes (de chocolate para mí, claro), mi amiga, en el coche durmiendo. Pagamos en la entrada y pasamos un pasillo, donde los jóvenes fueron bien cateados. A mí ni me pelaron. Ya para entrar al “salón principal”, una exuberante (en toooodo el sentido de la palabra) mujer de unos cincuenta y tantos vestida como la reina Isabel I recibía los boletos que te daban cuatro metros antes. El cover incluía una bebida nacional o una chela. Tomamos nuestros tragos y… ¡a la pista de baile! Es extraño ver a tanto hombre bailando “with each other”, besándose y que nadie te pele (y en realidad es mejor así…) Bailamos, bailamos… y bailamos. Al rato; la dormilona llegó con los ojos hinchados y la energía a todo. Yo estaba agotada, todo el día la habíamos pasado caminando, entre buscar las mejores carnitas de la ciudad, tomar video, fotos, ir al Cigala, olvidarnos de las acreditaciones de prensa, regresar por ellas… Para las 3 de la mañana ya no aguantaba los zapatos. Así que nos fuimos a un cuartito a sentarnos. Para qué les describo lo que sucedía ahí… entonces, al fin, encontramos un rincón solo donde sentarnos. Mientras amigo 2 y su cuate seguían danzando y danzando… y danzando. Escuchábamos a doña dueña animar a la gente por micrófono “No bailen como bugas, cabrones”. 

Por ahí de las 4 nos dieron las gracias y me adelanté al guardarropa. Después de pelearme porque no me daban mi abrigo (¿¡qué tan difícil era saber que el único rojo, hermoso, DE DAMA, era mío… y no ese saco tipo “ñor”). Ya me alargué con este tema, que era sólo la introducción, pero la cosa es que, además de toparme a un par de chavas conocidas que se pusieron todas nerviosas cuando las saludé alegremente, al final, cuando estaba realmente molesta por el retraso de mi abrigo y el botón que se le cayó, alguien me volteó a ver y con tonito borrachil me dijo: “¿Qué ya no me vas a saludar?” Alcé el rostro y me di cuenta de que era un compañero de primaria de mi hermano mayor, con quien me llevaba mucho durante la secundaria. Nos dimos un abrazo y la siguiente pregunta que me hizo fue… 

“¿Ya te casaste?” Mi cara seguro le hizo saber que no era la pregunta adecuada. “¿Cómo que si estoy casada, fulano? No, soy felizmente soltera.” En ese momento no pensé que tal respuesta, en ese lugar, podría haber significado “Soy lesbiana”, pero ni me pasó por la mente (Lata inocente). 

El chiste es que don amigodelainfancia quiso resarcir el daño y me dijo: “Por supuesto, con razón estás igualita, ¡qué bárbara! Porque nomás se casan y se ponen gordas y viejas”.  Me reí,“ ¿En serio? Yo conozco hombres solteros de nuestra edad que están bien panzones, pelones y avejentados.”  

La verdad es que varias de mis amigas casadas (que no mis cuates, esos sí están bien acabados) están mucho más en forma que yo, ya que entre chiquillos y trabajo no tienen tiempo para desarrollar los michelines que yo sí tengo. Ya no supo cómo arreglarle, así que comentó: “Si nuestras madres nos vieran en estos sitios…” No sé qué cara hice, pero entre una mueca para evitar la carcajada y para ya no abrumarlo más, mejor le presenté a mis amigos, que seguían la bizarra plática junto a mí. 

Pero, como siempre, el asunto me dio vueltas en la cabeza: ¿por qué no preguntar “¿Qué tal tu vida?” o algo así que te lleve a contestar: “Ah, me casé a los 20, ahora tengo una puberta de 11, que ya entró a la edad de la punzada y está insoportable, y otros cuatro, que son una monada. Me divorcié y ahora estoy saliendo con alguien 8 años menor” o cualquier cosa así? No, la casadera primero. ¿Será que, de plano, sí tenemos algo “malo”? ¿Habrá remedio para nuestro mal?… “El mal de la no casada”… 

Pasó. Hace dos días acudí a un restaurante muy lindo, de esos en donde todo se vende, en donde exhiben hermosas artesanías mexicanas y que es muy famoso por un rinconcito, dedicado a todas nosotras… las solteras de más de… ¿15?, ¿20?, ¿25?, ¿30?, ya ni le sigo… 

El término “solterona” me parece muy adecuado para el lugar, pues cuando alguien lo menciona, viene a mi mente una mujer de edad avanzada, vestida de gris, que “se quedó para vestir santos”. ¿Qué significa eso?, pues que se la pasa en la iglesia todo el tiempo, ayudando al padrecito con las tareas de la parroquia. Y le queda el contexto como anillo al dedo al “Rincón de las solteronas”. Así se llama, sí.  

Es muy divertido, porque hay chorromil San Antonios de cabeza, desde los de juguete hasta uno enorme, de esos de las iglesias (y que dan miedo), además de rezos, milagritos (que son adornitos de oro que se colgaban en los mantos de los santos… digo, por si no sabían), pinturas representando los milagros y agradeciendo al santo… y, claro, la libreta de las peticiones, además de muchas cosas más. Se supone que hay un ritual que debes de seguir, además de depositar unas monedas (que tienen que ser regaladas, por cierto) y darle no sé cuántas vueltas al San Antonio gigante.  

En esta ocasión no le di vueltas a la imagen (sí, ya una vez lo hice), porque estaba lleno y… en realidad no iba a eso. Pero como es miércoles de 2 x 1, ahí les va un regalito para todas (y también aplica para los chicos a los que les pase lo mismo con esas preguntas incómodas, aunque a ellos no los ven con cara de: “pobrecita”, sino de…) las que estamos de a 1 x 1, para terminar con “la maldición de la No casada”: san_antonio11.jpg

San Antonio bendecido

yo te suplico llorando

que me mandes un marido

porque ya me estoy pasando. 

No te pido un general

sólo quiero alguien formal

sea ladrón o criminal

aunque sea un soldado raso

o un recluta de cuartel

para casarme con él. 

El chiste es tener marido

ya ves cuanto he padecido desde el materno regazo. 

San Antonio bendecido ¡¡pos qué no ves que me paso!! 

Acuérdense que hay que poner a San Antonio de cabeza, ¡que sufra el grosero! 

Si se casan, favor de pasar a mi domicilio y dejarme alguna prenda de oro… digo, por el “milagrito”.






Contador gratuito

Fotos, historias y concursantes.

 

zapatos-2.jpg

 

Bueno… anoche mi estimado Juez invitado, Betus, y una servidora, estuvimos leyendo y releyendo sus relatos; haciendo cuentas y sumando como mil veces para asegurarnos de que todo estuviera en regla.

(FX VOZ DE “CORRECAMINOS”) Pérmiso de Gobernación F550-LatinusIenrelga.

Antes de anunciar al ganador (tan tan tan taaaan), quiero agradecer a todos los que pasaron, leyeron, se dieron su tiempo y le echaron pluma al asunto (o tecla, en este caso). También a los que no concursaron pero estuvieron pendientes.

Aquí, la lista de concursantes (para asegurarnos que ninguno faltó): Fernanda, Merit@, Reyna, Vicco, Alguien, Él, D/N, Melina, Rubas, Ross, Cin, Lear y Gerson. (FX VOZ DE ENTRENADOR DE SELECCIÓN NACIONAL) ¡Gracias muchachos!

Quisiera contarles un poco de las fotos. Sorprendentemente dos tuvieron cinco relatos cada una: la de los zapatos, y la del callejón.

HISTORIA DE LAS FOTOS QUE LOS INSPIRARON…

Paisaje nocturno. Bueno… paraíso. Praga de noche. El Castillo Real. ¿Hay que decir más?

La estatua de Zeus (o su pariente): La verdad no me acuerdo de quién es, o si tenía nombre… seguramente sí. El lugar donde están estas estatuas es maravilloso (fíjense en el techo), es un patio con corredores (en donde están los dioses griegos y demás) que se encuentra en el Museo del Vaticano.

El famoso callejón: Esta imagen, temo decirlo, fue “actuada”. De hecho, estas dos chavas son amigas mías y reprodujeron algo que había visto y me encantó, pero no alcancé a sacar la cámara a tiempo (ahhh, momentos Kodak que nos venden, pero que perdemos por andar comiendo algo…). Este callejón parece como de miedo, pero de hecho es súmamente transitado. Lleva a una de esas paradas de transporte público de góndolas, así que está atestada de turistas y venezianos. Esta foto es una de mis favoritas, pero me costó mucho trabajo imprimirla, tuve que usar filtros y trucos, pues la parte de abajo era muy oscura y la de arriba muy clara (sí, una mala exposición producto de las prisas por que no pasara gente).

Los zapatos: Je je. Esta foto fue armada para ilustrar uno de mis artículos. Hablaba sobre un programa que se llama “What not to wear”, en donde un par de brujas británicas aconsejan a la gente qué ponerse (la neta con muy buenos resultados). Entonces agarré unos zapatos míos, una chalina blanca y… los escaneé. ¡AAAHHH! No se lo imaginaban… sólo le agregué el marquito en photshop y… voilá!

Ahora sí. El momento “chinguenguenchón”, como diría Beto el Boticario.

Como todos los cuentos nos gustaron y para agradecerles el haber participado, decidí que cada uno de los 13 participantes recibirá en su hogar una de las fotitos por las que participaron, nomás que en tamaño postal (Lata I patrocina todo, tons no se puede de a más grande). Así, Fernanda recibirá la de Praga, Merit@ la del callejón, etc.

Les enviaré un correo electrónico a cada uno para que me hagan favor de mandarme por ese medio su dirección postal. Y tendrán que ser pacientes porque el correo postal mexicano es re malo y re lento (aprox. 1 mes). Pero será bien bonito y romántico recibir una postalita con sellito y todo, digo yo.

A la ganadora (auch, ya dije que es mujer), le enviaré lo prometido, la 8 x 10 a su hogar. También tendrá que ser paciente.

A los demás, pues estuvo bien que no participaran, porque me hubieran dejado quebrada…

Ya, ya, qué largo post.

Va pa’ ti la foto, Ross.

Vitus… virtuoso.

vitus.jpgLes recuerdo que la convocatoria para “ganarse la foto” sigue abierta. Cierra el domingo por la noche.

Hoy sólo quise pasar rápido para dejar una recomendación cinematográfica. Hace ratón fui a ver una de esas que me gustan, las denominadas “De otro enfoque”. Es una película suiza, de 2006, “Vitus, un niño extraordinario”.

Seguro se podrá ver en algún momento en su ciudad, tanto Cinépolis como Cinemex la tienen y, pues para los que viven “más allá de la frontera” igual la pueden encontrar en el video club.

La cinta del cineasta Fredi M. Murer es como un cuento: el niño prodigio, el abuelo adorable y los padres dedicados… Pero a la vez está plagada de toques reales: el amor, la decepción… la ambición, aventura, dependencia, inteligencia, frustración…

La película muestra una vez más un personaje de niño (ahora he aprendido que en la publicidad resultan mucho mejores los  niños que las niñas, no sé por qué), aunque no tan entrañable como mis favoritos “Frankie“, “Valentín” o el de “Kolya”, pero bastante memorable. (Mi favorito es Valentín, prometo escribir de él pronto.)

Vitus es un niño prodigio en todos los sentidos. A los cinco años por supuesto que se aburre en el kinder, se lee enciclopedias completas, tiene una profesora a la que llama “Obelix”, conoce a la mujer con la que se quiere casar y tiene una gran admiración por los murciélagos. Pero no es fácil ser un niño con extraordinaria inteligencia, con una habilidad y un talento increíbles para tocar el piano. A pesar de tener unos padres amorosos, que lo apoyan al 100, Vitus a los 12 se comienza a preguntar qué quiere en realidad en la vida. ¿Entrar a esa edad a la universidad? No.

La figura del abuelo es la que le da el apoyo, la locura y la cordura que necesita. La madre, una inglesa casada con un suizo, es amorosa pero definitivamente ha dejado su vida para dedicársela a él (sin reparar en realidad que lo presiona demasiado y que ella se ha abandonado a sí misma).

Cuando a Vitus las puertas de la música se le comienzan a abrir de forma extraordinaria, se da cuenta de una cosa: lo que realmente quiere en la vida es ser un niño normal.

La música, sobra decir que es fantástica (**Lata anexa el soundtrack a su pedido a Santa Claus**), la dirección… no tan buena, aunque hay un par de tomas “distintas”. El ritmo… no es muy ágil, ya que la película es larga y se siente así.

Las actuaciones de los pequeños (Vitus de 6 y Vitus de 12) no sobresalen; pero la del abuelo sí. Bruno Ganz nos regala una vez más un interpretación dulce, suave, locuaz. Hay que recalcar que el jovencito que interpreta al grande Vitus es Teo Gheorghiu, un pianista prodigio de verdad, y más allá de su no tan buena actuación, su música nos contagia…  Tuvo que tomar clases de actuación y lo hace… bien.

La película en general nos deja un buen sabor de boca y creo que nos regala una reflexión sobre lo que tenemos cada uno de nosotros; sobre apreciarnos y sobre eso que mencionaba en mi post anterior: la vocación, más allá de que se presione, se evada o no se vea, nos llega. Siempre y cuando venga del corazón.

El trailer (avance, corto o como le llamen):

P.d. Vayan a ver el concierto de clausura del XIX Festival Internacional de Música de Morelia el próximo martes en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México. La Orquesta Sinfónica de Xalapa y el , casualmente suizo, CORO ALLMANNA SANGEN, bajo la dirección de Fernando Lozano. La vi por televisión (… ya no había boletos…) y estuvo… Chale, nunca he visto la Novena de Beethoven en vivo.






Contador gratuito

The Art Issue… dándole valor a mi arte.

Desde niña he tenido alguna cámara cerca. Primero fotográfica, y luego de video... aunque la de fotos nunca me ha abandonado. Mi primera cámara ("sin nombre") era rosa... en formato 110. Después, los Reyes Magos me subieron de categoría: los 35 milímetros llegaron a mi vida.Ahora me acompañan "Annie” y “Lola”, mis dos cámaras favoritas, en todos mis rocorridos.

Después de la universidad, en esos tanto cuestionarme sobre qué hacer para vivir y ser feliz, apareció en mi camino un libro sobre “vocaciones”. Corrí y lo leí en una sentada. ¡Yo quería saber qué demonios podía hacer con mi vida! (…sí, después de la universidad.) Entre los consejos que daba doña autora estaba el hacer una lista de las cosas que siempre han estado cerca de ti. Y lloraba y lloraba porque nada se me ocurría. Hasta que de plano, Dios, el Universo o el demonio se me paró enfrente, en forma de una amiga y me dijo: “Tómame unas fotos, me encanta tu arte fotográfico”.

(FX sonidos angelicales)

Las puertas de la gloria se abrieron para mí.

Mi primer trabajo profesional fue en unas Stills (foto fija) para un video musical de famosa cantante mexicana. Yo, con mi cara de “Lata albureada” (como diría Dr. Oso), con mis 24 años y Annie en mis manos, caminaba por los Estudios Churubusco intentando saber qué hacer… sólo apreté y apreté y apreté el disparador. Fueron saliendo imágenes de ella con su hija, en su casa, pintando, en el set… El resultado fue un kit de casi mil fotografías a las que denominó (no en tono de halago) el señor directo como “muy artísticas”. Me sentí en la gloria.

(FX música de Charleston… porque se me antojó).

esto-no-es-real.jpg

Hace mucho que no tomo fotos, pero es algo que me encanta (bueno, un par de meses). Creo que no soy mala. Acabo de remodelar mi estudio y pegué en las paredes algunas de mis impresiones. Es la primera vez que lo hago, es decir, claro que tengo fotos de amigos, de familia, que yo he tomado… pero eso de colocar en mis paredes fotos de paisajes, de lugares que fueron capturadas por mi lente… era too much. Pero lo hice y me siento muy bien. ¡Me gusta mi arte!

Así que quiero obsequiarles esta parte de mí. Quiero regalarle a una persona una copia de alguna de estas imágenes. Si alguien está interesado… favor de avisar y organizamos un concurso. Pero habría hay una condición…

escanear-pr0016.jpg

Como no puedo mandar imprimir tantas fotos como lectores (je je je), habrá que rifarla. Tal vez ni les interese, tal vez digan “guácala de pollo”, pero a los que les lata, pues acérquense y lean lo que siguen. En realidad me especializo en retratos, pero por obvias razones esas sí no las puedo regalar…

Si a alguien le gusta la idea, los invito a inspirarse en una de las fotos y escribir una historia a partir de la imagen. A la persona que le escriba la historia más linda a una de las fotos le enviaré una copia en 8×10 (pulgadas) , firmadita y todo, hasta su domicilio, no importa en qué país sea.

El concurso empieza… ya.

aqui-esta-muy-presente.jpg

Foto 2.

Y hay más…

TÉRMINOS Y CONDICIONES:

Podrán participar con las fotos que quieran. Como este blog es una monarquía, la reina LATA I decidirá quién ha ganado. En caso de vérselas complicada, pedirá ayuda a un juez invitado. (Juez por definir).

ya-no-quiero-sufrir.jpg

NOTA: Yo sugiero que las historias se posteen aquí mismo (aunque tal vez parezca “el blog interminable”) porque no todos los que pasan por acá tienen blog, y al final, como alguien comentó (ahora mi fijo quién) este es un espacio interactivo. Suerte…

escanear-0012.jpg

zapatos-2.jpg

Un par de experimentos latunos (estas últimas dos) pero que les pueden dar buen juego.

santa-aventurera.jpg


Site Meter







Contador gratuito

Miércoles 2 x 1: función nocturna.

El lunes por la noche estaba viendo en ”Sex and the City” el capítulo cuando Samantha decide volverse lesbiana, ¿lo recuerdan? (sí, lo pasan una y otra vez… parece que sólo tiene esos.)

Ella decía que había decidido tener una relación estable con María, así que por eso no habían tenido sexo TAN pronto. Mientras tanto, Carrie tiene el mejor sexo de su vida con un músico que no sabe hablar (bueno, sí, pero parecería que no)… relación que termina en un santiamén. Porque resulta que ella quería algo distinto.

Entonces me pregunto: ¿hasta cuándo el sexo casual, ese sin mucho futuro, rifa? Es decir, ¿cuánto tiempo podemos sostener una relación de “sólo sexo”? Y más allá, ¿hasta cuándo el on-night-stand ya no es suficiente para nosotr@s?

Puedo hablar en mi experiencia como mujer, y seguro la opinión masculina es distinta, pero les voy a contar un secretito, caballeros. Aunque muchas de nosotras disfrutemos de una vida sexual sin “compromiso”, en realidad llegará un momento (tarde o temprano) en que busquemos algo más: que busquemos una relación.

Las habemos que desde la primera mirada estemos imaginando de qué color pintaremos las paredes de la habitación del cuarto de nuestros gemelos, o las que, después de una espectacular noche con individuo cuasi desconocido huyamos porque en realidad estamos pensando en alguien más (no importa cuán perfecto sea don modelo junto a nosotras). Las habemos que no soltamos prenda hasta sentirnos realmente unidas, sentimentalmente, con el fulano en cuestión… o tal vez muchas otras nos dedicamos a besar sapos a diestra y siniestra hasta que el príncipe aparece… (¿Qué tal me incluyo en todos los ejemplos?)

El punto es: ¿en qué momento dejamos de sentirnos satisfech@s (hombres y mujeres) con las relaciones efímeras y sin futuro (porque, además, lo sabemos muy en el fondo)…?

Una amiga algún día me contó que ella se había acostado con más de 50 chavos (sí, cin-cuen-ta) antes de encontrar a su marido y que en realidad en cada uno de ellos estaba buscando, de alguna manera, el amor. No es que viera al sujeto y pensara: “este es el hombre de mi vida”. No, no, no; era más bien de tomarse unas copitas de más (hay que decirlo) y llegaba el momento en que pensaba, “¿por qué no?”… Cuando conoció a su actual compañero se conocieron… por Internet… por un tiempito. Cuando por fin se vieron cara a cara tenían tanto que hablar que el sexo… llegó mucho después.

Así que empecé a creer todo lo que las mamás, abuelitas y… amigos (hombres) me han dicho: para que una relación dure habrá que esperar para tener sexo.Claro que esto no es regla: una de mis mejores amigas terminó en la cama con su ahora marido en la fiesta en la que se conocieron.

Entonces: el sexo en la primera/segunda cita (o cuando se conocen)  arruina una potencial relación… ¿mito o realidad?

Situación hipotética 231: temblor en cueros.

Hoy, señores, agrego una nueva categoría a este blog: “Situaciones hipotéticas de noche de insomnio”. Estos son temas que recuerdas en las noches que no puedes dormir… o que te suceden/platican/sueñas despierta (o) mientras esperas que Morfeo te voltee a ver (finally).

Aquí les va el 231:

Escenografía…

Supongamos, señores lectores, que ustedes se encuentran compartiendo el lecho con un individuo (a) por primera vez. En su casa. Aventurémonos y pongamos el set en un departamento grande… digamos un último piso. En una colonia tipo… no sé… ¡Nápoles! Sí, esa me gusta, con sus nombres bien gringuitos.

Agreguemos un poco de emoción. El individuo (o individua pero no quiero estar poniendo la parte femenina) nuevo en tu vida comparte piso con dos amigos (inventémosles una labor glamourosa y poco común: periodistas).

Mezclémeslo con una llegada (suya) a las 2 de la mañana.

¿Listos?

Ahora sí… Imaginemos que el dulce sonido de tremendos ronquidos no los dejan dormir, pero ustedes no se mueven… se quedan quietecitos ¡no hay de otra! (levantarse, vestirse y largarse no es opción aquí. Recuerde: es por placer, no por negocio).

Conflicto…

Los vidirios (casi todas las paredes tienen ventanales) parecen que van a romperse. La cama rechina con singular alegría (favor de quitar esa imagen sexual de la cabeza, señores, es totalmente inapropiado). ¡Está temblando!

Se comienzan a escuchar ruidos afuera del cuarto, el movimiento de los amigos muy próximos. Y ustedes, claro, no tienen ropa puesta. (Punto importante: ni ustedes ni su pareja vieron el temblor del 85 en Ciudad de México).

Entonces ustedes…

A) Salen así. “Prefiero salvar la vida que conservar el pudor”.

B) Miran a su acompañante con cara de “¿Qué pedo?” pero no se mueven. “Seguro todo pronto pasará”.

C) Corren a buscar la primera prenda que encuentran y terminan usando el boxer de su pareja (que él se las arregle con su tanga).

D) Se esconden debajo del escritorio de madera, usando la cobija y dejando al nuevo “Puchungo” frío, asustado y mirándolos con cara de “Ahora sí te la rayaste”.

E) Ninguna de las anteriores.

Favor de llenar el espacio…

P.D. Hoy Chilango publicó que una LATA no es simplemente una lata… snif.

El YO post…

Antes de empezar a hablar de mí, después de mí y sólo de mí, quiero agradecer profundamente a un grupo de bloggeras, el Punto G, por recomendar este sitio que desde hace cuatro meses ocupa (tanto de) mi tiempo.  Chicas, de verdad… desde mi laticueva mexicana les agradezco mucho que pasen, que se tomen el tiempo y que hayan pensado en este blog, que en realidad es un espacio para toda la gente que de pronto quiere soltar el bla bla bla que trae dentro; la gente que de alguna forma coincide con el ratón que habita en mi cabecita y que camina haciendo ruidos de máquina oxidada.

Ahora sí… A pesar de que dije que había terminado ese año ególatra y grinch, aquí va un post con mucho de ambos.

Hay temas de los que no nos gusta hablar; que nos cerramos y no confrontamos; que, de plano, cuando se quieren tocar huimos despavoridos lo más rápido posible. Este tema quise ”dialogarlo” ayer con alguien y no pude. Simplemente no estaba (ni estará, supongo) dispuesto a leerme. Pero asumo mi responsabilidad y aquí, escribo lo que me hubiera gustado decirle y que me hubiera encantado que escuchara, y espero que haga algún día, aunque sé que se ofenderá muchísimo…

La Lata.

Algunos de ustedes sabrán que en realidad tengo un nombre. Me llamo María Cristina (y aquí es donde entra la súper original frase de … “¿Me quiere gobernar?”)… cof cof. Sí, sí… esa misma. Me pusieron así porque, ¡adivinen!, ese es el nombre de mi madre. Afortunadamente nomás soy María Cristina II y no III o IV…

Pero mucha gente de verdad me conoce como “Lata”, es más, muchos de ellos no saben cómo me llamo.

¿Y por qué surgió ese sobrenombre? Bueno, resulta que una dulce mañana de otoño, inmersa totalmente en la onda del arte Pop, se me ocurrió intentar copiar la técnica del artista estadounidense Andy Warlhol en una foto mía. Los resultados fueron bastante… regulares, pero yo estaba muy orgullosa de mi obra pseudo popera realizada en photoshop y no en serigrafía como lo hacía aquél Maestro. Para no hacer el cuento más largo, puse esa foto en el messenger y en lugar de pensar que era la Marilyn Monroe que me inspiró… mis queridos compañeros de trabajo dedujeron que era una lata… de sopa de Campbell´s.  Desde ahí, muchas personas me conocen como Lata.

Todo este choro es para que sepan que hoy me levanté en la reunión de ególatras anónimos y dije: Soy María Cristina y sufro de egofilia.

Ayer me lo dijeron a la cara (bueno, me lo escribieron en el messenger). Resulta que esta persona se había estado quejando de que últimamenet sólo hablábamos (chateábamos) de mí. Que si la Lata se sentía así o asado, que si la Lata tenía tal o cual proyecto… Según yo, preguntaba “¿Y tú?”, a lo que recibía un “Bien” o algo similar.

Ciertamente he de admitir que a veces sufro del síndrome de protagonismo, cosa que no siempre he querido ver y menos admitir… pero decir que todo el tiempo hablábamos de mí, no sólo es una exageración, es absurdo.

Después de un largo análisis y auto análisis lo admito: sí, soy ególatra.

(Fx marcha fúnebre)

Entonces, pensé, ¿cómo sería un chat no “ególatra” de la Lata. Y esto, aunque suene a broma, es muy en serio. Estoy muy perdida, y no encuentro otra manera de sacarlo de mi sistema. Imaginé el escenario… ¿cómo sería una conversación del messenger en donde nada de mí estuviera presente?

Tomaré prestada a Miriam para mi experimento.

**ESTA ES UNA RECREACIÓN**

DÍA UNO.

Miriam

Hola, che, ¿cómo vas?

Lata

Andrés Manuel López Obrador realizó la semana pasada una visita a Tabasco.

Silencio.

DÍA DOS.

Miriam

¿Qué crees, Che?

Lata

¿Qué?

Miriam

Me saqué la lotería.

Lata

(No puedo decir “Qué gusto me da”, porque implica que existo yo.) Felicidades a ti. (No puedo preguntarle cómo se siente porque implicaría que Yo quiero saber, y me colocaría en cierta ventaja sobre ella). Silencio.

DÍA TRES.

Miriam 

 Hola, che.

Lata

Hola.

Miriam

¿Qué pasó con tu sobri?

Lata

La Bolsa Mexicana de Valores subió dos puntos y se colocó en chorrocientos mil unidades. Las empresas que van a la alza son Ciudad de blogs y Siriusfem…

Silencio…

**FIN DE EXPERIMENTO. LE AGRADECEMOS SU PRESENCIA A MIRIAM. PUEDE PASAR A RECOGER SU CHEQUE A LA CAJA A DE DOS A CUATRO DE LA TARDE. NO PASE DESPUÉS PORQUE LA CAJERA SE VA A COMER Y LUEGO, YA NO VUELVE**

Total, ¿cómo se tiene una conversación si no se habla de los dos?

Ahora sí espero terminar con mi año ególatra, y que este blog, en donde generalmente hablo de mí, sea el único testigo de que aún necesito largas horas de terapia, meditación… y otras cosas. Porque, neto, me importa la gente y lo que le sucede.

Qué público de porquería

¡HEEEY! No, tranquilos, tranquilos… que eso no lo digo yo y menos a ustedes.
Es miércoles… dos por uno… cinito… pareja… palomitas… nachos… mmmmm. Pero no, no voy a ir al cine el día de hoy. Resulta que voy a sustituir a una amiga en su clase de… “Personalidad y etiqueta social” (FX risas grabadas). Entonces hablaré del “Poder de una mirada”. Por lo tanto, maquillé muy bien mis ojitos pispiretos, me puse corrector de ojeras y hasta corilio. Y en la noche concierto de Jazz… con el BORBÉLY MIHÁLY QUARTET ¡Emoción!

Entonces nada de “dos por uno” el día de hoy. Aunque sí quiero hablarles un poco del romance. El romance “a la argentina”. Y es de esa nacionalidad porque el hombre que ha inspirado este post proviene de aquellas lejanísimas tierras, Luis María Pescetti.

¡Ahhh! Ahora van entendiendo de dónde viene el título de este post. Pues sí, de su disco de 2005.

¿A quién no le ha pasado que espera esa cita especial y todo, TODO resulta mal? A mí sí. De hecho, la únca borrachera en la que no me acuerdo de casi nada de la noche me sucedió con alguien con quien de verdad quería quedar bien. No les voy a contar de qué sí me acuerdo, pero eran como tomas de película; una muy absurda película.

Y bueno, habrá muchas ocasiones más para contar de las citas desastrosas, ahora mejor les comparto la de este argentino-casi-mexicano, Pescetti; que aunque no se especialista en temas del corazón (sino en temas para niños) tiene una canción que ni mandada a hacer.

ACCIDENTE

(La busqué en youtube pero no está…)

Hoy es el día tan anhelado, viene la dama que siempre he esperado.

Limpié la casa, barrí la calle, ordeno y cuido cada detalle, que nada falle.

Me baño porque quedé mugriento, me perfumo y me pongo ungüentos. Lo tengo todo calculado, sólo me importa ser de su agrado, bien aliñado.

Practico bien mi parlamento, frente al espejo lo digo lento. Recurro a todo mi talento para expresarle con refinamiento mis sentimientos.

Suena la puerta de mi alojamiento. ¡Debe ser ella! Yo lo presiento. Corro a abrirle, estoy sediento de ver mi amada, mi complemento. Estoy contento.

Cuando la veo me siento pequeño; es tan hermosa que parece un sueño. Por un momento estoy tentado de preguntarle si no va al lado, ¡es demasiado!

A casa nunca, en toda mi vida, traje una dama tan llamativa. Mi panza cruje ante el portento, la invito que entre al departamento y la oriento.

“Ponete cómoda”, voy sugiriendo, ella lo hace, quita su atuendo. Lo guardo pronto, prendo un incienso y, aunque no quiera, me pongo tenso, pues soy propenso.

Preparo un trago, en tanto pienso de qué le hablo, con qué comienzo. Mientras, por dentro, estoy reprimiendo un movimiento que voy sintiendo, sigo sonriendo.

Prendo la radio, me siento al lado, sigo sonriendo, pero asustado. Me descompongo de tanto miedo. Y, de repente, muy traicionero, se escapa un pedo.

Busco una excusa, salgo tosiendo, con disimulo, sigo sonriendo. Huyo hacia al baño como un torbellino. ¿Serán los nervios, que no domino mis intestinos?

Temo hacer ruido, por si está oyendo, abro canillas, estoy flatulento. Y, aunque no quiero, ocurre algo horrendo, algo tremendo: se van mis vientos con gran estruendo.

No hablo de un pequeño alboroto, hablo de un ruido como un terremoto, un estallido sin semejanza, así fue el ruido que hizo mi panza en su pujanza.

Después del ruido y de los olores que di a la dama de mis amores, sentí vergüenza por el trastorno. Pensé: hasa ella, yo no retorno, por el bochorno.

Por timidez no salí del baño, así encerrado llevo casi un año. Esta canción desde ahí la escribo, pues yo la puerta no la he sentido, que se haya ido…

__________________________

Y para no quitarle el aire romántico al post, ahí les va una serenata…

Con amor, de la Lata.

Nuestra responsabilidad social

¿Para qué estudiamos periodismo o ciencias de la comunicación?… O cine, o diseño gráfico… 

Todavía en la escuela muchos tenemos sueños utópicos, éticos… tenemos sueños de que seremos así o asá. Una vez que sales te enfrentas al “mundo real” y te das cuenta de que tal vez eso que proyectaste durante los cuatro o cinco años que dedicaste a “formarte como profesionista” es probable de que se quede en un cajón de tu cuarto de adolescente… o simplemente lo olvidas. 

Cuando pienso en periodistas no pienso precisamente en alguien que luche por sus ideales… por no describir bien la imagen que sí viene a mi cabeza. Algunos se van por “lo que pueden ganar”, otros en el “glamour” de los medios… pero algunos van más allá.  

Hay personas que se pasean por la vida sin cuestionarse las situaciones más elementales; que sólo subsisten, que viven por vivir… tal vez no tanto, pero van como a ciegas: levantarse temprano, hacer algo de ejercicio, ir al trabajo, después quizá hacer las compras, regresar a casa, ver televisión… dormir. Con sus variaciones ¿cuántos de nosotros no vamos así, subsistiendo? 

Un periodista, un comunicador, un escritor, un cineasta, un diseñador gráfico, un político, un publicista… (y pongan las profesiones que les vengan a la cabeza y que tenga que ver con transmitir información a la gente) es enseñado (quiero suponer) que tiene una responsabilidad social; que su trabajo puede impactar no sólo en la vida diaria del otro (que será consecuencia de…) sino en sus mentes, en sus corazones, incluso habrá quien tenga ese poder maravilloso de cambiar  ideologías (me vienen a la mente casos tan distintos como Karl Marx y Louise L. Hay). 

Todo esto salió por una película que acabo de ver “Todo corazón” (A Mighty Heart). Esta cinta de Michael Winterbottom está basada en la experiencia de la periodista cubano-francesa Mariane Pearl y su esposo, el estadounidense Daniel Pearl, secuestrado y asesinado en Pakistán. La terrible ejecución fue cometida por terroristas, grabada por los mismos y subida a Internet (por quién sabe quién).  

La pareja de periodistas se conocieron y se enamoraron porque tenían ideales similares. Daniel decía que podían lograr un cambio gracias a su profesión. Mariane dio una entrevista en la que afirmó que su esposo nunca mintió en sus textos, que él tomaba muy en serio esa responsabilidad que conlleva el ser el vínculo para que la gente se entere de lo que sucede en el mundo. Él creía… y hasta el final lo hizo. (Tengo tanto que pensar y reflexionar gracias a esta película que daría para tres o cuatros textos más…) 

Hace casi un año solicité una beca para estudiar una maestría en “El País”, un diario español. Al principio no sabía para qué me iba a servir, pero sentí la urgencia de llenar el formulario y enviarlo a la Fundación Carolina. Poco a poco fui descubriendo que por medio de mis crónicas estaba dándole a la gente un pedacito de lo poco que he tenido oportunidad de ver, de experimentar. Y quise asumir esa responsabilidad de la mejor manera: haciéndolo bien. 

Desde que estoy en este medio de los contenidos editoriales mi trabajo ha sido casi empírico, claro, con los conocimientos dormidos que se quedaron asentados en algún sitio de mi mente inconciente, pero ha sido un continuo aprender. 

Es importante para mí decir que también conocí a varias personas que me inspiraron a ser una emisora de información. Una de ellas es ahora mi jefa, que siempre ha creído en mí; otro fue mi profesor de la universidad y está continuamente corrigiéndome, presionándome para que no me duerma en mis laureles, y, sobre todo, apoyándome; tengo que nombrar a mi papá y una prima hermana. Pero a quien la película me recordó fue a un periodista en especial. Sí, un periodista que ama su oficio y que siempre me dijo: “Me realiza ser los ojos de la gente, conocer las realidades y transmitirlas”.  

Estoy convencida de que todos tenemos una responsabilidad social; todos impactamos de alguna u otra manera a alguien, en algún momento, en algún sitio. Tal vez yo lo haga por medio de estas letras o quizás por un comentario que realice o deje de hacer; de cierta forma (y tal vez mucho más sutil) por la manera en que me visto, o me peino (o no me peino, que viene siendo lo mismo), por mi olor, por mi mirada… Eso, completito, está enviando mensajes, estoy transmitiendo continuamente. Igual que tú y tú.  

Hace un par de semanas una persona me dijo: es que me da miedo ya hablar contigo porque todo lo que digo lo destrozas cuando escribes. Honestamente se me sentí mal porque tal vez tenga razón. Pero no es que lo destroce, es que ella tiene un GRAN impacto en mí; me hace cuestionarme de todo, un impacto que me hace pensar, reflexionar… ¡y qué bien tener alguien así en mi vida! Esa persona que impacta en mí no es alguien que vaya a pasar sin dejar huella, ¡qué va!  

Cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad social, somos parte de una comunidad y como tal la influimos. Que seamos conscientes de ello o no, eso es de cada uno… ¡incluso esa inconsciencia impacta! 

Esta semana recibí un correo electrónico diciéndome que “muchas gracias por participar” y que no había sido seleccionada para estudiar con ese diario español. Sí me sentí un poco desilusionada… pero no se detiene el mundo. Ahora lo que viene es saber qué sí voy a hacer para seguirme preparando, para seguir afrontando y tomando esa responsabilidad social que tengo en mis manos. Porque a veces, uno piensa que tiene que ser “extraordinario” para lograr un cambio en su entorno… y a veces sólo tiene que abrir los ojos, ocuparse de uno mismo y comenzar a vivir.