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Manuela del Seductor y reflexión ochentera.

Capítulo 3. Cómo entender cuando le interesas a una mujer. Versión: Una conocida. 

En este capítulo estudiaremos algo que seguramente les hace ruido a todos (a pesar que esta Manuela es dirigida a hombres mayores de 30, pero los menores pueden irse preparando desde temprana edad): cómo saber si un Sujeto tiene oportunidad con una damisela Malcogida.  

Aunque a veces las mujeres creemos que los hombres no sienten miedo antes de invitar a una mujer, algunas sabemos que esto no es cierto. Hay una duda: “¿Se habrá fijado en mí?”, piensa el sujeto. 

CÓMO SABER SI TIENEN UNA OPORTUNIDAD

¿Cómo leer esas sutiles señales que les mandamos para decir “hellooo!! me muero por ti”?

Para leer más… dele click aquí…

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REFLEXIÓN OCHENTERA…

El viernes pasado estaba viendo en VH1 una serie de programas que se llaman algo así como “Las 100 canciones en español más buenas de los 80´s”.

Había de todo y aunque este programa era evidentemente grabado para México, también se incluía en la lista éxitos ochenteros de otros países (que fueron grandes en nuestro país, claro). Fue chistoso encontrarme con canciones que bien podrían quedar en la lista del olvido, pero también encontrar tantas otras que se siguen tocando en todas las discoteques, bares, antros o como gusten llamarles. Una clásica es aquella que va así: “… y es que siempre estamos viviendo de noche…”

Pero yo, nacida en la segunda mitad de la década de los setentas, disfruté muchísimo recordando mi infancia y pubertad gracias a ciertas melodías tan conocidas. Después de ver el programa me dieron ganas de bajar todas y cada una a mi IPOD (ay sí, me creo mucho)… pero, siento que esa lista no está completa.

Así que, si tú tienes tus básicas de los ochentas -en español- favor de dejarlas aquí. Todo por una causa de nuevo año. ¡Veamos qué tanto coincidimos!

Cuentos de hadas para año nuevo…

Los cuatro valientes que se lanzaron a escuchar mi cápsula de radio del post anterior sabrán que cuando pienso en películas de esta época invariablemente vienen cintas románticas a mi cabeza: Realmente amor, El Descanso, La Joya de la familia, Serendipity…  hasta Encantada, que no la he visto pero me la han recomendado como “muy divertida”. 

Supongo que es porque en esta época se antoja muchísimo hablar en plural. ¿Qué mejor forma de festejar el año nuevo que volando, que creyendo que esas historias de cuentos de hadas son posibles? Hasta a uno se le quita lo Grinch, caray. El enamoramiento es el remedio infalible contra el amargamiento seguro. Aunque… cabe la posibilidad que uno no esté enamorado. 

¿Entonces cuál es la fórmula que se recomienda en este miércoles de 2 x 1 para sobrevivir las fiestas? 

Bueno. Propongo, primero, una buena dosis de películas de cuentos de hadas. No me refiero a caricaturas, sino a las que disfrutemos cada uno, muy recomendables esas a las que llamamos “placeres culposos“.  

Mejor aún si acompañamos esta película con una buena dosis de algo que nos guste: una bolsa tamaño decente de hot nuts, palomitas… o ¡démonos un gustito! Un Haagen Dazs de chocolate, degustado directamente del envase. Y no, no sugiero que uno se sienta miserable por estar solo, frente a la televisión. Acuérdense de Lady Zen: actitud. Hay que sentir que uno se está consintiendo.  Sí, un par de pecados capitales bien disfrutados: Gula y Pereza.  ¡Ahhh! Ya que Lujuria tal vez no vino a esa cita, lo guloso y perezoso ¿quién nos lo quita? El chiste es disfrutarlo. Si nos aventuramos un poco más, tal vez haya quesitos, un selva negra o alguna otra carne fría que nos guste; Asti bien frío… ¡todo un festín para nosotros solitos! Tomamos el control remoto y: voliá! 

Segunda opción contra el mal del Grinch: júntense con amigos. ¿Se imagina una reunión con amigos de su mismo sexo (es importante este punto, pues se podrá hablar de “ellos” o “ellas” con total libertad) en donde hayan cantidades groseras de sushi, por ejemplo, sentados en el suelo, jugando Adigma, Uno o Jenga? Aquí también aplica lo del vinito (favor de evitar la chela), nomás que de botanas se sugieren papas toreadas (inserte carita babeante aquí), sabritones con limón o nachos con queso. Tal vez unas salchichas o galletitas con algún dip nada complicado. Risas seguras, ¿qué mejor remedio para un alma grinch? ¿Se acuerdan de Monsters INC, cuando se descubre que la mejor fuente de energía son las carcajadas? (Y, claro, uno siempre fijándose en lo negativo.)

Tercera receta: visiten a la familia, pero sólo porque nos nace, no porque “debemos de visitarla”. Aligeren la carga y prepárense para escuchar historias del pasado. Pídanle a algún tío que cuente anécdotas de cuando papá o mamá eran jóvenes, de la abuela gruñona o… ¡no hay como escuchar las historias de los primos cuando hacían travesuras! A veces uno se puede sorprender riendo hasta que le duele la panza y… ¡descubriendo lo poco que conocemos a la familia! 

El último remedio, ¿qué tal si nos damos la oportunidad de salir con ese muchachón o muchachona que nos ha invitado desde hace tiempo? ¿Y, mejor aún, si nos lanzamos y besamos a esa persona que siempre nos ha gustado? Total, ¿qué mejor pretexto que “lo que sucedió el año pasado ahí se queda”? Adoptemos la costumbre gringa del muérdago: “¡Ah, ni modo, es que estás debajo de la plantita esta y tengo que besarte!” Si no nos gusta, -otra vez- lo besado nadie nos lo quita. Pasó en 2007, ¡ni quién se acuerde!, ¿no?  Pero si nos gusta… ¿qué tal que comenzamos algo que nunca habíamos pensado?

Año nuevo… vida nueva.

Amargura navideña, cápsula y Manuela…

Bueno… pues no creo tener oportunidad de pasar por acá antes de que todo mundo se esté dando abracitos navideños, así que… ¡Feliz Navidad! Por tal motivo, preparé un post… bien Grinch.

Primero, mi cápsula de radio de este miércoles, en donde hablo un poco de la temporada cinematográfica navideña (nada profundo, claro).

Después, un texto que escribí hace exactamente un año, cuando el Grinch mayor comenzó a habitar mi hogar. Je. Antes de eso, recordarles que la Manuela del Seductor, Capítulo 2, se podrá encontrar en el blog de Reyna. Los invito a darse una vueltita.

Ahora sí, feliz Navigrinch…

Amargura en la Época Navideña.

Estoy viendo una de mis películas favoritas, “Tienes un e-mail” (de la que hablo en esta misma edición)… Hace frío y tengo ganas de saciar uno de mis más recientes y recurrentes antojos: un té. Y no es que antes no me gustara esta bebida, tan me gusta que tengo una buena variedad en la alacena, pero como en el nuevo sitio donde vivo no tengo aún estufa (ni comida), mis salvadoras son la tetera eléctrica y las bolsitas de infusión devuelvevidas.

siriusfem, grinchMientras espero a que el agua hierva, me pongo a lavar plácidamente la taza del té anterior, un cuchillo y una tapa de un recipiente que mi madre se llevó a su casa con parte de lo que sobró de la cena de Navidad. El inconfundible sonido de la tetera me avisa que ya no tengo que aguardar más… me quito los guantes de plástico que uso para lavar y… ¡sooopas! La manga de mi pijama está totalmente mojada. El Grinch se apodera de mí nuevamente, ¡tendré que cambiarme, ponerme una vez más la sudadera que está en el bote de la ropa sucia esperando que la lave a mano, porque aún no tengo lavadora!

¡Oh! querida época navideña… frío, ropa linda, época en que los árboles y las casas se visten de colores, la gente regresa a sus pueblos y ciudades para estar en familia, sonrisas, vacaciones, descuentos de estudiantes… ¿Será?… Embotellamientos insoportables, si no eres niño, no hay regalos debajo de tu árbol… ¿Árbol? ¿Cuál árbol? Consumismo al por mayor, estirar las tarjetas de crédito al tope, comer hasta sentirte incómodamente lleno, remordimientos por las calorías ingeridas, extrañar a los que no están, presión porque otro año más se ha ido… ¿Época de paz y amor? ¡Pamplinas!

El tema de la navidad, del fin de año, ¡qué confusión!

Dependiendo del periodo de vida en el que te encuentres, la pasarás de maravilla o sumido en la depre o amargura total.

Vemos en las películas hollywoodenses familias festejando alrededor de un árbol una blanca navidad. Al menos, en esta película que comparte mi noche se retrata así. ¡Dios! Se ven tan felices cantando villancicos alrededor de pianos, uno viejo y lleno de historia, otro elegante e impecable. Así es como veo a los gringos: despreocupados, sencillotes. Recuerdo que el estadounidense más cercano que ha habido en mi vida solía escuchar música navideña durante esta época del año y yo pensaba: qué raro… Me parecía que era un gesto más bien infantil, pero en realidad la que se estaba volviendo arrogante y amargada era yo. ¿Por qué no disfrutar de estas películas invernales junto a nuestra bebida caliente favorita? ¿Por qué no cantar a todo pulmón a ritmos de Luis Miguel o Pandora Los peces en el río? ¡Qué importa si nos gusta o no su estilo!, el punto es compartir, sentir…

¿En qué momento perdimos al niño interno para darle paso al adulto demasiado preocupado por cosas pequeñas o grandes, pero preocupado al fin y al cabo? Porque ese niño alguna vez estuvo ahí.

Pasan dos minutos y me siento más tranquila después de la reflexión… tengo que aprender a disfrutar los momentos, todos y cada uno de ellos. Tengo que ser más humilde y dejar la arrogancia para… para… ¡el bote de la basura! Estoy convencida.

Doy un trago a mi té de manzanilla y menta… refrescante, calientito.

Vuelvo a mi filme. Veo al personaje de Tom Hanks, Joe Fox, jugando con su tía y su hermano (ambos niños), disfrutando de un juego mecánico, comiendo golosinas mientras usa unos lentes gigantescos, siendo un brillante empresario, un amigo leal, alguien que sabe de películas, que intenta leer tu libro favorito a pesar de que no tenga interés en ese tipo de lectura… que te dice: “Pelea hasta la muerte”… ¡¡¡¡Un hombre genial!!!! Y llega una sensación de “Give me a break, ¡sé que esos hombres no existen!”

Mi amiga Larisa dice que este tipo de películas, Romántica, Chickflick, o Diamor, es más bien de “Ciencia Ficción”, ya que esas historias no existen, esos “Príncipes azules” no son reales.

El Grinch ha vuelto.

Me da coraje que quieran venderme todas esas historias, me da coraje que me las haya comprado tantos años. ¿Quién en su sano juicio pensaría que hay un tipo multimillonario, nada feo, simpático, inteligente, dulce, divertido, cariñoso, honesto y soltero por ahí vagando en el ciberespacio, sin nada mejor que hacer? Estoy un poco ofendida… ¿qué se piensan?

Pero Meg Ryan me hace reír. Sus expresiones me divierten, su personaje es divino. Me vuelvo a entregar a la película. Hacía mucho tiempo no la veía y eso que me gusta mucho.

Volteo a ver los DVDs que están en mi repisa y algo me hace volver a la pantalla. “Somewhere Over The Rainbow” hace que el Grinch se vaya de una vez por todas.

Me alegra que haga frío, porque puedo disfrutar de mi hermoso cobertor que me costó un dineral. Me doy cuenta de que estoy aquí, frente a mi tele nueva, frente al monitor de mi portátil escribiendo mientras disfruto la cinta. Mi té se ha terminado, pero no me preocupo, porque tengo más en la cocina. La cocina de mi nueva casita, casi vacía pero mía. Esta casita que poco a poco se irá convirtiendo en hogar, que con cada detalle nuevo va tomando más de mí y va dejando de ser anónima.

Ya estoy más tranquila. Hasta pienso en la celebración de año nuevo. ¿Qué traerá el 2007?

Aquel Grinch se ha ido a vagar por las calles, acechando a alguna otra incauta, vulnerable debido a estas fechas.  Espero que no se quede en su casa por mucho tiempo. A pesar de que de repente es inevitable sentir cierta nostalgia, un poco de enojo, soledad o amargura, siempre hay algo que nos hace voltear y recordar todo lo bueno. Y más en ésta temporada, mi favorita del año.

Frío, ropa linda, época en que los árboles y las casas se visten de colores, la gente regresa a sus pueblos y ciudades para estar en familia, sonrisas, vacaciones, descuentos de estudiantes…






Contador gratuito

Cuando te conviertes en “Señora”.

Ya me estoy modernizando; además, me está gustando otra vez la Navidad. ¡He recibido regalitos!… Ah, qué interesada soy, pero es que es re lindo tener en tus manecitas un paquetito envuelto en verde y rojo. Este año me está yendo bien (insertar carita de messenger que enseña dientecitos).

Acabo de recibir un regalo inesperado… un ipod. ¡Woooow! Dirían todos. Yo también lo dije mientras analizaba la cuadradita y azul estructura. “Gracias… ¿es en serio?” Fue lo que se me ocurrió decir.

Aquí es cuando aclaro que mi celular es un Nokia viejito, de hace casi, sí, cuatro años. No tiene cámara, ni bluetooth, ni reproductor de MP3, así que un Ipod es… retador. ¡¿Para qué y cómo funciona?! Por supuesto que ya le encontré el chiste a mi nuevo juguete. Es divertidísimo ir caminando por las calles y que en primer plano suene “Bitter sweet symphony”. Me he sentido como en una película, se los juro. Ves pasar los autoss, la gente y en tu cabeza está la música, ilustrando todo; acompañándolo. Wooow. De verdad, dentro de mi propia película.

He accesado a una nueva era. Supongo que ya era tiempo…

El fin de semana pasado estuve en Querétaro. Lindo fin con la familia y algún amigo (¡ea!, vi a Anya). Ya para regresar, antes de subir al autobús la edecán tomó mi boleto, anotó mi asiento y me dijo: “Buenas tardes señora Rivadeneira de las Altas Torres y Torres”… lo cual, honestamente, me molestó. Claro, todo cuadraba porque el señor de atrás se apellidaba igualito a mí. ¿Quién podría ser sino mi marido?… ¡No!, edecán lenta, ¡es mi hermano! (FX de zape en la cabeza).

No sé por qué me sigue molestando. He sido “SEÑORA” desde los 23 años. Cuando tienes 18 y un niño te dice “Señora”, sientes rarito, pero justificas tal insulto por el hecho de que son “chiquitos”. Pero cuando un adulto te lo dice… de verdad que te pones verde (y no de envidia).

Recuerdo perfectamente cuándo fue la primera vez que sucedió. Estaba en el Sanborns de Perisur, había comprado una ficha para mi celular y me alejaba plácidamente. A lo lejos (y en tercer plano) escuché: “Señora, señora”. Como a la cuarta vez, volteé. Sí, era a mí. Yo era la señora. Con cara de indignación regresé, recogí mi cartera (por eso me llamaba) y me alejé dejando humo a mi paso. How dare you?!!!

Y así, han pasado los años. Sigo siendo “Señora” para mucha gente. Entiendo que a mi edad ya muchas lo son (ahora es cuando aclaro que me refiero al hecho de estar casada, con muchos hijitos, con actitud de mamá o casi abuela… por si no lo habían entendido, cof cof), pero… pero… pero… ¡¿dónde está la roca en mi dedo… ¿la ven en algún sitio?! ¡No tengo arrugas y mis canas casi no se notan! (Digo, por la actitud abuelil de algunas Señoras). Que me digan Señora me hace sentir vieja. Punto. (Sin ofender a las que ya lo son. Señoras… Y viejas, claro.)

Tal vez sea una exageración. Pero me choca que me digan así. Lo que me consuela, es que no estoy sola. En un momento sí lo pensé… hasta que encontré este video.

¡Jóvenes del mundo… abracemos nuestra “Señorez”!

¡He dicho!

P.d. Masmi, acláranos quien es la señora de rosa…

Anuncio clasificado.

Buenos días/tardes/noches. Este post será una mezcla entre Situaciones hipotéticas de noche de insomnio (sección que tenemos muy abandonada) y “hoy es miércoles de 2 x 1 en época de fiestas, cuando naaaaadie está en su oficina, sino en comilonas, intercambios y demás”.

Seguramente un señor verde ha pasado por su casa (no, no hablo de un pervert), si es así queridos bloggeros, sólo salúdelo, deje que se quede un par de minutos en su preciado hogar y despídalo. Me está gustando otra vez esta época navideña, así que, por el momento, el Grinch que habita en mí ha salido de paseo.

Por lo mismo, hoy no vamos a hablar de profundos temas de 2×1, ni tampoco les voy a dar remedios contra el “Mal de la no casada“… hoy vamos a poner en práctica un ejercicio de redacción y de autoconocimiento. Aquí es donde le doy crédito a mi amiga Mi. que me compartió su idea y, según el permiso de gobernación ri-8754-latisclasificadus, tenemos permiso para su uso.

SITUACIÓN HIPOTÉTICA 25: Anuncio clasificado.

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¿Quién no ha visto en alguna revista un anuncio personal? Desde la COSMOPOLITAN hasta los Time Out en sus distintas versiones, tienen esa sección.

Entonces vamos a suponer que estamos poniendo un anuncio sobre nosotros. Aventurémonos a pensar que es en el rincón de “Solteros codiciados en busca de…”

Las condiciones son las siguientes: No más de 40 palabras. Hablar sólo de ti mismo, es decir, no mencionar qué se busca. Algo así sería el mío…

**Lata se truena los dedos, los sacude y comienza a teclear en su viaja OLIVETTI mientras se escuchan los tlac tlac tlac**

“Ex profesora, fotógrafa, publicista, voz de radio, a veces escritora y hasta editora. Aficionada del cine y el café. Un poco mal hablada, tal vez clavada. Su palabra favorita es Sonrisa. Creyente, todavía cree en la bondad humana.”

¿Cómo sería tu anuncio?

Manuela del Seductor, Capítulo 1…

Hay dos actos que el hombre JAMÁS admitirá que no puede hacer bien: conducir un auto y hacer el amor.

Stirling Moss, corredor de autos.

Antes de hablar de sexo empecemos por el principio. Sujeto A conoce a Chica 1 (Mal cogida). Se ven, se hacen ojitos. Se gustan.

CAPÍTULO 1: Para abordar a la chica. ¿Cómo invitar a tu objetivo sin meter la pata a tal magnitud que prefiera quedarse a ver repeticiones horrorosas en español de Sex and the City que salir contigo?

CONFESIÓN:

Cuando conocemos a una persona y nos gusta, las mujeres generalmente fantaseamos. Queremos que sea lindo, que nos invite a salir, que sea atento y, por supuesto, que le gustemos mucho y nos lo haga saber.

Para empezar… anímate a acercarte. Si eres simpático, desenvuelto y abierto, puedes tener una oportunidad.

SECRETOS MEJOR GUARDADOS:

Si una chica te interesa para pasarla bien, rico y a gusto (no importa que sea sólo sexo) o, ¿por qué no?, iniciar una buena relación, llevarla a tu casa, reuniones, presentarla con la familia, amigos y compañeros de trabajo, por favor, evita:

a) Invitaciones vía mensajes por teléfono celular.

Actualmente ya existen las recargas de saldo electrónicas, no te gastarás más de 30 pesos.

“Hola Mal cogida ¿tienes ganas de portarte mal? hoy amanecí muy sabroso, ¿paso por ti a las ocho?”
¿Que qué? Nunca has salido con ella, y obvio como toda mujer (guapa, fea, inteligente, tonta, chistosa, sosa, etc, etc) es probable que tenga a más de uno haciendo su luchita, por lo que deberás ser original para que tú seas el afortunado que elija. Y no nada más original, trata de ser más sutil (claro, a menos que ella sea la que te mande un mensaje así a ti, ahí te está marcando la pauta, pero no vas a morirte si eres tierno).

b) Invitaciones que impliquen punto de reunión dudosa: “Te veo sobre Insurgentes”

¿Sabes por qué debes evitarlo? Porque no somos putas para que nos levantes sobre avenidas concurridas, tampoco policías de tránsito para esperarte en los semáforos ni checadoras de ruta del transporte público o sitio de taxis.

Para atinarle… existen dos opciones:

1. Propones el lugar donde pueden encontrarse: un café, un restaurante, mínimo un parque. Éste último hasta te conviene, ya que si no quieres invertirle más dinero ni un té invitas, vas directo y le dices qué es lo que quieres.

2. La Mal cogida dice dónde, cómo, cuándo y a qué hora, pues tú no tienes la menor idea. Regla de oro: si nosotras decidimos el sitio, queda ESTRICTAMENTE prohibido llamarnos “posesivas”, “berrinchudas”, “caprichosas”, “inmaduras”, sólo por haber elegido un lugar que a ti no te parezca o la cita salga mal. Recuerda que el trato será reciproco; es poco probable que te espere por más de 15 minutos y ni se te ocurra mandar un mensaje como este “Ya voy, aguanta. Estoy a una cuadra” (a menos que sea tu mejor amiga y no estés intentando ligártela). ¡Marca o mejor regresa al lugar del que saliste!

c) El lenguaje “fino” para la propuesta: “¿Qué tranza, nos vemos?”

No hablas con una Mal cogida y guarra (claro hay excepciones), pero ¿te gustaría que la respuesta fuera “bambi guey” o “ya vas puto”? No, ¿verdad? A través de nuestra experiencia hemos conocido a sujetos a los que les da pena hablar con una mujer que mienta la madre y arroja “chingados” a diestra y siniestra. Como dice el dicho “Ni tanto que queme al Santo, ni tanto que lo alumbre”.

En este caso difícilmente podemos dar opciones, quizá la respuesta más sensata de una Mal cogida nunca llegue.

b) Vía messenger le dices: “Llámame a mi casa, en la noche, para quedar en dónde nos vemos”

Aclaremos: Cómprate un celular o búscalo entre el desorden de tu recámara u oficina, pero no inventes que no sabes dónde lo dejaste, ¿para qué te llama a tu casa y en la noche? Esta técnica es de puberto, en segundo grado de secundaria.

Ok, no estás enamorado de ella, no te quieres casar con ella, no quieres que sea tu novia, pero hablarle y gastarte $4.85 en la llamada no le hace pensar que te quieres comprometer de por vida, sólo le haces pensar que tienes el detalle de marcarle. Ella podrá querer una relación abierta y sólo sexual como tú pero si tienes esos detalles, ella los tendrá contigo.

e) Los correos electrónicos de “eres la mujer de mi vida” versión microondas. “Creo que debo de ser honesto contigo, estoy perdidamente enamorado de ti, soñar contigo es algo inevitable para mí. Tus ojos son hermosos reflejos de la luz de tu corazón, me honrarías con una cita, cuando tú quieras, cuando puedas. Dime, en serio me harías el hombre más feliz del mundo si aceptaras, se que tomarme un café contigo me va a calmar la ansiedad de no tenerte cerca… bla bla bla…”
A ver, a ver, ¿para qué tanta mentira? Si nunca has salido con ella, ¡obvio no estás enamorado! Se honesto, si te gusta díselo, si no quieres compromisos también. Nosotras también disfrutamos tener sexo, pero tan malo es que te traten como muñeca inflable a que lo hagan como si fueras tonta.

PARA TOMAR EN CUENTA:
Hay que saber que a todas, grandes, chicas, liberales, conservadoras, nos gusta sentirnos apreciadas, valoradas. Aunque te parezca de flojera… Pero hay que ser sutiles. “Oye, tía, ¿crees que haya posibilidad de liarnos esta noche?”, acompañado de una mirada lujuriosa no es una opción. Porque, uno, la Mal cogida tendrá que correr a averiguar qué demonios significa “liar” (¿se incluye sexo?) con su amiga más experta en los términos de ligue, y, dos, porque… ¿cómo decías que te llamabas?

Recuerda, somos más complicadas que los hombres. Queremos romance y que nos traten bonito. Pero… también queremos claridad. No prometas el cielo, mar y las estrellas cuando sólo quieres sexo. No, no estoy diciendo que llegues y sueltes la sopa de “liémonos”, no, pero tampoco prometas lo que no vas a cumplir.

PUNTOS FINALES:

Si quieres salir con alguien, pídele su número o su correo electrónico ¡y úsalo! Si no estás interesado, ni le hagas perder el tiempo. Deja que otro más lo intente.

Si la estás invitando a salir, fija en ese momento el lugar y la hora. Pero, ojo, es muy importante preguntarle a la Mal cogida si puede… y quiere.

Disfruta del SÍ, y nada de llamarla “fácil”. Tenemos tantos deseos como tú de fajar, coger o ver nada más. Acepta el NO, no somos exigentes sino selectivas, cuando no tenemos apetito sexual, aunque esté en el menú o sobre la mesa el hombre más agraciado del mundo, no queremos y ya.

CAPÍTULOS ANTERIORES

Introducción (o contraportada de nuestro libro).

PRÓXIMO CAPÍTULO: Siguiente domingo, en el blog de Miss Pinky.

Ser o no ser madre…

Cuando tenía como 8 años supe que mi tía “Fulana” no había podido tener bebés. “¡Qué raro!”, pensaba. No me era lógico que una pareja felizmente casada no tuviera hijos. “Pobre, se debe de sentir muy mal, no poder tenerlos, ¡qué desilusión!”

siriusfem, maternidad, ser o no ser madreEn mi mundo infantil eso era lo que pasaba: una familia sin hijos no era una familia. Pero si yo era una niña y pensaba así, me puedo imaginar cómo habrá sido en el mundo de los adultos. Seguramente se rumoraba que “su fábrica estaba defectuosa” o la miraban con ojos de pena. ¿Adoptar? ¡Imposible!, en un México como en el que aún vivimos (consideren el de antes) eso de tener un niño que no era tuyo es raro.

Pasaron los años y mi tía y su esposo siguen juntos, al parecer queriéndose como el primer día. No puedo decir lo mismo de muchos otros matrimonios de mi parentela…

Y, claro, yo crecí. Pero no me casé a la edad “que se debía” y por lo tanto, he elegido de manera diferente y he llevado mi vida por caminos distintos a los “comunes”. Si me hubiera casado a los 22, seguramente tendría por lo menos un bebé o estaría en la espera. Pero no fue así. Cada año uno se vuelve más exigente, más mañoso, más conciente y, por lo tanto, muchas veces más precavido (¿o miedoso?).

Así que aquí estoy, soltera y sin hijos a los 30. Sé que todavía tengo muchos años reproductivos y la verdad es que mi reloj biológico ni se me ha presentado “hola, mucho gusto”, pero hay cosas que me hicieron pensar en la opción de la maternidad. ¿Opción de ser madre? Sí, opción. A las mujeres de mi generación nos ha tocado vivir tiempos difíciles, de cambios y transiciones. Tenemos muchas más opciones, somos independientes y seguras, por lo que hemos retrasado etapas de la vida que en la época de nuestras madres eran ley. Resulta que las mujeres como yo viajamos, nos emancipamos, salimos con diferentes hombres en búsqueda del que nos haga “tilín” y meditamos cada decisión que tomamos.

La mujer hoy en día es vista como un ser valioso por lo que es y se va despojando poco a poco de su rol de “sólo procreadora”. Es decir, la mujer es mucho más que una fábrica de bebés.

La opción de ser madre. ¡Qué difícil! No hablo de la foto linda de la mujer meciéndose en una silla, con un precioso gordo en los brazos, su piel tersa e impecablemente maquillada. No, hablo de la experiencia de criar un hijo. Si el tener un vástago fuera esa foto, pues qué bien, ¡a parir todas! Pero no he conocido a ninguna madre así. Generalmente las modelos de esas fotos no son las mamás reales de los bebés, ellas están detrás de cámaras con los pies hinchados, muchos kilos de más y unas ojeras marca ACME. Además, el ser madre no es sólo “dar a luz”… es mucho más que eso.

Hace poco una amiga me estaba contando que su marido se quejaba de que estaba deprimido y muy cansado y que le decía que tenía que ser empática con él. Ella me dijo “¡pero si yo no he dormido en 7 años! (edad de su hijo mayor) Y, ¿A mí quién me entiende?” Me sentí muy mal por ella y muy contenta de que mis desvelos se deban a un libro o a una charla con amigos y siempre por elección propia. Claro que el verla con su más pequeña hija (una cosita preciosa de 10 meses, que además se emociona cada vez que me ve y alza sus regordetas manitas para que la cargue) me parece hermoso y correcto.

¿Cuál es la complicación, entonces? Bueno, en mi búsqueda de respuestas hablé con mujeres de muchas edades, todas cercanas a mí, y me encontré muy sensatos razonamientos ante la maternidad. La mayoría de las solteras mayores de 30 años no la ven como una necesidad a cumplir, sino como el fruto de una relación en pareja satisfactoria y feliz. Por otro lado, las mujeres en sus veintes lo ven como “un gran deseo”, incluso, como un sueño que han tenido desde pequeñas… ¿será que conforme van pasando los años y vemos que el príncipe azul no llega nos volvemos más “con los pies en la tierra”?

El sentimiento de ser madres supongo que está ahí, en algún gen dentro de nosotras esperando a salir… ¿instinto?

Cuando somos niñas es muy común que juguemos con las muñecas y las hagamos “nuestros bebés”. Esas monas cada vez son más “evolucionadas”, hacen del baño, las alimentas, hasta hablan… así que desde chiquitas estamos siendo entrenadas para ese papel que se espera algún día interpretemos. Tal vez es que las fábricas de juguetes en realidad buscan satisfacer la necesidad de la niña de tener un bebé en sus brazos y llenar su instinto maternal, con lo que ellos, sacrificadamente, se vuelven millonarias.

Pero, ¿será cierto eso de que todas las mujeres anhelamos ser madres? Amigas mías lo han sabido desde pequeñas (todos a su alrededor lo hemos sabido) y en cuanto encontraron un marido, se lanzaron a la aventura de procrear.

Recuerdo que otras amigas estaban deseando encontrar un “proveedor” de esperma… asumiendo que ellas se enfrentarían a la decisión de ser madres solteras. Los años han pasado y ninguna lo ha hecho. Ahora bien, ellas tenían muy claro que querían ser madres, que era su vocación en la vida. ¿Y el resto? Muchas de nosotras no lo tenemos claro aún, es decir, no está a flor de piel el sentimiento maternal; a muchas nos gustan los niños… por ratitos y somos excelentes tías.

Lo preocupante es que algunas de la mujeres con las que he hablado se sentían mal por no desear ser madre… ¿será que la sociedad conservadora nos ha hecho creer que es algo que debemos hacer, que es nuestra función como mujeres y que si no cumplimos ese “requisito” no servimos?

No lo sé, no tengo respuesta ante eso y no creo tampoco que la verdad esté escrita en piedra y que sea una verdad general para todas. ¿Qué no somos individuos, con características distintas? Entonces, ¿por qué habríamos todas las mujeres de este planeta ser madres?

El instinto está ahí, dentro de nosotras… tal vez sí es algo inherente al sexo femenino. El que sea más fuerte en unas que en otras depende de muchas razones: el carácter, la experiencia de vida, la forma de pensar, la religión y la crianza, es decir, nuestra niñez y experiencia como hijas.

Muchas mujeres han deseado tener un hijo y no lo han tenido por distintas razones. Pero muchas otras sí los han tenido y sólo porque era “lo que seguía” en la vida, como lo fue casarse, estudiar algo… etc., tal vez sin detenerse demasiado a meditar si realmente lo querían con todas sus fuerzas.

Actualmente habemos muchas mujeres que, aunque somos independientes, pensamos que el hecho de traer un ser humano al mundo no es cuestión de sólo desearlo. Hay numerosas cosas que considerar: una pareja (no queremos que crezca sin una figura paterna), una estabilidad emocional (nos da miedo echar a perder al hijo al educarlo) y económica (queremos darle lo mejor de lo mejor) y demás… lo cual no significa que seamos egoístas, sino más concientes.

Ya que una mujer decida sí tener o no un hijo, es algo muy personal y ante eso, no hay nada que decir, nada que argumentar. Cada quién sabe qué sucede detrás de las paredes de su casa y en su cabecita. Creo firmemente que el ser madre es una decisión que se debe de meditar (cuando se tiene la oportunidad de hacerlo) y planear. Ya no estamos en los tiempos de nuestros padres cuando todo se daba por hecho, o cuando no había demasiadas opciones para las mujeres. Ahora tenemos voz y voto y una mayor conciencia para detenernos y preguntarnos ¿quiero ser madre?

NOTA: NO SE PIERDA ESTE DOMINGO POR LA NOCHE LA MANUELA DEL SEDUCTOR, CAPÍTULO 1…

Cortando palabras…

Qué difícil es adaptar un texto de casi mil palabras a 230. Todo un logro.

¿Les he contado que estoy colaborando para una revista española? (FADE IN MÚSICA DE MUCHA IMPORTANCIA). Pues que me han invitado, y que les he dicho que sí, que con mucho gusto.

Leyeron un texto que escribí sobre una película, “La Môme”, y les agradó para su edición… pero como siempre soy tan chorera, me extendí y extendí… ahora, tuve que hacer una gran edición. ¿Qué dejar fuera? Digo, no quería que sonara a línea de Cinépolis “Cantante francesa que pasa vida difícil”. ¿Y la actuación de Cotillard? ¿Y el trabajo de producción? ¿Y mis lágrimas derramadas? Soy muy emocional, ni modo. Con todo y eso, comencé a borrar palabras, frases. Aquí… esto se va. Esto… podría decirlo mejor de esta forma… y al final, ¡quedó! No lo podía creer. Pero me costó mucho trabajo despedirme de frases, tasajear mis ideas.

¿Qué son las palabras? ¿Por qué nos aferramos tanto a ellas? ¿Por qué esperamos ese mail de manera esperanzada y apretamos f5 hasta que la pobre tecla se queda sin letras? ¿Qué poder mágico tienen las letras acomodadas de determinada forma que nos hacen soñar, sentir, pensar… llorar?

Hoy, seré breve. Y como es “Miércoles de 2 x 1”, pienso en esas palabras que nos enamoran. ¿Qué línea me ha hecho suspirar?

Aquí, una, que me gusta. Mucho:

“…deambular como fantasma entre tus sueños, pertenecer a tu inquietante mirada.”

¿Qué efecto tienen las palabras en ti?

Sí, ya me puse romántica (¡qué novedad!).

Los amigos que valen millones…

Saliendo del cine caminábamos hacia el carro por el lleno estacionamiento. Eran casi las once y media de la noche cuando Sabina notó algo. -¡Miren! –exclamó señalando la parte trasera de una sucia camioneta. Nos detuvimos y leímos “lavame!”. Fue un instinto, pero agregué un “´” y un “¡” a la oración. Ahora decía “¡lávame!”. Nos reímos mucho. – ¡Claro, no podía faltar! –dijo Ali entre carcajadas. Y así, las tres nos subimos al coche y marchamos hacia mi casa.

¿Qué es un amigo? ¿Cómo se hacen amigos? ¿Cómo se consiguen los amigos? ¿Existe una fórmula para tenerlos?

Lo que me gusta del Festival Internacional de Cine de Morelia es que nosotros, habitantes de esta ciudad y de México, tenemos la oportunidad de acercarnos a historias de países lejanos; de conocer y vivir a través del cine realidades que de hecho son universales pero que, por ejemplo, cuentan muy bien los franceses.

Durante éste ciclo pudimos ver la película “Mon meilleur ami” (Mi mejor amigo), dirigida por Patrice Leconte (que también dirigió “El hombre del tren”, otra que se encuentra en mi filmoteca personal). ¿De qué trata la cinta? Francois es socio de Catherine en una tienda de antigüedades. Francois es un hombre duro, directo, brusco, frío y, hay que decirlo, un tanto difícil. Este señor hace una apuesta con Catherine: un jarrón carísimo por demostrar que él sí tiene un “mejor amigo”.

Vemos que al protagonista le cuesta trabajo encontrar a una persona constante en su vida; de hecho, se da cuenta de que no tiene ni simpatía con los demás y de que nadie lo considera siquiera como alguien agradable… ni su propia hija. Por otro lado, Bruno es un taxista simpático, amable, que siempre tiene una sonrisa en los labios. Entonces Francois, después de varios intentos fallidos por encontrar “el hilo negro” del ABC de la amistad, le pide a Bruno que le enseñe a hacer amigos.

En este punto sucede un diálogo muy significativo entre los protagonistas… y va más o menos así:

Bruno: ¿Hay alguien a quien llames a las 3 de la mañana en caso de que tengas un grave problema?
Francois: Yo no tengo graves problemas.
Bruno: ¡Claro que tienes uno! ¡No tienes a quién llamar a las 3 de la mañana!

El lazo que se va generando entre ellos es natural. De repente vemos que el malo no es tan malo y hasta ayuda a su amigo a que gane nada más y nada menos que un millón de euros.

La película es muy sensible, entretenida, dinámica, divertida; pero sin duda nos deja pensando sobre nuestras vidas y sobre nuestros amigos.

Yo me he cuestionado la amistad; qué tan buena amiga soy y qué tan amigos son mis amigos.

sabina-cris-rosas.JPGMuchas veces pensamos que con alguien compartimos ese lazo especial cuando, en realidad, lo que compartimos es cariño o apego a alguna época pasada. O tal vez no, y yo estoy equivocada. Tal vez un amigo sea esa persona que significó mucho en tu vida, a quien quieres, quien te quiere, pero que poco frecuentas.

No lo sé, pero eso, precisamente es lo que me he estado cuestionando. ¿A quiénes llamaría yo a las 3 de la mañana?… Y sin necesidad de poner en antecedente, sin necesidad del “Hola, ¿te acuerdas de mí?”

Otra película que habla sobre el tema de las relaciones es “Párpados azules”, del director mexicano Ernesto Contreras. La protagonista (Cecilia Suárez) se saca un viaje “para dos” a la playa. El problema es que no tiene con quién ir. Después de analizar bien su lista de conocidos, se arriesga e invita a un casi desconocido. Volvemos a lo mismo, ¿qué hacemos para tener amigos? O… qué no hacemos.

En “Mon meilleur ami” se crean vínculos poco a poco, después de unas intensas clases de “cómo ser agradable”. En la segunda, se crean a partir de las mutuas soledades.

No estaría mal terminar el año haciendo el recuento de nuestras acciones. De nuestro ser amigo. Porque de los demás nosotros no somos responsables, pero sí lo somos de hacernos cargo de NUESTROS actos. ¿Qué tan buena amiga soy yo? ¿Cuántas veces he estado ahí para los que me consideran su amiga? ¿Estaría yo dispuesta a que me llamen a las 3 de la mañana? No es fácil, porque a veces podemos ser muy exigentes con los demás, pero muy permisivos con nosotros mismos.

Así que hago recuento de las personas que están junto a mí, y aprovecho para decirles “¿Cómo estás?”, “¿Eres feliz?”

Al final, la gente que ESTÁ ahora, es la gente que debe estar.

Esos amigos, mis amigos, valen mucho más de un millón de euros, de libras esterlinas, más de un millón de imágenes compartidas, de momentos vividos, de sonrisas y disgustos; de lágrimas, de silencios, de apoyo, de paciencia, de pláticas, de complicidades, de enojos, de contrariedades, de ilusiones y desilusiones.

Esos amigos que valen millones de unidades de amor… más, mucho más.

A Sabina, Mono, y Ali, dos amigas que me hacen reír y sonreír;
que me hacen creer.

Siriusfem, 2007

La Manuela del Seductor… (y anécdota extra).

(FX VOZ TIPO DIXO.COM ANUNCIANDO ALGO MUY IMPORTANTE)

LA MANUELA DEL SEDUCTOR…

Enciclopedia por entregas dominicales. 

Es mucho más sencillo de lo que se podría pensar. No se trata del tamaño de su pene, ni mucho menos de la “garantía” que las experiencias acarrea. Se trata de usar las manos… los labios… la lengua… las palabras adecuadas. 

Hombres mayores de 30… bien vividos; tienen qué contar, herramientas que usar; sienten que son todos unos gurús en la cama… aunque… aunque parecería que las inseguridades los vencen. Han perdido la fe en el sexo femenino; quizás se sienten invadidos por el miedo. Pero quieren pasársela bien. Quieren sexo sin compromiso… o simplemente quieren saber cómo hacer feliz a una hermosa mujer.No se trata de descubrir el hilo negro sino de poner atención.Un grupo de buenas samaritanas se juntaron en pro de su beneficio (¡ellas qué importan!); para compartir los secretos mejor guardados de la alcoba… ellas… LAS MAL COGIDAS. Cuatro mujeres distintas, de diversas edades, con diferentes experiencias de vida, deciden ayudarles a mejorar su calidad de vida sexual. 

Porque no nacimos malcogidas sino los sujetos nos hicieron así. Porque ¡esto es lo que queremos! Hombres, sigan con atención esta guía que ayudará a entender cómo tocar, oler y saborear cada rinconcito de nuestro cuerpo. 

http://hoy-lunanueva.blogspot.com/

http://latamoderna.ciudaddeblogs.com  y

http://www.latamoderna.blogspot.com 

http://misspinkyroom.blogspot.com 

http://patidifusidades.blogspot.com/ y

http://yoidades.blogspot.com/ 

Esté al pendiente… Todos los domingos,  en alguno de estos blogs.

(Y avísele a todos sus compañeros… esto hay que leerlo).

Porque todas las damitas, hasta Samantha de “Sex and the City”, han pasado por eso… (**Lata suspira, sonríe y piensa: Ah, lo que un post, una noche, cuatro bloggeras y mucho café pueden crear**).

BONUS TRACK… Anecdotario. 

Anoche fui a una cena de cumpleaños. Conozco a la festejada desde hace… 22 años (¡qué fuerte!) y realmente hemos vivido experiencias significativas juntas. Pero ayer me acordé de algo que sucedió cuando teníamos 15 años.

Resulta que la Lata fue Conejilla de Indias. Y antes de que me imaginen llena de jeringas o empastillada (mmmmm… no mala idea; dinerito extra) se trataba de algo mucho más sencillo e indudablemente divertido.  Luis, primo de mi amiga, estuvo departiendo en la cena con nosotros. Nos dio mucho gusto vernos después de… años, literalmente. Este muchacho se me figura a un geniecillo inventor, probando aquí y allá. De la cabeza de este muchacho surgió la idea de un juego de mesa diferente, inteligente, que retara nuestra cultura y nuestra “cultura”.  

Éramos adolescentes (y él no era mucho mayor) cuando probamos el juego por vez primera. El chiste era detectar las fallas y ver qué tanto nos divertíamos. Ya no me acuerdo cuántas personas estábamos ahí, sentados en el suelo, junto al estanque con gansos (sí, leyeron bien), en este lugar que ahora es un hermoso B&B (para mayores informes, dejar comentario); sólo recuerdo que fue sumamente divertido, que era emocionante y que Luis tomaba notas.  

Así que la próximamente que jueguen “Adigma” y noten algún caso que no venga (al caso), seguramente habrá sido sugerencia mía.