Hay dos actos que el hombre JAMÁS admitirá que no puede hacer bien: conducir un auto y hacer el amor.
Stirling Moss, corredor de autos.
Antes de hablar de sexo empecemos por el principio. Sujeto A conoce a Chica 1 (Mal cogida). Se ven, se hacen ojitos. Se gustan.
CAPÍTULO 1: Para abordar a la chica. ¿Cómo invitar a tu objetivo sin meter la pata a tal magnitud que prefiera quedarse a ver repeticiones horrorosas en español de Sex and the City que salir contigo?
CONFESIÓN:
Cuando conocemos a una persona y nos gusta, las mujeres generalmente fantaseamos. Queremos que sea lindo, que nos invite a salir, que sea atento y, por supuesto, que le gustemos mucho y nos lo haga saber.
Para empezar… anímate a acercarte. Si eres simpático, desenvuelto y abierto, puedes tener una oportunidad.
SECRETOS MEJOR GUARDADOS:
Si una chica te interesa para pasarla bien, rico y a gusto (no importa que sea sólo sexo) o, ¿por qué no?, iniciar una buena relación, llevarla a tu casa, reuniones, presentarla con la familia, amigos y compañeros de trabajo, por favor, evita:
a) Invitaciones vía mensajes por teléfono celular.
Actualmente ya existen las recargas de saldo electrónicas, no te gastarás más de 30 pesos.
“Hola Mal cogida ¿tienes ganas de portarte mal? hoy amanecí muy sabroso, ¿paso por ti a las ocho?”
¿Que qué? Nunca has salido con ella, y obvio como toda mujer (guapa, fea, inteligente, tonta, chistosa, sosa, etc, etc) es probable que tenga a más de uno haciendo su luchita, por lo que deberás ser original para que tú seas el afortunado que elija. Y no nada más original, trata de ser más sutil (claro, a menos que ella sea la que te mande un mensaje así a ti, ahí te está marcando la pauta, pero no vas a morirte si eres tierno).
b) Invitaciones que impliquen punto de reunión dudosa: “Te veo sobre Insurgentes”
¿Sabes por qué debes evitarlo? Porque no somos putas para que nos levantes sobre avenidas concurridas, tampoco policías de tránsito para esperarte en los semáforos ni checadoras de ruta del transporte público o sitio de taxis.
Para atinarle… existen dos opciones:
1. Propones el lugar donde pueden encontrarse: un café, un restaurante, mínimo un parque. Éste último hasta te conviene, ya que si no quieres invertirle más dinero ni un té invitas, vas directo y le dices qué es lo que quieres.
2. La Mal cogida dice dónde, cómo, cuándo y a qué hora, pues tú no tienes la menor idea. Regla de oro: si nosotras decidimos el sitio, queda ESTRICTAMENTE prohibido llamarnos “posesivas”, “berrinchudas”, “caprichosas”, “inmaduras”, sólo por haber elegido un lugar que a ti no te parezca o la cita salga mal. Recuerda que el trato será reciproco; es poco probable que te espere por más de 15 minutos y ni se te ocurra mandar un mensaje como este “Ya voy, aguanta. Estoy a una cuadra” (a menos que sea tu mejor amiga y no estés intentando ligártela). ¡Marca o mejor regresa al lugar del que saliste!
c) El lenguaje “fino” para la propuesta: “¿Qué tranza, nos vemos?”
No hablas con una Mal cogida y guarra (claro hay excepciones), pero ¿te gustaría que la respuesta fuera “bambi guey” o “ya vas puto”? No, ¿verdad? A través de nuestra experiencia hemos conocido a sujetos a los que les da pena hablar con una mujer que mienta la madre y arroja “chingados” a diestra y siniestra. Como dice el dicho “Ni tanto que queme al Santo, ni tanto que lo alumbre”.
En este caso difícilmente podemos dar opciones, quizá la respuesta más sensata de una Mal cogida nunca llegue.
b) Vía messenger le dices: “Llámame a mi casa, en la noche, para quedar en dónde nos vemos”
Aclaremos: Cómprate un celular o búscalo entre el desorden de tu recámara u oficina, pero no inventes que no sabes dónde lo dejaste, ¿para qué te llama a tu casa y en la noche? Esta técnica es de puberto, en segundo grado de secundaria.
Ok, no estás enamorado de ella, no te quieres casar con ella, no quieres que sea tu novia, pero hablarle y gastarte $4.85 en la llamada no le hace pensar que te quieres comprometer de por vida, sólo le haces pensar que tienes el detalle de marcarle. Ella podrá querer una relación abierta y sólo sexual como tú pero si tienes esos detalles, ella los tendrá contigo.
e) Los correos electrónicos de “eres la mujer de mi vida” versión microondas. “Creo que debo de ser honesto contigo, estoy perdidamente enamorado de ti, soñar contigo es algo inevitable para mí. Tus ojos son hermosos reflejos de la luz de tu corazón, me honrarías con una cita, cuando tú quieras, cuando puedas. Dime, en serio me harías el hombre más feliz del mundo si aceptaras, se que tomarme un café contigo me va a calmar la ansiedad de no tenerte cerca… bla bla bla…”
A ver, a ver, ¿para qué tanta mentira? Si nunca has salido con ella, ¡obvio no estás enamorado! Se honesto, si te gusta díselo, si no quieres compromisos también. Nosotras también disfrutamos tener sexo, pero tan malo es que te traten como muñeca inflable a que lo hagan como si fueras tonta.
PARA TOMAR EN CUENTA:
Hay que saber que a todas, grandes, chicas, liberales, conservadoras, nos gusta sentirnos apreciadas, valoradas. Aunque te parezca de flojera… Pero hay que ser sutiles. “Oye, tía, ¿crees que haya posibilidad de liarnos esta noche?”, acompañado de una mirada lujuriosa no es una opción. Porque, uno, la Mal cogida tendrá que correr a averiguar qué demonios significa “liar” (¿se incluye sexo?) con su amiga más experta en los términos de ligue, y, dos, porque… ¿cómo decías que te llamabas?
Recuerda, somos más complicadas que los hombres. Queremos romance y que nos traten bonito. Pero… también queremos claridad. No prometas el cielo, mar y las estrellas cuando sólo quieres sexo. No, no estoy diciendo que llegues y sueltes la sopa de “liémonos”, no, pero tampoco prometas lo que no vas a cumplir.
PUNTOS FINALES:
Si quieres salir con alguien, pídele su número o su correo electrónico ¡y úsalo! Si no estás interesado, ni le hagas perder el tiempo. Deja que otro más lo intente.
Si la estás invitando a salir, fija en ese momento el lugar y la hora. Pero, ojo, es muy importante preguntarle a la Mal cogida si puede… y quiere.
Disfruta del SÍ, y nada de llamarla “fácil”. Tenemos tantos deseos como tú de fajar, coger o ver nada más. Acepta el NO, no somos exigentes sino selectivas, cuando no tenemos apetito sexual, aunque esté en el menú o sobre la mesa el hombre más agraciado del mundo, no queremos y ya.
CAPÍTULOS ANTERIORES
Introducción (o contraportada de nuestro libro).
PRÓXIMO CAPÍTULO: Siguiente domingo, en el blog de Miss Pinky.
Tags: La Manuela del Seductor, La vida cotidiana de la Lata y sus amigos... por latamoderna
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