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Crónica de un aborto premeditado: 4 meses, 3 semanas y dos días.

Aborto en Rumania. Aborto en los ochentas. Aborto ilegal. Este podría ser el siriusfem, aborto peliculastema central de la película ganadora de la Palma de Oro en Cannes y del Globo de Oro en Estados Unidos “4 meses, 3 semanas y 2 días”. (Que, ojo, se está exhibiendo ahora en la presente Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.)

Hace tiempo que estaba buscando un rol femenino que me llenara, que me hiciera decir: “Órale, esta mujer es una fregona. Vale por ella misma, triunfa gracias a lo que hace, sale adelante, es independiente… bla, bla, bla”.

Seguramente he visto muchos roles así, aunque me es un poco difícil recordarlos y más cuando se tiene una memoria virtual tan baja como la mía (parecería que uso una de 198kb). Pero después de ver esta película puedo decir que he encontrado uno: Otilia.

Hay que prepararse para la cinta del rumano Cristian Mungiu, es más, yo diría que si tú, lector, tienes algún problema o asunto por resolver con el tema del aborto, mejor no la veas. Punto.

Les contaré un poco de qué trata y ustedes decidirán qué pensar.

Resulta que Gabita (interpretada por Laura Vasiliu) y Otilia (Anamaría Marinca) son compañeras de cuarto en una universidad de Bucarest. Vemos que en la Rumania de los ochentas existía un bastante eficiente mercado negro.

También se percibe la carencia y el control con los que se vivía en el socialismo y, por supuesto, el riesgo que se corría si se descubría la práctica de un aborto (adivinamos que era gravemente penalizado). Observamos que Gabita tiene un problema que resolver y que Otilia le está ayudando. La segunda mueve cielo, mar y tierra para conseguir dinero y las condiciones adecuadas para llevar a cabo “el asunto”. Después nos enteramos de lo que sucede.

La atmósfera que es retratada me transportó efectivamente a esos lugares fríos, a los que describimos como similares a México: esos departamentos tipo “interés social”, las modas de los 80´s, el mobiliario, las reuniones en familia…
Pero el tema no es fácil, la película tampoco se digiere de un solo trago. La fotografía es distinta, la narrativa ni qué decir, la ausencia de música le da también un toque especial. No es una cinta dinámica, con brincos y ritmo ágil (si gustan de la acción hollywoodense, ¡aléjense!). Pero eso sí, el director nos lleva de la mano a través de unas cuantas horas y momentos definitorios de dos vidas.

A lo largo de casi dos horas nos podemos dar cuenta de la desesperación de Gabita, de su arriesgar todo por deshacerse del bebé, de la poca ética de los doctores que practican los legrados (seguro que todavía ocurren esas cosas), la desinformación, las luchas internas…

Aquí es donde entra Otilia, la fiel compañera y amiga incondicional. Para mí, éste es uno de los personajes más reales, complejos y buenos de la historia del cine. Es una mujer muy joven, decidida, inteligente, fuerte… que se cuestiona toda su vida… En mi opinión, ella es la que en realidad tiene el aborto (no físico, claro); la que se cuestiona su ahora, su mañana; la que toma decisiones, la que enfrenta con aplomo una realidad. La que se entrega a una situación ajena, pero que hace propia de manera muy consciente.

De cierta forma, vemos a la “víctima” del aborto como un personaje débil, mientras que Otilia, se hace cargo de todo. Pero en realidad Gabita tampoco es débil, es decidida y muy arriesgada, aunque se nota la gran distancia de madurez que existe entre ellas.

El nombre de la cinta hace referencia al estado avanzado del embarazo y durante la segunda mitad pensamos que algo grave sucederá.
Insisto que es una película fuerte, con personajes y situaciones fuertes, pero que nos dan una perspectiva del cine que cuenta historias, que muestra realidades sin tomar partidos, sin juzgar.

Más allá de lo que yo pueda opinar sobre el aborto, tema que ya he tratado aquí, esta cinta me dejó con la sensación de que uno como ser humano juzga fácilmente, pero a la vez tiene la capacidad de entrega sin esperar nada a cambio, de crecer, de madurar, de tomar decisiones, aún arriesgando la vida misma.

“4 meses, 3 semanas y 2 días” nos enfrenta con algo nuevo, con esas situaciones que marcan para siempre y que muchas veces pensamos que nos llegan “por accidente”. Vale mucho la pena, aunque vayan con la mente abierta y preparados para ver reflejada una realidad no muy feliz.

Lata rata… (post femenino).

El sábado vi un anuncio en el que Carolina Herrera hablaba sobre el cáncer de mama. Sí, para el que no sepa Carolina Herrera es una mujer, también una marca, claro, y además es latinoamericana.

Esto es sólo una aclaración, pero me hizo pensar en algo que es mucho más común de lo que nos imaginamos, esa enfermedad que ataca a chicas y grandes. El cáncer. En especial el de mama. Parecería que eso sólo ataca a las mayorcitas y el mundo entero se quedó de a seis cuando Kylie Minoge hizo pública su lucha contra esta enfermedad. Y no, a todas nos puede suceder. Tengo un par de primas menores de 40 años que han sido tratadas por esta causa. Y a una conocida a los 28 le extirparan un pecho.

Lo más grave es que muchas (MUCHAS) mujeres todavía tienen miedo de ir al ginecólogo. Así que, hoy, quiero unirme a esta campaña e invitar a todas las damitas lectoras de este blog a que se revisen. Y a los caballeros a que apoyen a sus parejas, amigas, hermanas y madres para que asistan con el médico.

Para ilustrar esta experiencia, me robo un texto de una querida amiga, publicado en siriusfem en abril de 2007. Es largo pero ágil y divertido. La visita al ginecólogo.

cancer-mama1a.jpg
Parece increíble que en pleno siglo XXI con el montón de avances tecnológicos en materia de comunicación (a los que nos llegan, claro) hagamos oídos sordos y ojos ciegos a temas como la prevención de enfermedades; seguimos creyéndonos intocables, quizá pensemos que sólo le pasa a determinado grupo de gente o simple y sencillamente nos da terror consultar al médico porque “qué pena” o ¿”y si me dice que tengo tal o cual cosa…?”

En nuestro país, su terrible cultura machista que promueve un extremo pudor para nosotras las mujeres nos aleja de cuidar nuestra salud y nos provoca sentir vergüenza y pánico de mostrar nuestro cuerpo a un médico, y peor si es que tiene que tocarnos, lo que desata la ira de los maridos más ignorantes que por tal historia nos aseguran iremos a parar directamente al infierno.

Por todo esto visitar al ginecólogo(a) es generalmente toooodo un desafío emocional, pero mira, hay que aprender a no tomárselo tan a pecho. Te explico: si tienes una infección en el oído te hacen casi lo mismo… te revisan por fuera, te introducen un aparatito para ver por dentro, te toman una muestra para mandarla al laboratorio y descubrir qué bacteria, virus o bicho raro te está causando el malestar y, claro, es molesto y chance te duela un poco, pero ¿¿¿verdad que para esta situación no te haces “coco wash” antes de llegar al consultorio, ni mientras te atienden repites una y otra vez “concentrarse y no sentir”, al tiempo que inhalas y exhalas de manera rítmica y pausada???

Yo sé, son años y años de vivir inmersos en esta cultura y por más sencillo que suene no es fácil, pero ¿no crees que será peor padecer de cáncer y exponerte a tratamientos dolorosos, costosos y tediosos o hasta morir de ello… mientras, la gente que te quiere sufre y tú te culpas pensando que pudiste haber hecho algo a tiempo por ti y por ellos, por razones como “a mi vieja naiden que no sea yo le pone un dedo en cima” o “qué pena con el doctor” o “cómo voy a llevar a mi hija a que la evalúen de esa forma tan horrorosa”…?

Recuerda que es su trabajo y que los que tienen experiencia han visto cientos o miles de mujeres y además es su “modus vivendi” que de seguro no quieren arriesgar por pasarse de la raya, ni con alguna chica que tenga cuerpo de modelo de Playboy… (no olvides que para ser médico especialista necesitas cuatro o cinco años de carrera, más uno de internado, más uno de servicio social, agrégale 1, 2 o 3 para lograr una especialidad y otro poco si buscas otra sub-especialidad). Claro que nunca falta un indecente, pero son los menos y por eso no vas a dejarte revisar por cualquiera que pase por la calle y te diga soy ginecólogo… ¿verdad?

La primera visita al ginecólogo será distinta según la situación por la que acudas a él… Si es que estás embarazada, para hacerte un papanicolau (método para el diagnóstico de cáncer uterino), porque te detectaste una “bolita” o dolor en un seno, porque tu menstruación es irregular o sospechas de alguna infección o enfermedad venérea, porque estás buscando quedar embarazada y no lo has conseguido o porque…

Antes que nada debes decidir si te sentirás a gusto con un doctor o prefieres una doctora. Es recomendable que preguntes a amigas o familiares que tengan un(a) ginecólogo(a) de confianza y que te hablen de su trato y de por qué acuden a ella o él. También es bueno que indagues si han visto a otra(o) y las razones por las que cambiaron de médico… De todas maneras si ya llegaste a la cita y al saludarlo(a) o al empezar la entrevista sientes que no te late o no hay química o no te inspira confianza, igual puedes y debes huir, es muy, pero muy importante que te sientas segura en el lugar, que las condiciones de limpieza y atención sean adecuadas para ti y que confíes ciegamente en la persona que elijas porque deberás contestarle y confesarle cosas que muy probablemente sólo tú sabes de ti… sí, además de tu edad (¡ja!)

La entrevista inicial consiste en presentarse mutuamente, te preguntará las razones de tu visita, y empezará a hacer tu historia clínica, lo que incluye tu nombre, edad, tipo de sangre, enfermedades e intervenciones quirúrgicas que hayas vivido, si tomas algún medicamento usualmente, antecedentes familiares (cáncer, diabetes…), alimentación, si fumas, bebes, haces ejercicio… Luego querrá saber cuándo empezaste a menstruar, cómo es tu menstruación (regularidad, duración…), después te interrogará sobre si ya has tenido relaciones sexuales, cuándo empezaron, si tienes vida sexual activa, métodos anticonceptivos que usas o has usado… si tienes dudas sobre alguna alteración física o dolor que sufras…
Es de vital importancia que seas sincera, ya que esto le ayudará a llegar un mejor diagnóstico. Es recomendable que hayas hecho una lista de preguntas para que resuelvas todas tus inquietudes de una buena vez.

Depende de la razón por la que estés ahí, él o ella harán lo conveniente, por ejemplo si estás embarazada y el doctor cuenta con un aparato de ultrasonido, te harán uno… si el especialista es hombre, seguro será auxiliado por una enfermera o “asistenta”, quien te tomará la presión, te pesará, contará los latidos de tu corazón, te preparará y te dará algunas instrucciones y luego te harán un ultrasonido para monitorear al bebé.

Si tienes dudas sobre una “bolita” en el seno, tendrá que tocarte mientras te explica el procedimiento que está llevando a cabo y te enseñará a hacerte el examen de mama para que lo realices correctamente cada mes; dependiendo de lo que encuentre te indicará qué deben hacer. De verdad es muy importante que te revises periódicamente para que tú misma puedas ayudarte a prevenir el cáncer de mama… ¡Hey! ¡¡¡TÓCATE!!! (No es por asustarte, pero sólo en México muere una mujer cada dos horas y 40 minutos de cáncer de mama.)

Si vas a hacerte un papanicolau o si tienes alguna infección o malestar en la vagina te revisará los genitales, primero el exterior (recuerdas lo que te conté líneas antes sobre el oído, ¿no?) para verificar que no tengas alguna lesión externa, (todo esto lo realiza usando guantes y casi siempre se usa un lubricante para que experimentes las menores molestias posibles y a él o ella se le facilitará el trabajo); en seguida te coloca un espejo vaginal muy estrecho que le ayuda a ver el interior de tu vagina y el cuello de la matriz, esto para cerciorarse de que no tengas quistes, miomas, verrugas o algo anormal. En seguida introduce algo similar a un hisopo (sí, como los que usas para limpiar tus orejas) o un mini cepillo para tomar una muestra que posteriormente irá al laboratorio para su análisis (se miden los niveles de hormonas de tu cuerpo). Al final te realizan una exploración para medir y tocar la consistencia de la matriz y de los ovarios. Y es posible que te tardes más en leerme que el tiempo que estarás sobre la camilla de exploración. No olvides que el cáncer cérvico-uterino es la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres.

Ojalá que después de leer esto, se te mueva un poco el tapete y si hace tiempo que le estás dando largas a hacerte el papanicolau o visitar al ginecólogo por alguna molestia, por favor VE, esta visita podría salvar tu vida, no esperes a que sea demasiado tarde, recuerda todas las cosas que tienes por vivir: ese viaje que te falta por realizar, ese trabajo que deseas, esos sueños que todavía puedes alcanzar.

Margot.

La Manuela del Seductor…

CAPÍTULO 6.

A solas, a oscuras y en su territorio. 

Esta es una pequeña variante del capítulo 5. Sujeto y Malcogida se encuentran a solas, listos para tener un encuentro sexual. 

CASO B. EN CASA DE ALGUNO DE LOS IMPLICADOS.Podemos decir que es distinto estar en nuestra casa que en la del Aspirante a Seductor.  

Estar en nuestra casa nos da una comodidad impresionante, pero también a veces, -en caso de tratarse de una Malcogida poco experimentada- crea una sensación de ansiedad: “¿los vecinos nos escucharán?”, “¿Querrá usar el baño y lo dejará sucio?”, “¿Es el momento oportuno para abrir la intimidad de mi hogar?”… Encontrarnos en casa de él por vez primera también nos podría causar un poco de incomodidad. Obvio, no conocemos los terrenos. Pero por otra parte, es relajante… ¡qué importa si el edificio o el vecindario entero se da cuenta!

Seguir leyendo…

CAPÍTULOS ANTERIORES

CAPÍTULO 5. A solas y a oscuras (o no)

CAPÍTULO 4. Primera cita.

CAPÍTULO 3. Cómo entender cuando le interesas a una mujer. Versión: Una conocida. 

CAPÍTULO 2: Cómo entender cuando le interesas a una mujer. Versión: Una desconocida. 

CAPÍTULO 1: Para abordar a la chica. Introducción (o contraportada de nuestro libro).

Introducción (o contraportada de nuestro libro).

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Si tienes algún punto que quieras que se trate en esta enciclopedia por entregas, extérnalo sin pena.

Las MCG seguimos trabajando.

Chismógrafo siglo XXI.

Chale…

Pues que voy al blog de la Pinky y que me encuentro una nueva modernidad de cadena. Se supone que tenemos que contestar algo bien simple: ocho cosas que nos gusten. Luego, hacer que otros ocho bloggeros lo hagan. “Meme”, lo llamarían los argentinos.

Nomás por que ella me lo pidió, pero últimamente no me gusta hablar de mi persona, y me refiero al tipo “Anuncio Clasificado” que hicimos acá.

Entonces… ahí van ocho básicos (positivos) de la Lata. HEY, por qué no hablamos de ocho básicos de nosotros. Punto. Como tengo que decidir que la gente haga eso… mejor dejo que conteste aquí el que quiera hacerlo. Veamos si se juntan más de ocho. Espero que, al menos contesten los amables lectores que comentaron el post pasado: **Lata revisa el post pasado**

Maléfico (que ya lo habrá hecho en su propio sitio), Fernanda, Ricardo, G.W Durán, Alew, Rubas, El Señor Telenovela (Danke Corleone), JL, Vicco, Reyna, Miriam (que hará entripado), serte (será muy divertido), Òscar (AKA gray suit), Jane, Ricardo, Alma, Jolie, Dan (jajaja), Flaca, Kari, Edgard, Masmi, y, espero, el Tlacuash, que está enojado conmigo porque no le avisé que fui a DF (¿Y mi puerco?).

BÁSICOS DE LA LATA. EL ORDEN NO ALTERA EL PRODUCTO.

(EXTRACCIÓN DE ENTREVISTA).

FX GRABADORA DIGITAL EN TERCER PLANO. SE ESCUCHA LA VOZ DE LA LATA MIENTRAS ALGUIEN TECLEA.

1) La sensación irreal cuando se para debajo de la pantalla de cine y van pasando los créditos todavía a oscuras. Es mejor si alguien la acompaña y están hablando. Wooow.

2) La experiencia cinematográfica completa. Es decir, la llegada, escoger el lugar. Esconder en la bolsa la dotación de Hot Nuts. El que apaguen la luz. Los cineminutos interminables (sí, hasta eso disfruta) y… el inicio de la película. Esa sensación de anticipación extraña que siente en la boca del estómago. Y hay algo extra: cuando le gusta la peli, por ahí después de una hora, tiene una sensación de añoranza: no quiere que pase el tiempo, no quiere que se termine la cinta.

3) Caminar con los pies descalzos en el pasto. O en la arena húmeda de la playa. Esto, por supuesto, tiene que ser junto al mar, de otra forma le queman los pies y le choca. En realidad ama descalzarse, pero sobre todo, poner “los pies en la tierra”, descargar esa energía a través del césped. De la arena.

4) Oler a limpita. Y que la gente a su alrededor huela rico. Esto incluye la ropa. Sí, señores, ya existe el jabón y el agua calientita directamente a tu ducha.

5) La Quinta de Beethoven coral. Completita. Cuando nadie la ve, sube el volumen y se tira en el suelo. Hasta cierra los ojos (qué ridícula).

6) La prisa de la producción audiovisual. Explico (es que la Lata piensa que todos entienden, pero no…) Cuando se está realizando una producción audiovisual (grabando o filmando algo) y ella está en el área de producción, a pesar de ser una chinga (así dijo ella) se presenta una adrenalina muy peculiar en su cuerpo. Es la sensación de estar siendo parte de un todo. Un todo que se verá no inmediatamente. Estar pendiente de cualquier cosa, resolver problemas. Correr. Tomar café. Hasta recoger la basura.

7) El proceso creativo. De cualquier cosa. Desde idear un video, hasta estar frente a la Latatop (qué ñoña que es, su computadora tiene nombre) y teclear. O idear unas fotografías y tomarlas. Estar en el cuarto oscuro, poner filtros, hacer pruebas de contacto, etc… Realizar el guión de una cápsula de radio, grabarla y editarla. Hacer un collar, cocinar un platillo inventado. Hacer una mesa o redecorar un banco.

8 ) El contacto piel a piel. Y más si es suave, dice que como la del Bonsái. Y los besos (es piel con piel, ¿no?). Dice que es re besucona. Entonces, ese punto implica muchas cosas. Desde el roce con la punta de los dedos sobre una piel morena (o de unas manos sobre su piel) hasta un húmedo beso (sí, húmedo), pasando por todo lo que queda en medio… o antes o después. El contacto de dos cuerpos desnudos, para ella, es sublime.

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Si alguien es lo suficientemente paciente, adelante. Los leemos aquí.

Las prisas por crecer…

Ayer me di cuenta de una cosa: es muy claro que cuando somos adolescentes lo que más queremos es “ser grandes”. Ah, bueno, cuando somos niños también.

Una adolescente con la que convivo mucho (13 años) nos platicaba a su papá y a mí de su fin de semana. “Todos estaban bien pedos”. Carlos y yo sólo nos mirábamos compartiendo pensamientos. En mi época no sucedía eso, tan seguido al menos (hay fiestas mínimo tres veces por semana). En la prepa, estábamos de acuerdo, pero… ¡¿en primero de secundaria?! Yo puedo decir a mi favor que era bien ñoña y esas cosas… ni pensarlas. Estábamos ocupadas estudiando, haciendo deporte y coqueteándoles a los niños. Bien sanotas, pues. Y aunque el papá de esta jovencita es todo un intelectual (de esos que en sus años mozos no sólo le entraban al alcohol), me lleva casi 20 años, por lo que podríamos que esa era “otra época” hasta para mi época.

Pero estos chavitos de hoy andan a mil por hora (nosotros, recuerdo, andábamos nomás a 100). Todo rápido, saltar etapas. Correr, volar. Una amiga que da clases en una secundaria me dijo (sabrán ustedes si es cierto) en alguna ocasión que sus alumnos de 13 años le piden que les compren condones… (FX grillitos).

Pero tengo un punto. Se los prometo. La prisa por crecer. Ah, todos queremos ser grandes, exitosos, hermosos, talentosos, millonarios, divertidos, etc., etc. cuando “seamos grandes”. Y de pronto los años nos alcanzan. Malas noticias, señores: ya hemos crecido. Entonces viene un sentimiento bien bonito… bien contradictorio: queremos rejuvenecer.

¿¡Quién nos entiende?!

venuscartel.jpgAcabo de ver una película inglesa, Venus, que nos hizo pensar en una etapa a la que muchos le tememos: la vejez.

En el libro “Mujeres de cierta edad” de Marcela Guijosa se plantea el “edadismo” o rechazo hacia los viejos… práctica muy frecuente en nuestra sociedad. Algo a lo que nos tendremos que enfrentar en algún momento.

Mi acompañante y yo salimos reflexivas de la sala cinematográfica. Me miró y me dijo: “me da mucho miedo llegar a la ancianidad”. Entonces platicamos sobre las maneras de envejecer: hay de viejos a viejos. Las dos queremos llegar a ser unas pasitas activas, no amargadas y alegres. Queremos vivir en algo así como una comunidad y tenemos que empezar a ahorrar como de ya (gulp).

A parte de ver a un Peter O´Tool alto y todavía capaz, me dio mucho gusto darme cuenta de que aún hay roles en películas para actores y actrices de su edad. La mujer que interpreta a su esposa no es una cincuentona (como en Hollywood harían), sino también contemporánea, nacida nada más que en 1937: Vanessa Redgrave. Ambos se han mantenido activos, su edad no ha sido un impedimento.

No, no se imaginen la versión inglesa de “Elsa y Fred”, que no tienen nada que ver la una con la otra. Sólo me hizo pensar en esa prisa que tenemos por cambiar etapas… esa prisa por vivir algo que no nos corresponde. Tal vez en ese camino olvidamos vivir el presente.

Cambios, cambios, cambios.

De repente, las cosas cambian. Y te das cuenta de sopetón… La Nena se fue a Washington a estudiar, la Ang tiene nueva chamba en importante corporación deportiva, Guichi… en realidad pasa por una mala etapa; mis amigas ya no son tan amigas entre ellas (y, al parecer, soy la única que lo sabe), modifiqué la imagen de mi otro blog, Raúl vuelve del exilio…

…También me han llegado algunas propuestas más de chamba. Y lo más extraño del asunto es que sucedió justo cuando decidí volver a Ciudad de México (donde aún no sale ninguna propuesta, así que si alguien tiene una sugerencia, será bienvenida). ¿Alguien me quiere dar chamba por allá? Realmente estoy agotada de tener tantas cosas que hacer: dos trabajos, el programa de radio, los blogs… Quisiera sólo un trabajo… seguir con mis colaboraciones de vez en cuando, seguir con los blogs, aunque en el caso de este cada día es menos leído…

Ah, pero los cambios… ¡Hasta yo puedo controlar mi mal genio de vez en cuando! Eso es, francamente, insólito.

Hace unos tres años yo tenía más mal humor que el mismísimo Doctor Chapatín, hace dos, me callaba todo y era la novia “perfecta”… Y ahora, pues ya ni sé. Creo que estoy más tranquila en muchos aspectos, pero ahora no me callo las cosas, hasta podría hacer algún pancho por alguna razón (cosa que no me permitía hasta hace poco más de un año).

Los cambios siguen presentándose y a veces no sabemos cómo actuar.

A mediados de este año sucederán más cambios y de alguna manera eso acelerará mis planes. Pero eso significa volver a “empezar”. Digo, aunque es algo que realmente quiero, una ciudad que conozco, donde está Bonsai y grandes amigos… pero de todas formas significa volver a adaptarme. Por ejemplo, ya no iré a comer tacos al pastor a mi lugar favorito cada… que se me ocurra. Hoy estaba pensando eso, precisamente. En la readaptación. Qué maravillosa capacidad del Ser Humano. Me va a costar, pero seguro solamente unas semanas tendrán que pasar para que yo me sienta de nuevo “en casa”.

Por eso mismo, hoy no escribiré de parejas, pero sí aprovecharé el 2 x 1: iré al cine a ver “Venus”.

FX VOZ DE NARRADOR DE SERIE DE SUPERHÉROES Lata cinéfila ha vuelto…

A propósito de los cambios, un comentario precioso de G.W. Durán:

Lata, te acuerdas de esa canción que canta tan maravillosamente Mercedes Sosa.-
“Cambia lo superficial, cambia también lo profundo;
Cambia el trino el pajarillo, de verde la primavera.
Cambia el modo de pensar, cambia también todo
el mundo; así como todo cambia, que yo cambie
no es extraño…”

Qué razón tienes Latita, “Todo cambia”.

¿En qué momento…?

¿Les ha pasado que llega un punto en la vida en el que no tienen ya nada en común con sus amigos? En que cada quien va por su propio camino y cuando volteas… ¡ups! ya no tenemos compañeros de escuela, de trabajo, circunstancias o anécdotas que compartir?

Lo peor del caso es cuando no es sólo eso sino que ya no se está de acuerdo con la forma de vida de la otra persona, y no es que no se respete, sino que choca con lo que nosotros somos y entonces, se da una contradicción peligrosa.

¿En qué momento tienes la valentía, la fortaleza para decir: ya no quiero ser tu amiga?

Eso ha pasado a mi alrededor. Y yo he estado en medio. No supe cómo actuar, pero eso sí, admiré a la persona que se decidió: yo no quiero más eso en mi vida.

La manuela del seductor.

Capítulo 5. A solas y a oscuras (o no).

ANTES DE…
Créanlo señores, si ya acordaron ese encuentro en donde ambos ya expresaron su deseo de estar juntos, de tener intimidad, sexo, de hacer el amor aunque sea sólo una noche, por favor no lo tomen como “llega, entra y se va”. No, ¿cuál es la necedad de hacer de un momento deseado algo simple? Sugerimos armar un encuentro en el que ambos disfruten, se conozcan y se reconozcan.

El llegar ahí puede ser sencillo… o no. ¿Saben lo que hace una chica antes del encuentro? Depilación, exfoliación, manicura, coordinado súper sexy muchas veces nuevo, la esencia, el vestido, el peinado, el maquillaje… todo es meticulosamente seleccionado para estar ante ustedes; y que la despojen sin tomarse más de un segundo sin apreciar y admirar el resultado de ese previo es imperdonable. Acuérdate de que tanto a ti te gusta el olor de su cabello limpio, como a ella le gustará lo mismo de ti… tu fragancia, tu tacto sobre su rostro (favor de usar cremas de vez en cuando, eso no los hace menos hombres).

Ahora mismo nos ahorramos el viajecito del lugar de la cita (número que sea) al lugar elegido. Frente a frente. El momento de la verdad. Antes de apresurarse a manosearle los senos, hay que ver qué terreno se está pisando. Es obvio que si ya llegaron hasta ahí, es que existe algo entre los dos y la Malcogida (que espera pronto dejar de serlo) ande querendona también. Pero una cosa es que se diga “ok, veamos de qué se trata”, y otra es que cierres la puerta y la arrincones para despojarla de su ropa (aunque, claro, se dan casos, pero si no se han estado cachondeando desde el auto, mejor evítalo). No te sorprendas si Malcogida sólo te desea con pasión y lujuria una noche, una hora o una ocasión. Ambos optaron por el intercambio de caricias, saliva y P L A C E R.

Es importante que tomes en cuenta que nosotras sabemos que las primeras veces son todo menos de cuentos de hadas (salvo excepciones, claro)… Así que no te precipites, pero tampoco hagas esperar.

Hay aprendices de Seductor que van nerviosos “¿Daré el ancho (o largo)?”, “Tiene cara de experimentada, seguro hasta con mujeres ha tenido experiencias… ¿y si no se me para?” Pero no crean que son los únicos con inseguridades, nosotras también las tenemos. Claro, hay Malcogidas que no siempre lo han sido… que tienen largo camino recorrido y saben de las artes amatorias. Aunque eso no significa que con uno en particular no se sientan inseguras.

CASO A. EN UN HOTEL (O MOTEL)
manuela.jpgSi te pregunta a dónde la llevarás, sé honesto; no trates de impresionarla diciéndole que la suite principal del Sheraton Santa Fe los espera. Tampoco seas un gandallazo que la mete al primer cucarachero que ve o recuerda mientras maneja, se supone que lo acordaron.

HABLANDO CLARO
Llegan al hotel –en la recepción es clásico que las empleadas los miren con curiosidad y risitas extrañas- pides la habitación, SI NO LLEVAS CONDONES, ¡PÍDELOS! (algunas Malcogidas somos muy precavidas, portamos preservativos y eso no significa que somos promiscuas, recuerda: “Mujer precavida vale por dos”). Saldas el alquiler y suben al cuarto, no te abalances sobre ella como animal. Si suben escaleras o a un elevador, bésala, abrázala y estremécela, trata de sentir, más allá de atraer su cuerpo hacia el tuyo. Eso es excitante, muy excitante.

Un efusivo beso es el inicio de un gran rato a solas y a oscuras –quizá prefieras dejar la luz encendida para ADMIRAR su cuerpo, mas no criticar-. Así que por favor, evita los comentarios como “no te depilaste bien”, o “no te caería mal un pase anual a mi gimnasio”. Estas frases son pases directos a una MALA noche.

Jueguen con los besos y las palabras, nada de “eres mi putita y me la chuparás”, excepto si ambos escogieron ese lenguaje. Si lo empleas, la Malcogida se sentirá ofendida y es garantía segura del descenso carnal por parte de ella.

QUITANDO LA ROPA.
Ya en la recámara, no te desnudes al aventón ni permitas que ella haga lo mismo, vayan 1×1. Es importante comunicarse entre besos y caricias, manifestar tu deseo de desvestirla lentamente (si no lo han hecho ya), que te desvista o que cada quien lo haga, pero siempre traten de incluir algún juego que invite a seducir al otro.

Tome asiento caballero o dama y pídale a su pareja que se despoje de alguna prenda (queda prohibido encender la televisión en el canal porno ¿qué no tienen imaginación?), así su cerebro será estimulado, despertará el deseo y cuando haya que ir a la cama junto a su amante ya sin ropa, ambos, le darán rienda suelta a todo, pero (sí, lamentablemente existen “peros”) las reglas existen y son válidas; tanto Sujeto como Malcogida tienen derecho y deben expresar qué no les gusta: Sexo anal u oral, mordidas, jalones de cabello, cachetadas, entre otros.

Ya sea de manera arrebatada o lenta traten de disfrutar el momento. Si comienzan con sexo oral, por favor no la tomen de la cabeza y quieran imponer el ritmo, a menos que ella se los pida, pero eso no significa que no le expreses (de manera suave) cómo te gusta (ver siguientes capítulos para enterarse de cómo es esto). También debe de saber que no a todas las mujeres les gusta comenzar luego luego con el sexo oral o que les agrade probar el sabor de sus propios fluidos (por medio de un beso tuyo, después del cunilingus).

El erotismo y la seducción son cosas esenciales para hacer del momento algo delicioso. ¡Por favor no olviden el correcto uso de la lengua, las manos, los labios a toda hora!

PARA TERMINAR
Si después de culminar en encuentro sólo piensan en descansar, no te duermas de fregadazo dándole la espalda, por favor. A veces observar un cuerpo desnudo a media luz, cansado y lleno de ti es delicioso.

Tomen su tiempo, para repetir la sesión si así lo desean. Un baño juntos invitara prolongar el encuentro.

Culminado el encuentro sexual, no digas “sale nena, ahí te ves” y la dejes tendida como cadáver en el servicio médico forense. Si planearon estar toda la noche juntos, lleven víveres (tampoco se trata de un pic nic), pero Pizza Hut no brinda servicio las 24 horas y la comida en los hoteles es pésima.

Si ahí se rompió una taza y cada quién a su casa, tomen sus cositas. No se apresuren que hasta el boxer se pongan al revés. Salgan y que se vea lo dichosos que la Malcogida les ha hecho sentir. Aunque parezca increíble existen mujeres que quieren un encuentro sexual y ya, la vida continúa en la escuela u oficina, así que la indignación es lo que menos va con tu actitud después de estar en la cama practicando el 69, las tijeras o la cuchara.

NO hay reglas escritas, sin embargo, reiteramos la idea de que no hay que hacer de un encuentro algo tan “x” como ponerle gasolina al auto. Es recomendable que el Sujeto trate de quedar con un gran caballero, así que deberá de llevar a la Malcogida a su casa o asegurase de que vaya segura, ya sea que a petición de ella se vaya en su auto o en un taxi .

Tal vez fuiste un gran amante y Malcogida solicite de nuevo tu presencia, si no quieres díselo directo, pero no la evadas con “me encantaría”, “déjame pensar cuándo podemos”, “yo te llamo”. Pero tampoco seas grosero, un “me encantó pero ahora mismo no busco ninguna relación”, es más que suficiente. Si ella te da las mismas frases cuando la buscas… ¿para qué quieres pies? Yaaa… Next

CAPÍTULOS ANTERIORES

CAPÍTULO 4. Primera cita.

CAPÍTULO 3. Cómo entender cuando le interesas a una mujer. Versión: Una conocida. 

CAPÍTULO 2: Cómo entender cuando le interesas a una mujer. Versión: Una desconocida. 

CAPÍTULO 1: Para abordar a la chica. Introducción (o contraportada de nuestro libro).

Introducción (o contraportada de nuestro libro).

Importante reunión. MCG. Guión.

Parecería que últimamente no ando inspirada. Tal vez sea cierto; tal vez estoy pasando por una de esas famosas rachas de “secamiento” mental… Para escribir el post del miércoles pasado tuve que pedir ayuda.

En mi otro blog comentaba que ya ni iba al cine -pecado mortal- y que me estaba costando mucho trabajo terminar el libro en turno Al parecer ya lo superé… anoche fui a ver “Morirse está en Hebreo” y finalmente terminé el famoso libro… ¡hasta ya llevo una cuarta parte del “que le sigue”!  Espero ya haber salido del hoyo creativo en el que sentía que me encontraba. Y mientras vuelve la inspiración, quiero dejarles aquí una reunión imaginaria de “Malcogidas”. ¿Se imaginarían una reunión así?
ESCENARIO IMAGINARIO: Ciudad de México. Colonia Narvarte. Día. Interior. Cibercafé 17:00 horas.

Reyna entra a “Cámara”, Internet café que servía como punto de reunión. Lata está esperándola. Abrazo. Beso. Bla bla bla. Que si llegó de volada. Que si sabe algo de doña Kary. Bla, bla, bla. Minutos después aparece Kary.

Bla, bla, bla.

Las tres caminan hacia “La trompa del elefante” (¿existe otro sitio?) sólo para que las chicas comprueben que lo que La Lata escribió era real. Dos chocolates, un café. ¿Rosquillas de canela? No hay.

Hombres… hombres… hombres. “¿Se acuerdan cuando Maléfico estuvo en la última junta cibernética de MCG? Resulta que no se acuerda de nada. Dice que no está seguro si Miriam estuvo, aunque, afirma, que de ser así, seguro lo hubiera regañado. Sí, fue la vez en que amaneció rasurado de sus partecitas. Ese muchacho.”

Sexo… hombres. Sexo. Hombres.

Más café. Foto. Otra foto. Autofoto.

Ya se hizo de noche. “La cuenta, por favor”.

Abrazo. Otro abrazo. Besos.

Nos vemos la próxima vez. Pronto. “Ahora más temprano,” dice Reyna.

“No te enrames mucho,” dice Kary.

CORTE A: Chevy azul alejándose. Lata diciendo adiós con la mano a un avión que pasa en ese momento. Después se da cuenta de que a las que tiene que regalarles una sonrisa más es a esas dos encantadoras mujeres.

Tal vez esta reunión nunca se llevó a cabo. Tal vez nunca se llevará. Pero a mí me suena a que estas tres MCG se la pasarían de maravilla.

Pinky nunca apareció.

CORTE A CRÉDITOS.

La confianza del pedo.

(Miércoles de 2×1 early edition).

 Entre situación hipotética de una noche de insomnio, entre rompe mitos y un poco de Sex and the City… Bueno, aunque aclaro… a mí no me ha pasado, me han contado. 

Hay un capítulo de dicha serie de televisión en el que Carrie está felizmente leyendo en la cama con su “Mr. Big”… cuando un sonido (FX PRRRRRRRR) se escucha. Es conocido. Es vergonzoso. Es un “pun”, un “pedo”, una flatulencia. Ella, se apena, pero parece que todo está bien… hasta que Big se desaparece. Por supuesto, Carrie (como damita que es), lo asume a su osadía: ¡cómo pudo cometer tal error! ¡¿cómo se le pudo ocurrir flaquear y pedorrearse frente a Big?! 

Si a Carrie (todo glamour y propiedad) le sucedió… ¿le sucede a cualquiera? 

¿En qué momento podemos decir que una relación ha pasado a la etapa de “total confianza”? ¿En qué momento dejamos de querer quedar bien y nos sentimos totalmente cómodos con la otra persona? En el momento de la gran y sonora (a veces apestosa) flatulencia.  

Y es que si uno pretende vivir con alguien debe de pasar esa GRAN prueba. 

La leyenda dice que “las chicas bellas” no se pedorrean… y hay profesionales que se han encargado de verificar ese mito.  

Pero suponiendo que no existieran las chicas lindas, y que en La Tierra sólo existieran simples y mundanos seres humanos… ¿qué hacer para traspasar esa línea fronteriza entre la confianza y “la demasiada confianza”? 

Aquí, estimados lectores, hay que pensar en esta noche de insomnio, ¿cuál sería el peor escenario que nosotros aceptaríamos con nuestra pareja? 

Ah, pues ahí está el detalle. Pensemos en eso y pongámoslo en la práctica. 

Situación A. El pedorro gracioso.

Este espécimen cree que “no hay pedo” por nada. Es más, se divierte, hace bromas al respecto. “Jálame el dedo” y cuando lo haces… el conocido sonido aparece de… quién sabe dónde. 

Situación B. El pedorro disimulado.

Es el más común. El que se echa la flatulencia y le ruega a Dios que no huela, que no suene… es más, hace algún sonido extraño para llamar la atención: estornuda fingidamente, rechina el asiento (imaginando que es de piel cuando, en realidad, es de madera), da un zapatazo… incluso hasta llega a patear al más cercano perrito. Aquí el pedorro puede salirse con la suya… o el olor lo delata, aunque puede seguir haciéndose el disimulado. “Ah, qué mal olió de repente, déjame cerrar la ventana, es que estas tuberías…” 

Situación C. El pedorro penoso.

No sabe disimular o se le “sale” sin querer. “¡Ay Dios! Discúlpame, qué pena… es que algo me cayó mal… es que… nunca me suceden estas cosas…” El pobre está más rojo que un jitomate en este punto. No dejará de disculparse y hasta pasado un tiempo dejará de estar nervioso (y de pensar en el incidente que lo marcará para siempre). 

Situación D. El pedorro mamón.

En realidad es mamón (engreído) todo el tiempo. Tiene síndrome de “yo soy un chingón”, y ante una flatulencia su actitud no cambia. “Pues si te gusta… Ah, seguro tú has de desechar rosas, ¿no?” 

Situación E. El pedorro adorable.

Es el que se muere de pena, pero te lo dice de frente. “Es que… vuelvo en un momento, tengo… algo que hacer”, y se desaparece corriendo. O, quizás, cuando se “le escapa” lo acepta con un poco de empacho y algo de risa “Se me salió uno, perdón”. 

En fin, que este tipo de acontecimientoa marcan la pauta de la confianza en una relación. Cuando, finalmente, se ha cruzado esa línea con la frente en alto… se puede decir que estamos en otro nivel de la relación. Ya hay casi confianza total. (FX VOZ DE HOMBRE IMPOSTADA, COMO DE EPISODIO DE RADIONOVELA DE LOS 50´S) Casi no hay nada más que ocultar. 

Por supuesto, todo esto es hipotético porque en realidad las chicas bellas no producimos gases.  

¿O sí?

Si tienen tiempo y paciencia de ver un video en inglés, les recomiendo desmitificarse y disfrutar de este experimento científico: “¿Las chicas lindas tienen flatulencias?”

 Si no ven nada, den click aquí.