Crónica de un aborto premeditado: 4 meses, 3 semanas y dos días.
Aborto en Rumania. Aborto en los ochentas. Aborto ilegal. Este podría ser el
tema central de la película ganadora de la Palma de Oro en Cannes y del Globo de Oro en Estados Unidos “4 meses, 3 semanas y 2 días”. (Que, ojo, se está exhibiendo ahora en la presente Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.)
Hace tiempo que estaba buscando un rol femenino que me llenara, que me hiciera decir: “Órale, esta mujer es una fregona. Vale por ella misma, triunfa gracias a lo que hace, sale adelante, es independiente… bla, bla, bla”.
Seguramente he visto muchos roles así, aunque me es un poco difícil recordarlos y más cuando se tiene una memoria virtual tan baja como la mía (parecería que uso una de 198kb). Pero después de ver esta película puedo decir que he encontrado uno: Otilia.
Hay que prepararse para la cinta del rumano Cristian Mungiu, es más, yo diría que si tú, lector, tienes algún problema o asunto por resolver con el tema del aborto, mejor no la veas. Punto.
Les contaré un poco de qué trata y ustedes decidirán qué pensar.
Resulta que Gabita (interpretada por Laura Vasiliu) y Otilia (Anamaría Marinca) son compañeras de cuarto en una universidad de Bucarest. Vemos que en la Rumania de los ochentas existía un bastante eficiente mercado negro.
También se percibe la carencia y el control con los que se vivía en el socialismo y, por supuesto, el riesgo que se corría si se descubría la práctica de un aborto (adivinamos que era gravemente penalizado). Observamos que Gabita tiene un problema que resolver y que Otilia le está ayudando. La segunda mueve cielo, mar y tierra para conseguir dinero y las condiciones adecuadas para llevar a cabo “el asunto”. Después nos enteramos de lo que sucede.
La atmósfera que es retratada me transportó efectivamente a esos lugares fríos, a los que describimos como similares a México: esos departamentos tipo “interés social”, las modas de los 80´s, el mobiliario, las reuniones en familia…
Pero el tema no es fácil, la película tampoco se digiere de un solo trago. La fotografía es distinta, la narrativa ni qué decir, la ausencia de música le da también un toque especial. No es una cinta dinámica, con brincos y ritmo ágil (si gustan de la acción hollywoodense, ¡aléjense!). Pero eso sí, el director nos lleva de la mano a través de unas cuantas horas y momentos definitorios de dos vidas.
A lo largo de casi dos horas nos podemos dar cuenta de la desesperación de Gabita, de su arriesgar todo por deshacerse del bebé, de la poca ética de los doctores que practican los legrados (seguro que todavía ocurren esas cosas), la desinformación, las luchas internas…
Aquí es donde entra Otilia, la fiel compañera y amiga incondicional. Para mí, éste es uno de los personajes más reales, complejos y buenos de la historia del cine. Es una mujer muy joven, decidida, inteligente, fuerte… que se cuestiona toda su vida… En mi opinión, ella es la que en realidad tiene el aborto (no físico, claro); la que se cuestiona su ahora, su mañana; la que toma decisiones, la que enfrenta con aplomo una realidad. La que se entrega a una situación ajena, pero que hace propia de manera muy consciente.
De cierta forma, vemos a la “víctima” del aborto como un personaje débil, mientras que Otilia, se hace cargo de todo. Pero en realidad Gabita tampoco es débil, es decidida y muy arriesgada, aunque se nota la gran distancia de madurez que existe entre ellas.
El nombre de la cinta hace referencia al estado avanzado del embarazo y durante la segunda mitad pensamos que algo grave sucederá.
Insisto que es una película fuerte, con personajes y situaciones fuertes, pero que nos dan una perspectiva del cine que cuenta historias, que muestra realidades sin tomar partidos, sin juzgar.
Más allá de lo que yo pueda opinar sobre el aborto, tema que ya he tratado aquí, esta cinta me dejó con la sensación de que uno como ser humano juzga fácilmente, pero a la vez tiene la capacidad de entrega sin esperar nada a cambio, de crecer, de madurar, de tomar decisiones, aún arriesgando la vida misma.
“4 meses, 3 semanas y 2 días” nos enfrenta con algo nuevo, con esas situaciones que marcan para siempre y que muchas veces pensamos que nos llegan “por accidente”. Vale mucho la pena, aunque vayan con la mente abierta y preparados para ver reflejada una realidad no muy feliz.


Acabo de ver una película inglesa,
Si te pregunta a dónde la llevarás, sé honesto; no trates de impresionarla diciéndole que la suite principal del Sheraton Santa Fe los espera. Tampoco seas un gandallazo que la mete al primer cucarachero que ve o recuerda mientras maneja, se supone que lo acordaron.