La manuela del seductor.
Capítulo 5. A solas y a oscuras (o no).
ANTES DE…
Créanlo señores, si ya acordaron ese encuentro en donde ambos ya expresaron su deseo de estar juntos, de tener intimidad, sexo, de hacer el amor aunque sea sólo una noche, por favor no lo tomen como “llega, entra y se va”. No, ¿cuál es la necedad de hacer de un momento deseado algo simple? Sugerimos armar un encuentro en el que ambos disfruten, se conozcan y se reconozcan.
El llegar ahí puede ser sencillo… o no. ¿Saben lo que hace una chica antes del encuentro? Depilación, exfoliación, manicura, coordinado súper sexy muchas veces nuevo, la esencia, el vestido, el peinado, el maquillaje… todo es meticulosamente seleccionado para estar ante ustedes; y que la despojen sin tomarse más de un segundo sin apreciar y admirar el resultado de ese previo es imperdonable. Acuérdate de que tanto a ti te gusta el olor de su cabello limpio, como a ella le gustará lo mismo de ti… tu fragancia, tu tacto sobre su rostro (favor de usar cremas de vez en cuando, eso no los hace menos hombres).
Ahora mismo nos ahorramos el viajecito del lugar de la cita (número que sea) al lugar elegido. Frente a frente. El momento de la verdad. Antes de apresurarse a manosearle los senos, hay que ver qué terreno se está pisando. Es obvio que si ya llegaron hasta ahí, es que existe algo entre los dos y la Malcogida (que espera pronto dejar de serlo) ande querendona también. Pero una cosa es que se diga “ok, veamos de qué se trata”, y otra es que cierres la puerta y la arrincones para despojarla de su ropa (aunque, claro, se dan casos, pero si no se han estado cachondeando desde el auto, mejor evítalo). No te sorprendas si Malcogida sólo te desea con pasión y lujuria una noche, una hora o una ocasión. Ambos optaron por el intercambio de caricias, saliva y P L A C E R.
Es importante que tomes en cuenta que nosotras sabemos que las primeras veces son todo menos de cuentos de hadas (salvo excepciones, claro)… Así que no te precipites, pero tampoco hagas esperar.
Hay aprendices de Seductor que van nerviosos “¿Daré el ancho (o largo)?”, “Tiene cara de experimentada, seguro hasta con mujeres ha tenido experiencias… ¿y si no se me para?” Pero no crean que son los únicos con inseguridades, nosotras también las tenemos. Claro, hay Malcogidas que no siempre lo han sido… que tienen largo camino recorrido y saben de las artes amatorias. Aunque eso no significa que con uno en particular no se sientan inseguras.
CASO A. EN UN HOTEL (O MOTEL)
Si te pregunta a dónde la llevarás, sé honesto; no trates de impresionarla diciéndole que la suite principal del Sheraton Santa Fe los espera. Tampoco seas un gandallazo que la mete al primer cucarachero que ve o recuerda mientras maneja, se supone que lo acordaron.
HABLANDO CLARO
Llegan al hotel –en la recepción es clásico que las empleadas los miren con curiosidad y risitas extrañas- pides la habitación, SI NO LLEVAS CONDONES, ¡PÍDELOS! (algunas Malcogidas somos muy precavidas, portamos preservativos y eso no significa que somos promiscuas, recuerda: “Mujer precavida vale por dos”). Saldas el alquiler y suben al cuarto, no te abalances sobre ella como animal. Si suben escaleras o a un elevador, bésala, abrázala y estremécela, trata de sentir, más allá de atraer su cuerpo hacia el tuyo. Eso es excitante, muy excitante.
Un efusivo beso es el inicio de un gran rato a solas y a oscuras –quizá prefieras dejar la luz encendida para ADMIRAR su cuerpo, mas no criticar-. Así que por favor, evita los comentarios como “no te depilaste bien”, o “no te caería mal un pase anual a mi gimnasio”. Estas frases son pases directos a una MALA noche.
Jueguen con los besos y las palabras, nada de “eres mi putita y me la chuparás”, excepto si ambos escogieron ese lenguaje. Si lo empleas, la Malcogida se sentirá ofendida y es garantía segura del descenso carnal por parte de ella.
QUITANDO LA ROPA.
Ya en la recámara, no te desnudes al aventón ni permitas que ella haga lo mismo, vayan 1×1. Es importante comunicarse entre besos y caricias, manifestar tu deseo de desvestirla lentamente (si no lo han hecho ya), que te desvista o que cada quien lo haga, pero siempre traten de incluir algún juego que invite a seducir al otro.
Tome asiento caballero o dama y pídale a su pareja que se despoje de alguna prenda (queda prohibido encender la televisión en el canal porno ¿qué no tienen imaginación?), así su cerebro será estimulado, despertará el deseo y cuando haya que ir a la cama junto a su amante ya sin ropa, ambos, le darán rienda suelta a todo, pero (sí, lamentablemente existen “peros”) las reglas existen y son válidas; tanto Sujeto como Malcogida tienen derecho y deben expresar qué no les gusta: Sexo anal u oral, mordidas, jalones de cabello, cachetadas, entre otros.
Ya sea de manera arrebatada o lenta traten de disfrutar el momento. Si comienzan con sexo oral, por favor no la tomen de la cabeza y quieran imponer el ritmo, a menos que ella se los pida, pero eso no significa que no le expreses (de manera suave) cómo te gusta (ver siguientes capítulos para enterarse de cómo es esto). También debe de saber que no a todas las mujeres les gusta comenzar luego luego con el sexo oral o que les agrade probar el sabor de sus propios fluidos (por medio de un beso tuyo, después del cunilingus).
El erotismo y la seducción son cosas esenciales para hacer del momento algo delicioso. ¡Por favor no olviden el correcto uso de la lengua, las manos, los labios a toda hora!
PARA TERMINAR
Si después de culminar en encuentro sólo piensan en descansar, no te duermas de fregadazo dándole la espalda, por favor. A veces observar un cuerpo desnudo a media luz, cansado y lleno de ti es delicioso.
Tomen su tiempo, para repetir la sesión si así lo desean. Un baño juntos invitara prolongar el encuentro.
Culminado el encuentro sexual, no digas “sale nena, ahí te ves” y la dejes tendida como cadáver en el servicio médico forense. Si planearon estar toda la noche juntos, lleven víveres (tampoco se trata de un pic nic), pero Pizza Hut no brinda servicio las 24 horas y la comida en los hoteles es pésima.
Si ahí se rompió una taza y cada quién a su casa, tomen sus cositas. No se apresuren que hasta el boxer se pongan al revés. Salgan y que se vea lo dichosos que la Malcogida les ha hecho sentir. Aunque parezca increíble existen mujeres que quieren un encuentro sexual y ya, la vida continúa en la escuela u oficina, así que la indignación es lo que menos va con tu actitud después de estar en la cama practicando el 69, las tijeras o la cuchara.
NO hay reglas escritas, sin embargo, reiteramos la idea de que no hay que hacer de un encuentro algo tan “x” como ponerle gasolina al auto. Es recomendable que el Sujeto trate de quedar con un gran caballero, así que deberá de llevar a la Malcogida a su casa o asegurase de que vaya segura, ya sea que a petición de ella se vaya en su auto o en un taxi .
Tal vez fuiste un gran amante y Malcogida solicite de nuevo tu presencia, si no quieres díselo directo, pero no la evadas con “me encantaría”, “déjame pensar cuándo podemos”, “yo te llamo”. Pero tampoco seas grosero, un “me encantó pero ahora mismo no busco ninguna relación”, es más que suficiente. Si ella te da las mismas frases cuando la buscas… ¿para qué quieres pies? Yaaa… Next
CAPÍTULOS ANTERIORES
CAPÍTULO 4. Primera cita.
CAPÍTULO 3. Cómo entender cuando le interesas a una mujer. Versión: Una conocida.
CAPÍTULO 2: Cómo entender cuando le interesas a una mujer. Versión: Una desconocida.
CAPÍTULO 1: Para abordar a la chica. Introducción (o contraportada de nuestro libro).
Introducción (o contraportada de nuestro libro).
