Ciudadanos de Primera, Segunda… Tercera y Cuarta
Bueno, el post de Claxón llegó oportuno, pues el fin de semana tuve una plática de un par de horas sobre el asunto este del fumar o no fumar. Este post será fuerte, seguramente no les va a gustar y empezarán a enviar jitomatazos.
Yo no fumo, entonces eso me convertiría en ciudadana de ¿primera? Mmmmm… Comencemos con el sospechoso “mmmm” porque yo por más que volteo por todos lados nomás no veo el trato de primera. Más bien es como de tercera o cuarta.
Lejos de querer pelear con los fumadores, expongo mi visión de no fumadora y espero que bajen la guardia y lean esto sin ningún tipo de defensa. Porque tampoco es ofensa. El típico “No es cierto”, saltará en un segundo o el… “Sí, pero ustedes…” no faltará.
Ciudadano de “primera” en restaurantes.
¿Se han fijado que en Starbucks es el único lugar en donde no hay área para fumadores dentro de las instalaciones? ¿Y se fijan que todos lo respetan? Bueno, pues es en el único lugar donde el no fumador es de primera. ¿Se han fijado en las áreas para “no fumadores” del Vips, o… más evidente aún, Sanborns? Asómense. Son cinco tristes mesas en el rincón más oscuro del lugar. ¿Ciudadano de primera?
Ciudadano de “primera” social.
Neto, estar en la industria audiovisual, en comunicaciones, periodismo y, supongo, empresarios, el no fumar es síntoma de que algo anda mal. Y peor si es alguien que no toma drogas ni se pone ebria cada ocho días, ¡algo raro hay en ella! Todos te miran desconfiados. No se hagan, ¡ustedes también lo hacen! Si son fumadores y hay un no fumador (al menos nuevo en el grupo) inmediatamente le dan una mirada (tal vez inconciente) de desaprobación.
¿Recuerdan aquél capítulo de “Friends” cuando Rachel finge fumar para sentirse integrada? I rest my case.
Ciudadano de “primera” mamón: no me dejas fumar en TU casa.
Mi casa, como imaginarán, es área de NO FUMAR. Es ¡mi casa! y odio que apeste a cigarro. Lo siento, hay un área para fumar y es en la calle. Los amigos respetuosos (que me quieren, obviamente), toman el cenicero, su banquito (sí, el banquito) y se salen a fumar plácidamente. Pero ha habido los que… ¡se indignan! Que uno le diga que “no puede fumar” (aunque sea en mi casa) es básicamente una “discriminación”. ¡¿En serio?! Piénsenlo y dejen de hacerse las víctimas. Si quieren dejarse de sentirse “estigmatizados”, dejen de estigmatizar.
Fumador de “primera” en los alimentos.
Sí, somos educados. Cuando estamos en una mesa y estamos comiendo y don fumador hace la pregunta del año “¿te molesta?”, generalmente uno, polite, contesta, “No, adelante.” Uno se adapta. Pero, ¿saben qué? ¡claro que nos molesta! Incluso a muchos fumadores les molesta el hecho de que les echen el humo en la cara mientras comen. Una vez más, “Are you kidding me?”
Ciudadano de “primera” pagador de tratamientos de cáncer a los fumadores.
Esta conversación se sostuvo entre dos no fumadores en un restaurante para fumadores en San Miguel de Allende el pasado domingo (ayer). Mi amigo me comentaba la principal razón para prohibir el cigarro y planteaba la respuesta a todos lo que tanto se quejan.
Honestamente no imagino un bar sin ojos llorosos por el humo del cigarro o, incluso, oficinas cerradas, con humo, gracias al cual me da conjuntivitis. Sí, no exagero. Y sí, me molesta endemoniadamente que mi jefe fume, porque me agrede físicamente. ¿Digo algo? No, es el jefe. Me chingo. Ciudadano de primera my arse! Y conste que me estoy riendo cuando escribo esto, pero no es broma. Me sucede casi todos los días.
Pero aún así, sigo sin imaginar un paraíso sin apestoso humo de cigarro, sin bigotes manchados por el tabaco y sin alientos que te hacen querer voltearte de lado cuando te hablan de frente. Mi amigo me decía: ¿sabes por qué están creando esta ley? Porque el tratamiento de cáncer por fumar (de pulmón, cáncer que puede ser causado porque ese señor elige fumar y conciente o inconcientemente asume los riesgos) lo paga el gobierno. Los tratamientos del cáncer son muy caros y, según mi amigo, no existen hospitales privados que otorguen ese servicio. Yo no sé, él lo dijo. Afortunadamente no he estado en el caso de tener que enfrentarme a uno de estos tratamientos.
La respuesta a la queja, según mi amigo, a los fumadores sería: el prohibirse el tratamiento contra el cáncer derivado por fumar a los fumadores. ¿Eres fumador y tienes cáncer? La ley indica que no puedes recibir tratamiento en los hospitales de seguridad social ni en salubridad pública.
Suena fuerte, ¿no? Pues así de fuerte es que la gente que fuma lo haga delante del no fumador y luego se queje de ser víctima. Asume tu responsabilidad.
¿Somos ciudadanos de primera? ¿Quién dice qué es primera, segunda o tercera? La verdad es que los “no fumadores” tampoco somos tratados como ciudadanos de “primera”. ¿O sí?
