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DOMINGO SANTO EN PAPEL…

Por una casualidad llegó a mis manos una carta que escribí hace años. La envié a Sevilla, España, y la destinataria era mi amiga Adriana.

Conservo muy pocas cartas de esa época y ella igual. Nos escribíamos muy seguido. Fue una época productiva “correspondencialmente” hablando. Enviaba postales a mis padres muy seguido e intercambiábamos largas y divertidas cartas con Adriana, en España primero y México después, y mi prima Miriam, que vive en Irlanda.

Me dio curiosidad tener esas hojas moradas entre mis manos. No he cambiado mucho. Creo que en realidad pensaba que sí lo había hecho, pero no. Me expreso de forma similar, sigo haciendo las cursis caritas sonrientes (hasta en su versión electrónica) y al parecer desde entonces ponía acentos de forma correcta.

Pero fue muy raro porque la segunda (de dos) carta que leí la escribí un Domingo Santo y la re-leí un Domingo Santo… seis años después.

La sensación de leerte a ti misma es, primero, de temor. Al parecer tenía miedo de darme cuenta que en ese entonces era una boba… o tal vez de comprobar que sigo siendo esencialmente la misma. Pero esa sensación desapareció después de la primera línea.

Han pasado tantas cosas en estos años… me he mudado, he conocido gente y hasta hablo –en las cartas- de personas que no he vuelto a ver ni a saber de ellas.

Recordé cómo el enamoramiento se escabulle con la distancia y el tiempo, que desde entonces me atraen los hombres más jóvenes que yo (o sea, que no tengo remedio) y que hacía referencias a películas durante mis líneas.

¿Seguiré siendo la misma? He cambiado, cierto. Pero, al final de esas cartas con aroma a té con leche y recuerdos de los Patterson, me di cuenta de que lo esencial lo seguimos guardando, conservando, mientras que podemos, sí, mejorar.

Volver a lo básico

-Tía, ¿tú tienes chichis?

**Mirada extrañada, preguntándose si la niña de plano estará ciega o si sabrá qué significa esa palabra**

-Sí.

-¿Me las enseñas?

Alondra, 2 años y medio.

Un fin de semana básico. Como hace muchos meses no tenía. Familia, amigos, muchos compromisos con los que no pude cumplir. El típico en el que se te juntan fiestas y más fiestas y te preguntas, ¿por qué tantos fines de semana sin nada que hacer y de pronto todo, ¡pum!, se junta?

Recordé cuánto me gusta el papel de tía pero también lo poco preparada que estoy para desempeñarlo. Muchos niños juntos lastiman mis oídos y de plano no sé cómo manejarlos… ¿está bien que la niña se caiga y yo no haga nada? ¿Está bien que le enseñe a sacarme la lengua para una foto? ¿Será correcto que me preocupe más porque a mi cámara no le suceda nada a que la chamaca ruede por el suelo ensuciándose su antes-impecable vestido?

Niños corriendo por todos lados, sol, pastito, familia, muchos dulces y amigos.

Por un tiempo mi amigo Guichi y yo nos habíamos alejado un poco, pero de un tiempo para acá hemos retomado aquella cercanía. Y es totalmente reconfortante. Somos vecinos, sólo tengo que recorrer una cuadra para pasar por él e irnos a correr. Sólo una cuadra para que llegue y platiquemos por horas. Ahora generalmente yo escucho. Y aprendo. Los hombres también son complejos (pero no le digan a nadie).

“Volver a lo básico” fue una frase que mi querido Profe dijo este sábado. Hacía ya varios meses que no nos veíamos y ha vuelto a la ciudad. Hablábamos de las ilusiones de algunos de nosotros, de las parejas de algunos de ellos y de eso a lo que llamamos básico.

“Una mujer de su edad (34), divorciada y con dos hijos la tiene difícil. Ya no se fija en el hombre triunfador y millonario. Vuelve a lo básico, a esos sentimientos de compañerismo, de apoyo, de aceptación de sus hijas.”

¿Será que a partir de determinadas experiencias o de “x” edad uno vuelve a lo básico? ¿Será que en un momento de nuestras vidas ya no nos importa andar con el más popular o el más buenón?

Entre niñas que quieren conocer la anatomía femenina por mera curiosidad y hombres que quieren volver a lo básico, el fin dejó un poco de aire fresco y de calor de amigos.



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La Ciudad de los palacios

Muchos creen que el destino turístico más “disfrutable” durante las vacaciones es la playa. A mí no me lo parece. A menos que vayas a un lugar lejano, virgen, las costas durante esta época del año están atiborradas de bañistas, ruido, vendedores ambulantes, griterío, y, para acabarla… el sol quemante sobre tu piel salada y un aire húmedo, pesado, gracias al cual no puedes acomodar tu cabello.

Para mí, vacaciones significa felicidad y es por eso que elijo una de mis ciudades favoritas para pasar mis días de asueto: la Ciudad de México. Sí… no hay error, ningún hacker vino a cambiar el nombre de la ciudad que esperabas… ¡Chilangolandia! ¡Piénsalo! El lugar con más museos y galerías de arte en el mundo (112, según la revista “Chilango”) no puede ser tan malo.

Esta metrópoli durante las vacaciones es el paraíso terrenal, casi todo el mundo sale huyendo y se queda a disposición de los que trabajan en los restaurantes, los workahólicos, alguno que otro ingenuo que se perdió por ahí y los paseantes, como yo. Es hermoso ver las avenidas, los centros comerciales, los museos, los restaurantes irradiando “tranquilidad”… entre comillas porque Ciudad de México no podrá nunca ser tranquila del todo.

Así que hago mis maletas y me preparo para explorar chilangolandia… Además, tengo que escribir sobre la ciudad. Y pensé en mis sitios favoritos.

Pero necesito ayuda, ¿qué atractivos son básicos para cualquier visitante primerizo en la ciudad?

¿Cuáles, para ti, son los sitios que nadie se deben de perder cuando visitan el Distrito Federal?

Testigo de Lata Maléfica

Hay un par de libros que me ha hecho reír muchísimo: Los diarios de Bridget Jones. Los leí cuando tenía (snif) 26 añitos y se supone que doña Bridget los inicia cuando tiene 32.

Pues bien, yo cumplo todos esos en un mes.

Entonces me imagino cómo sería mi Diario de Lata Jones, que más que relacionada con Bridget me viene a la mente Indiana y todo, todo cambia.

Por eso mejor seamos más creativos e imaginemos cómo sería ese diario si el lado Maléfico de Lata saliera a flote. Iría más o menos así. (Ah, y sería “testigo”, como en el mundo audiovisual, porque todo me lo imagino).

TESTIGO DE LATA MALÉFICA

Peso: quién sabe porque no tengo báscula.

Unidades de alcohol ingeridas: 0 (qué chiste, tú no tomas).

Cigarros consumidos: 0 (qué chiste, tú no fumas).

Tazas de café: 4 (¡auch!)

Pelones Pelo Rico consumidos: 1 (¡bien!)

Chocolates consumidos: 0 (¡bieeeen!)

Número de invitaciones a la playa para celebrar tu cumple: 1 (¡yeiiiii!)

Número de blogs en donde desquias tu enojo: 2 (auch)

Cuando se termina una relación pueden suceder muchas cosas, pero en el mundo mágico de la Lata Maléfica ocurrieron sólo dos: enojo y moodswings.

Pero también hay mucha claridad porque hemos descubierto científicamente (comprobado y a las pruebas me remito) que los hombres son básicamente todos iguales. Bueno, los hay peores… El compañero Maléfico expuso todas sus teorías sobre las mujeres, de cómo somos bien cabronas y los botamos sin más. Pues bien, ahora entiendo a esas cabronas: no nacieron, las hicieron. A algunas las guiaron las gurús (léase amigas, madres, abuelas o, inlcuso, profesoras) a otras las hicieron los mismos hombres.

FX MÚSICA DE ROCKY

Lata Maléfica was born.

(**Lata normal no puede evitar una carcajada**)

Nel, a mí no me cuenten que los hombres quieren una vieja chida, que los apoye, los quiera y los mime: bullshit!! Los hombres en realidad buscan a las que los tratan mal.

¿Se han fijado como las que hacen concursos para encontrar pareja tienen a más de uno (muy valioso) rondándolas efusivamente? ¿Y qué decir de todas esas que sacuden sus rizos caoba en los blogs diciendo “Eres tan guapo”, “Quiero todo contigo”? Los incautos caen redonditos, el ego se les va hasta donde se puedan imaginar y caminan por las calles pavonéandose. Aunque doña rizo rojizo haga lo mismo en todos los blogs e incluso se robe fotografías de no sé dónde para verse más “sexy”.

Nada de que “Ah, quiero una mujer que se preocupe por mí”. Nel, cuando una se interesa al grado de consiguirles hasta propuestas laborales, los apoya emocional y, a veces, hasta económicamente, se van corriendo después de un pleito para no volver (y lo mejor, sin dar explicaciones ni las gracias). Mi comadre la Patana diría, “con una más joven”. Segurito. O si no es más joven, sí más rica. Y pues ahí nomás se van por la lana.

¿Y qué tal si hay una amenza de embarazo? **Lata recuerda escribir un post sobre el tema patrocinado por su amigo El Guichi** Nombre, “ahí te ves mi reina”. Diría Guichi, “nomás se ve cómo va pasando tu futuro delante de la prueba de embarazo y lo único que quieres es tomar el primer autobús a la Patagonia”.

Por eso Lata Maléfica ha pensado en usar sus encantos físicos para obtener lo que quiera. Además, está ensayando frente al espejo la frase “Papi… ¿qué te parece si…” que ha demostrado dar magníficos resultados (las amigas lo han demostrado científicamente también). Usará tacones altos y se fijará en el auto que usa el susodicho, no aceptará menos de una comida de tantos miles de pesos y una botella de tinto que sólo venga en ediciones limitadas.

No se disculpará por ser grosera ni por descargar su coraje contra ellos. Menos se preocupará por su salud y se limitará a enseñar las bubies. ¿¡Y qué decir de dar explicaciones?! O peor aún, de compartir miedos y sentimientos.

Pondrá cara de “yo no fui” (revisar fotografía del messenger) y se aprenderá el kamasutra, pero claro, si y sólo si hay regalos de por medio… a menos que el señor de plano esté muy bueno.

**Se me están acabando las ideas**

A los 32 años una no se puede dar el lujo de enamorarse a diestra y siniestra, y menos de entregarse si no hay nada a cambio.

**¿Qué más diría Maléfico en estos casos?**

Ah, no cocina, no lava, no plancha, no hace nada. Exihibirá las carencias y temores de los susodichos con sus amigos y hasta en los blogs, claro, disfrazándolo con “Chico nalgón 1″…

Oh, gran Patana ha compartido: “Si las mujeres buscaramos a un cabrón nomás voltearemos al espejo y nos veremos. Cabronas y bonitas”.

Seguro serás un hit entre los hombres.

in de día 1. Iré a amarrar mi invitación a la playa para dentro de un mes. Favor de dejar mensajes después del Beeep.

Beeep.

P.d. seria. Aquí el link de lo que les platicaba en mi post anterior.

Chica migraña…

Si fuera caricatura segurito sería “La chica migraña”. Ando de un genio de los mil demonios, desde ayer a medio día me di a la tarea de estar realmente furiosa.

Entonces tuve opciones para desquitar ese enojo: podía descargarlo en el perro 3 de mi vida (sí, uno que hace “guau guau”), el Chesnut, un hermoso cachorro golden al que llamo “perro tapete”, porque se la pasa echado todo el santo día. Pero no. Decidí que el perro no tenía culpa alguna.

Opción dos. Mis compañeros de trabajo. Nel, a esos les veo la cara diario.

Opción tres. Mi compañero de travelbymexico.com que trabaja en Puerto Vallarta y con el que últimamente tengo mucho contacto vía Skype. Mmmm, podría ser, total, no le veo la cara, no nos conocemos casi y puede quedarse con la impresión de que soy una bruja demoniaca. No importa.

Opción cuatro. La que elegí, la mejor. Contra el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy.

¡¿Y este bigotón qué tiene que ver?! Ahhhhhhhhhhhhh… es que comenzó muy bien su gestión, con harta tranza.

Resulta que el jueves publicaron en los periódicos estatales una convocatoria para el Premio número n por la equidad de género, o algo así (tendré que buscar la convocatoria famosa) y a una amiga de mi jefa y hermana, Alicia, se le ocurrió postularla. Si bien Ali no hace trabajo de campo, se dirige a otro sector de la población para crear conciencia de género, y lo hacemos (me incluyo) a través de SIRIUSFEM. Qué mejor lucha para la equidad de género que darles opciones a los Seres Humanos para que se conciban como completos, como únicos y creadores de su realidad. Más que quitarle el señor golpeador a la señora golpeada, pretendemos hacer que doña golpeada entienda qué está sucediendo… tal vez está siguiendo patrones y es probable que después de don pegón 1, venga don pegón 2, 3, 4, etc… Así, queremos cambiar la percepción de nosotras mismas y de los caballeros que nos acompañan día con día.

A todas nos pareció una magnífica idea lo de postular a mi amiga, pero también bastante sospechoso que el jueves se publicara la convocatoria, se cerrara el viernes a las 18:00 horas, el sábado se decidiera a los ganadores y el domingo se entregara el “Premio Eréndira” y el “Premio estatal a la equidad de género” (o como se llame). Pero ahí vamos, hacemos la convocatoria, la entregamos a doña postulante y nos olvidamos… hasta el domingo.

Resulta que esta señora se acerca a la Secretaría de la Mujer el viernes por la tarde (antes de la deadline) y… taráaaan. Está cerrado el changarro. Después de convencer a don policía logra entrar. Después de preguntar a un montón de desinformados trabajadores de la Secretaría, encuentra el escritorio de doña encargada… Y ahí, sobre el escritorio, también encuentra los galardones impresos, los diplomas y premios ya con nombres y apellidos. ¡POR SUPUESTO!

La convocatoria publicada en el periódico fue nomás “pa taparle el ojo al macho”… porque ya estaba más que comprado el premio.

Total que se hizo todo un escándalo en los medios y en las plazas porque no fuimos las únicas timadas. Una diputada local pasó por lo mismo.

Como comprenderán mi enojo se canalizó bastante bien hacia estas tranzas, hacia estas personas que se burlan de la gente y no tiene la cara de pararse frente a la gente y decir: este premio va para fulanito, ¿para qué disfrazarlo de “legalidad”?

Chale… casos como estos me hacen preguntarme si este es el México que (FX VOZ DE PROGRAMA ESTATAL DEL DIF) le estamos heredando a nuestros hijos, sobrinos y a nosotros mismos (no planeo morirme pronto). ¿Este es el México que queremos?

Si no es así, ¿qué haremos al respecto?

Atentamente.

Lata menos migraña.

p.d. Hasta mi latatop está fallando… :( Al menos estaré ocupada viendo televisión o una peli en lugar de estar pegada hasta no sé qué horas de la noche chateando. Je.

They DO know…

El fin de semana tuve una revelación (patrocinada por mi amiga Mireya): las abuelas saben. Las mamás saben… deberíamos escucharlas de vez en cuando.

De la religión a la espiritualidad

Se dice que hay que evitar ciertos temas: la política, el futbol y la religión. Con eso ya tienes asegurada la armonía en una charla social. Tal vez yo sigo el dicho al pie de la letra porque no me gusta hablar de mis creencias. Es un tema fuerte, pues todas y cada una de las religiones del mundo piensan que son las únicas, “las verdaderas”. Entonces, el que uno diga que cree en “otras cosas” se puede convertir en el principio de una lucha campal.No es fácil seguir tu propia espiritualidad, al menos, socialmente hablando. México es un país eminentemente católico y muchas veces asumimos que todos profesan esa religión. Así que el toparnos con algún cristiano, budista o ateo, más que poco común se vuelve “raro”.

En la búsqueda de uno mismo, hay personas que se empiezan a cuestionar muchas cosas. Y las creencias religiosas no son la excepción. Yo crecí en una familia muy católica y fui practicante hasta que decidí dejar de serlo. La separación se dio poco a poco; al principio, por flojera, después, por desilusión. Ahora es por convicción.

Y eso no quiere decir que me he vuelto satánica (cosa que, al parecer, a algunos les ha pasado por la mente) o una mujer “sin fe”. Indudablemente hay en mi disco duro una serie de preceptos bien enraizados que no se irán tan fácilmente. Tal vez no quiero que se vayan, porque me convencen, porque me gustan, porque en ellos sí creo. Pero en esa búsqueda de mí misma, en esa búsqueda espiritual me he preguntado tanto que han salido algunos “conceptos” con los que no estoy de acuerdo, así que esos, los desecho.

Ha de ser difícil para nuestros padres, para nuestros abuelos, educados en un régimen totalitario, religiosamente hablando, aceptar que sus críos se la pasen por la vida “sin ir a misa” o que hasta cuestionen cosas “incuestionables”. Y si es difícil aceptarlo, todavía más es respetarlo.

En mi búsqueda he optado por guardar silencio, porque en ciertos círculos el decir que tienes otras creencias muchas veces genera discusiones absurdas y que no pueden ser más que ofensivas y defensivas. Así que prefiero callarme. Si alguien me lo pregunta, yo lo digo, y hay veces que tratan de hacerme ver “mi error”, de impulsarme a que “regrese al buen camino”. Y, ¿saben? estoy convencida de que voy por buen camino.

Anoche hablaba con un nuevo amigo de mis creencias; de esto que se llama la Nueva Era y que no es precisamente ni del todo en lo que creo o lo que practico, pero que me ha ayudado a descubrir y descubrir-me. Le explicaba que en realidad yo creo en la metafísica, creo en las energías y en muchas otras cosas. Es algo que he descubierto y elegido.

Dentro de estas prácticas, tuve la oportunidad de asistir a un taller de metafísica pura. Es decir; “más allá de lo físico”. Puede resultar complicado de explicar, así se lo dije, pero cuando salí de ese hotel en San Miguel de Allende me sentía como nueva. Literalmente veía el cielo de otros colores, mi percepción sobre mí misma y sobre la vida había cambiado. La sinergia que se dio ese fin de semana fue tan poderosa que me alcanzó para muchos días más. Le explicaba que más allá de lo que hayan dicho seres como OSHO, Lazaris, Buda o como el mismísimo Jesucristo, lo que viví ahí y lo que, al final, creo que todos ellos han tratado de comunicarnos se resume en una sola palabra: amor.

Sí, el amor, la compasión, el perdón, el liberarse de culpas (propias y adjudicadas), el ser empático y tolerante, me han venido a enseñar mucho más de mí que cualquier otra doctrina.

Este descubrimiento me hace sentir mucho más contenta, mucho más tranquila. Libre. Creo en Dios, creo en la energía, en otras energías, en que no somos los únicos en este universo (que arrogantes seríamos), en que nuestras almas y espíritus son mucho más de lo que pensamos. Creo en otras vidas, en este y otros planos (tal vez muchos pensarán en “el cielo” o “el infierno”). Creo en la bondad de la gente y me aferro a ello, porque estoy convencida. Creo que cada día podemos ser mejores y creo firmemente en que podemos cambiar.

No, no necesito que me vengan a decir que yo ya traigo una mancha en el alma por ser humana. No, no quiero que me digan que las mujeres heredamos el pecado de Eva (allá ella y sus pecados, que mucho tengo que trabajar con los propios). Total, como diría Homero Simpson, “No soy un mal hombre. Trabajo duro y amo a mis hijos. Entonces, ¿por qué tendría que pasar la mitad de mi domingo escuchando que me voy a ir al infierno?”

Yo, en eso, no creo.

Un chocolatito para el corazón

Es tan santo el chocolate

que de rodillas se muele

juntas las manos se bate

y viendo al cielo se bebe.

Verso popular

 

 

 

Todo comenzó en 1940, cuando dos hermanos oriundos de Uruapan tenían una tienda de abarrotes y vendían azúcar en turrones. Con el trajín de los costales, los terrones de desmoronaban y al final de las jornadas acumulaban mucha azúcar suelta que no se quería desperdiciar. Entonces se les ocurrió la idea para utilizar ese sobrante: mezclarlo con uno de sus productos favoritos, el cacao, y fabricar chocolate de tablilla de modo artesanal. Poco a poco ese pequeño negocio fue creciendo debido a la demanda del producto, lo que generó una empresa 100% uruapense que ya exporta su mercancía, cuya calidad natural está avalada por el certificado Kosher.

La chocolatera abre sus puertas a grupos escolares todos los miércoles y planea hacerlo a visitantes en general, también organizados en grupos (si se desea conocer el lugar, se pude unir a una de las escuela, concertando la cita previamente).

Nos reciben con grandes sonrisas y una plática sobre la historia de la fábrica y de sus productos. A los pocos minutos nos ofrecen una humeante taza de chocolate en agua que nos estimula aún más a conocer el proceso que se sigue para la elaboración del mismo.

Lo que se hace primero, después de recibir el cacao de Chiapas y Tabasco, es limpiarlo y romperlo, luego se va al tostador, en donde adquiere el sabor y desarrolla su olor característico, si se pasa de tiempo, se quema y el sabor es desagradable. Le sigue el molido, al triturarlo se hace un tipo de jarabe (debido a la grasa) que se almacena a altas temperaturas para terminar de eliminar cualquier impureza. Posteriormente se realiza el primer mezclado, el cual se convierte en pasta de cacao y luego se refina. En el segundo mezclado ya se le agrega la canela, la lectina, etc. Se hace un depósito donde se enfría la pasta ya con todos los ingredientes y pasa por el dosificador, que va llenando los moldes que después se compactan y se desmoldan y empaquetan.

La visita en total dura menos de una hora, pero el recorrido te da la sensación de ser testigo de una parte de México de la cual todos nos orgullecemos pero pocos conocemos.

El chocolate es un producto originario de América, particularmente de tierra mexica y de Honduras. Se dice que el emperador azteca, Moctezuma, consumía cacao para energizarse y que era una bebida reservada para las clases privilegiadas, ya que los granos eran de tan alto valor, que se utilizaban como moneda. También se dice que cuando el emperador recibió a Hernán Cortés, creyendo que era el dios Quetzalcoatl, le ofreció cacao mezclado con maíz y otros ingredientes, intrigándolo por completo. Siglos después el perfeccionamiento de las recetas de los productos que conocemos hasta hoy día han sido producto del trabajo de monjas oaxaqueñas, experimentadores holandeses y empresarios suizos.

El cacao es rico en almidón, proteínas, vitaminas, minerales y grasas y se le atribuyen numerosas propiedades terapéuticas y hasta afrodisiacas.

El chocolate es un producto que nos acompaña día a día, que ha servido de alimento a soldados en guerra y que, definitivamente, nos alegra el corazón.

La vida en rosa (pálido)

(Homenaje a una gran actriz, Marion Cotillard. Vayan a ver la película)

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Un pajarillo, un gorrión; el cantar de un ave. Piaf. Edith Piaf. Niña gorrión, A Môme Piaf. Una película en el Festival Internacional de Cine de Morelia, la vida de una mujer que empezó en las calles parisinas, que salió adelante. Película con una actriz que muestra una impresionante capacidad histriónica: Marion Cotillard.

Retratar la vida de Edith Piaf (famosa por su interpretación de “La Vie En Rose”) no fue un asunto de un día para otro. Todo comenzó a gestarse en la cabeza del director, Oliver Dahan, cuando se cuestionó cómo retratar los conflictos internos de un artista. No tenía que ser alguna cantante en específico, simplemente alguien que viviera para el arte.

Exploró, buscó, rebuscó, estudió, analizó… y finalmente encontró. Esa mujer de débil aspecto, de grandes y distintivos ojos que se convirtiera en un ícono de la música francesa despertó su interés. Leyó todo lo que se había escrito. Poco a poco fue armándole una historia, en los huecos que quedaban. Su pretensión no era hacer una película biográfica, pero sí una película real. Sobre una vida real.

Édith Giovanna Gassion nació en París en 1915 y murió en los Alpes Marítimos (Francia) en 1963. Hija de un contorsionista y una frustrada cantante, la niña creció marcada por la miseria y el abandono. Su padre tuvo que luchar en la guerra y la dejó a cargo de su abuela, quien manejaba un burdel. Su madre se dedicaba a vagar, tratando de compartir lo que ella llamaba “su música”. Así, la pequeña Edith vivió de una manera bastante inusual la infancia y la pubertad. Nunca gozó de una buena salud y esto se acentuaba por la pobre alimentación que llevaba.

Según la película, alrededor de los 9 años la pequeña cantó en las calles por vez primera. Su extraordinario talento le permitió vivir de eso, de cantar por las avenidas de la capital francesa, por varios años hasta que el dueño de un cabaret la descubrió y la bautizó como “La niña gorrión”.

Las escenas musicales de la cinta son fantásticas. Me llamó mucho la atención la sincronía de los labios de la actriz con el play back (lo que se llama lip-synk), además de que la intención es impecable. El director afirma que hubo muchísimo trabajo previo; ensayos y más ensayos. “No se trata sólo de poner un disco y cantar. Marion trabajó mucho para ajustar los tiempos exactos de la respiración y del ritmo. Ha logrado encarnar a la cantante capturando su alma: hace que reviva.” Y lo logra de manera admirable.

A mi parecer la película es una de las mejores de este año, pues no es sólo una historia bien contada, sino que nos regala una actuación sobresaliente, una producción de alto nivel; el trabajo de arte (el vestuario, los peinados, los sets) es también excelente, y la fotografía (todo eso que vemos en pantalla, es decir, la forma en que nos regalan las fotos en movimientos en cada toma) es muy buena.

La vida de Piaf, como ya lo mencioné, estuvo marcada por el abandono, por la pérdida y por una gran adicción a la morfina. A los 16 años fue madre, pero su hija murió a los dos años. También, perdió de manera trágica al amor de su vida, el boxeador Marcel Cerdan. Este hecho está bellamente reflejado en la película. Al respecto el director dijo:

“Estuve mucho tiempo decidiendo cómo afrontar uno de los momentos más importantes en la existencia de Edith Piaf, en el que le dicen que Marcel, había muerto en un accidente de aviación mientras volaba para reunirse con ella. Concebí la escena como un plano secuencia (es decir, una sola toma) que en cierto sentido resume su vida: feliz por la mañana, destrozada por la noche, pero siempre en el escenario. Esa escena se rodó en un decorado expresamente concebido y fue repetida y coreografiada.”

“La Môme” es una película que muestra lo que se puede lograr cuando se hace un buen trabajo en equipo. Esta cinta hay que verse, hay que vivirse. No sólo la música es hermosa, cada detalle cuenta; cada plano, cada toma, cada flash-back, cada flash-forward; el manejo de los tiempos, de los espacios. Es una película brillantemente dirigida y actuada, que a pesar de retratar una vida difícil, nos deja con un buen sabor de boca, con la imagen de una mujer tranquila, frente al mar, tejiendo, respondiéndole a la existencia a través de una reportera; diciéndole que hay que amar, sólo amar. Y así se va, vuela por los altos horizontes del firmamento, entre estrellas; en esta y otras galaxias, dejándonos un legado de arte. Un legado rosa… rosa pálido.