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De vacunas, disfraces y amigos no alcoholizados (Parte II)

Diez días antes del evento me decidí: la fiesta definitivamente sería en casa de Luis. Como realmente no tenía idea de cuántas personas asistirían lo que hice fue hacer un cálculo mental y pensar: total, hay mucho patio y mucha calle para amontonarnos. La fiesta iba tomando forma y quería hacer mil cosas para la celebración. Lo malo era el tiempo. Desde hace varios meses tengo un cúmulo de trabajo impresionante, así que mi tiempo libre es realmente poco. Además, eso de llevar karaokee y videos editados por profesionales (terceros) puede ser costoso y… si me daba flojera lo de la limpiada, lo de la organizada de tanta cosas y con tan pocas horas al día… el resultado seguro no sería lo mejor: yo cansada, sin ganas de disfrutar, seguramente durmiéndome en la fiesta.

Total que le envié a mi diseñador de confianza la idea de la invitación en el momento en que decidí de qué iría vestida. Breakfast at Tiffany´s se había cruzando en mi camino cuando juntaba varias películas para prestarle a una amiga: Yei!!!, Holly Golightly!! Sexy, inteligente, parrandera, glamorosa… ¡¿qué mejor forma de comenzar un año más de vida?!

Mi festejo comenzó el viernes 18 de abril, cuando a último momento siempre sí nos fuimos a San Miguel de Allende al taller de Torah. Así me eché un clavado que duró exactamente de viernes a viernes, dejándome de evasiones y confrontando algunas cosas truculentas de mí misma. Bueno, suena terrorífico pero así es esto del trabajo interno.

El 24, mi cumpleaños, como ya lo postié, recibí un pastel, muchas muestras de cariño y un regalo de mí para mí.

El 25, comenzaría la fiesta…

abril-08-019.jpgTodos llegaron con un retraso considerable. Esperaba a Vicco en el hotel, en la alberca… suena muy sexy, pero en realidad era un lugar perfecto para una espera de más de una hora. ¿Saben que en la noche le echan sal a las piscinas? ¿O que muchas personas se asoman por la ventana por largos minutos a ver a la gente que está en las albercas? Que la gente se esconde para fumar mota, que cuando hace frío las nubes forman extrañas figuras y que cada día se ven menos estrellas en el firmamento por las luces de la ciudad. Así que la espera fue más bien tranquila, con aire fresco y muchos pensamientos. Entre Reyna llamando para confirmar su total extravío y Vicco avisándome que venía ya a 50 kilómetros de la ciudad, los minutos pasaron. Por fin, escuché un rechinido… y vi a un joven alto jalando una maleta con rueditas. Nos dimos un abrazo muy fuerte.

Al poco tiempo una enojada Reyna nos dio un abrazo. Se habían perdido… (aunque me tupirá… no es mi culpa que el hotel no tenga letreros… y nunca me he quedado ahí, je). Kary y Tlacuache estaban lampareados y todos nos moríamos de hambre. Después de una cuantas respiraciones y pensar en una camita calientita y que, por fin, estaban en el destino, fuimos a cenar a uno de mis lugares de favoritos. Parecía un poco extraño que estas personas que llegaron a mi vida por un medio electrónico estuvieran ahí, compartiendo esa deliciosa salsa de pepinos, limones y chiles verdes conmigo. En el lugar donde vivo. Tener a estas cuatro personas, a estos cuatro amigos en mi hogar no tenía explicación lógica y menos si afirmo que nos sentíamos todos tan cómodos que parecía que nos conocíamos desde hace años. Tengo que aclarar que ya conocía a Reyna, Tlacuash y Kary en persona y con Vicco siempre ha existido una gran amistad telefónica y cibernética (soy como su hermana mayor), así que el paso “a la vida real” fue muy fácil.

Hablamos y hablamos, comimos delicioso y al final, llegamos a la Laticueva, mi casa. Me llama la atención que tanto a Reyna como a Maléfico les encantó mi buzón de correo: una lata de leche, hermosamente (sha la la la la) decorada con imágenes del Warhol… ¿qué más? ¡Una lata de sopa! **La censura me prohíbe decir que es una Lata de sopa Campbell’s**

De verdad que el sentimiento era de completa comodidad, al menos de mi parte; teniéndolos ahí, formando parte de mi entorno cotidiano. Vicco y Tlacuache se fueron a su hotel a descansar y las damiselas nos quedamos a echar chisme hasta no sé qué hora de la noche.

Por la mañana, Reyna se despertó al ritmo de la música de un camión de gas… y después, se dedicó a observar los pajarillos, cual Blancanieves (o Fiona princesa -por supuesto-, que para el caso son princesas las dos y ésta humana es una REINA… **doh!, ahora sí me gané un zape**).

Cof cof… volviendo a lo que importa. Los caballeros nos despertaron con dulce olor de Starbucks… y después, Tlacuash tuvo el impulso de robar el mandil de esa cadena de cafeterías que yo me robé…

Otra vez me distraigo… Volviendo al tema. Fuimos al centro de la ciudad… Yo quería que probaran algunas de las delicias purépechas, que vieran Morelia como yo la veo y como tantos amigos lo han hecho… No sé si se hayan enamorado de esos edificios chaparros de cantera rosada, de los edificios con patios centrales y arquerías, pero recordé lo divertido que es estar con comunicólogos… que, además, traen cámaras digitales en la mano… ¿¡se imaginan?! Es un caos de flashes, un cúmulo de risas y más de 300 fotografías que compartir.

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El desayuno estuvo bueno, la compañía mejor… Creo que a Vicco realmente le sorprendió que las tres mujercitas del fin de semana (es decir, nosotras) fuéramos bajitas, “petite, no chaparras”, mencioné en alguna ocasión.

La señora de las flores nos ofreció sus productos, el niño de los globos masajeadores los suyos. Varios autos exhibían su potencial en plena avenida Madero, enfermeras del IMSS ofrecían vacunas gratuitas y, por supuesto, sólo Karina y yo nos animamos. Lo más simpático era el terror de los chicos ante estas guardianas de la salud. Sus ojos parecían salirse de sus órbitas al sólo pensar en que una aguja penetrara sus pielecillas tersas.

Palacio de Gobierno, el Museo del Dulce, la Casa de la Cultura y la de las artesanías fueron testigos de nuestras locuras con el timer de cuatro cámaras fotográficas. Nos divertimos como niños chiquitos (ok, sobre todo yo), contamos historias y nos fuimos conociendo más.

Pronto fue hora de volver a casa… para esperar a Maléfico… quien, por un error femenino (una de sus conquistas, supongo), llegó a otro hotel. Entre mensajes y llamadas telefónicas confusas, Manuel nos avisaba que había aterrizado en tierras tarascas (y que le habían cobrado un dineral de taxi).

Lo que seguía, era encontrarnos con el quinto malo, digo, sexto bueno. Maléfico estaba esperándonos… y temblaba de miedo.

(Continúa…)



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De vacunas, disfraces y amigos no alcoholizados (Parte I)

Todo empezó con una idea en una fiesta. Celebrábamos el cumpleaños de Yaimé, el 30 de marzo, y me preguntó “¿Qué vas a hacer para tu cumple?” No sé por qué me vino a la mente un grupo de seres extraños conviviendo… unos tendrían dos cabezas, otros, tal vez, cola… algún orangután y hasta una Blancanieves. Pero al poco tiempo esas imágenes se transformaron en Kill Bills, Terminators y hasta Jack, de Titanic. La semillita estaba sembrada: sería una fiesta de disfraces. Pero no disfraces comunes, más bien cada invitado tendría que escoger un personaje de alguna película y vestirse como él o ella. ¡Qué fácil! 

Sé que a mucha gente no le late eso de ponerse ropa extraña, así que siempre habría una Julia Roberts en la “Boda de mi mejor amigo” que saliera al rescate, ¿no? 

Creo que se me había olvidado lo que era organizar una fiesta, y qué bueno porque, honestamente, puede ser estresante. En esta ocasión no lo fue. El sábado justo unas cinco horas antes de la cita, recibí una llamada telefónica:  

-¿Cómo van los preparativos?- preguntaba Ali del otro lado de la línea.-No he hecho nada, je- decía mientras me hacía hacia atrás para abarcar a Tlacuache y un par de espejos en una foto. Estábamos en
la Casa de
la Cultura de Morelia.  

Era raro estar organizando una fiesta, con invitación y todo. “Mmmmm, ¿en dónde la haré?” Hice una lista de invitados y eran cerca de 70 personas de distintos grupitos y hasta ciudades. “Chale, es más fácil ser invitada”, pensaba. 

invitacion-cris-web-sm.jpgPero, extrañamente, todo se fue armando solito. Por las mañanas, mientras íbamos a correr con Luis, medio planeábamos el evento. Podía ser en su casa (es un bombón), no habría problema. Pero también… honestamente me daba flojera eso de los preparativos, comprar cosas y demás. ¡Limpiar después!… Así que consideré hacerla en un bar con música en vivo. El problema es que si a algunos invitados les daría “oso” disfrazarse… sería peor en un lugar público. Y, ¿cuántas mesas reservar? ¿Me cerrarían un rinconcito del antro? 

Por lo pronto envié una primera llamada como tres semanas antes de mi cumple: “Estén listos, viene una fiesta y será de disfraces.” Algunos saltaron, otros se emocionaron y hasta hablamos con Dan de que me iba a prestar parte del atuendo para vestirme de Bellatrix de Kill Bill.  

Más rápido de lo que pude imaginar se apuntaron varios amigos, algunos… hasta ese momento sólo ciberamigos. Sería injusto decir que no me emocionó el hecho de que cinco bloggeros confirmaran su eminente asistencia al evento, ¡¿en serio?! Maléfico volaría desde Saltillo, Vicco tomaría un autobús y Tlacuache, Reyna y Kary se aventurarían por carretera en el tlacuashmóvil.  

Poco a poco se fue armando el evento en mi cabeza… Sería en casa de mi amigo, el tema sería “películas” y… yo tenía casa llena. 

(Continúa…)

¡Fosilidades, Lata!

Uno de los mensajes que me llegaron ayer comenzaba así. “Ja, Ja” FX TONO CÍNICO.

Como lo escribí en el post anterior, me he quedado sin palabras, aunque no del todo. Este proceso que comenzó el viernes pasado no ha terminado… pero digamos que hoy tuvo un “primer término”. Mañana… culminará con muchos abrazos, disfraces y regalos.

Ciertamente fue un cumpleaños poco común. Aunque, claro, fue un día normal, de trabajo hasta la media noche, pero las muestras de cariño me dejaron realmente abrumada. Algo que estaba enterrado desde hace tiempo (no podría precisar desde hace cuánto) emergió en grande. Me sentí muy viva y muy agradecida con la vida, con la gente que me rodea, con ese Ser Superior en el que creo.

Me regalaron deseos, muchos buenos deseos: de salud, de fantasías, de locuras, de sexo (y con amor, que sabe mejor, eso decía el mensaje). Una sonrisa y un “prrr” de mi sobrina, Celes, fotografías, un pastel, artesanía acambarense. Me di un nuevo decreto, mucho amor y la oportunidad de recibir lo mismo.

Hoy llegan Vicco, Tlacuash, Reyna y Kary. Mañana, el famoso (ex) Maléfico.

Seguro… seguro habrá mucho que contar.

Entre días Zen, Metafísicos y la visita de amigos de otros puntos de México y algunos de esta ciudad, esta promete ser una celebración de cumpleaños muy especial.

Gracias a todos los que se han comunicado a través del blog y el mail. Lo aprecio muchísimo. ¡¡¿Quién hubiera pensado hace sólo un año que mis 32 estarían siendo festejados de esta forma con gente que, repito, hace un año no tenía idea que existía?!!

Hay veces que te quedas sin palabras…

O que es mejor no hablar demasiado, sólo esperar a que todo se asiente… que vaya tomando su lugar en tu subconsciente, en tu inconciente y en tu consciente.

Hay veces que la experiencia es tan abrumadora que tu subconsciente te protege y te vuelves escéptico.

Esperas entonces un poco, te lo guardas para ti.

Uno, dos, tres. Sí, no… Tratas, te niegas, lo vuelves a intentar. Meditas, lloras, crees, no crees.

Hay que esperar…

Pero tomas un poco de aquí y allá para darte tiempo de compartir un poco de lo que viviste, de lo que aprendiste.

Dos frases nada más.

“Sin is easy: Sin is ignorance… Lack of information. Lack of knowledge…” (El pecado es fácil: Pecado es ignorancia. Es falta de información. Falta de conocimiento.) Torah explicando qué es un pecado.

“Be the change you want to see in the world.” (Se el cambio que quieres ver en el mundo). Torah hablando sobre vivir sin miedo al cambio.

Y la canción con la que terminó mi fin de semana. Una linda versión. Ahora, imagínensela después de una fuerte meditación, con una energía en constante sinergia… en San Miguel de Allende. Recomiendo sólo escucharla, sin ver el video. Dejar que los acordes te vayan llegando.

Love and light…

Tengo un amigo

Tengo un amigo. Sé que suena extraño que hable de sólo uno, pero hoy quiero referirme a él. Muchas personas dicen que es imposible que exista la amistad entre hombres y mujeres. Yo no lo creo así. De hecho, tengo la teoría de que hay ciertas personas a las que no vemos de otra forma más que como cuates. El otro día estaba pensando en eso, y se lo pregunté. 

“Quitando a las damitas que les parecen feas… ¿Existe la posibilidad de que a una mujer nunca se le vea como posible conquista sino sólo como amiga?” “Es la pregunta de los mil millones de pesos, Lata.” 

A veces he pensado que eso sí existe. Al menos de este lado; las mujeres sí podemos ver a los hombres como potenciales amigos o como amigos. Sé que eso a muchos les sonará medio jodidón, como anuncio de Sprite, pero es la verdad. Con este amigo he compartido cama para ver películas. Nos hacemos piojito y hablamos de nuestras cosas. No, antes de que piensen, “es gay”… no, no lo es. Tiene hartas chavas… Es más, el otro día me dijo “ya quiero amanecer solo en mi cama”. Sólo le pude dar un pellizco y decirle “Qué presumido eres”.   

Tengo hermosos y maravillosos amigos gays, pero a veces se necesita un amigo gandallón (no con una), que le diga “pinche puto” a alguien que te hiere o a ti, “te ves bien mami con eso.” Es la verdad. Alguien a quién regañar, quien te pida consejo o que, de plano, venga y te abra el corazón; que te confiese “Me siento usado, amiga.” Y aunque tu primer impuso sea decirle “Pero si tú también las usas”, te aguantas y lo apapachas y respondes “Seguro habrá alguien por ahí que quiera contigo en serio… si no eres tan ojete con ella” o alguna cosa de esas… 

Anoche justamente estábamos en un bar y veíamos a un tipo que estaba sentado solo. Un tipo de no malos bigotes. “Órale, Lata, vas”. Como soy una experta en el arte del ligue **¬¬** decidí que no era una buena idea. “Pero es como raro que esté solo, ¿no?” “Mmmm, ¿qué tal que es un millonario extranjero que acaba de llegar a la ciudad y se salió a distraer?”… ¿Quién que no sea tu verdadero amigo voltea a verte y te dice “Cálmate Corín Tellado”? Sólo un verdadero amigo, repito, se atreve a decirte semejantes cosas. Y, después, a voltear y animarte, “¿Vamos a saludarlo?” “¡¿Y qué le digo?!, Hola soy La Lata, ¿por qué tan solo?, Nel, no sirvo para eso.” Lo mejor es que no se paró a hablarle en contra de mi voluntad, ni me insistió ni nada. Por eso es un gran amigo.  Porque mejor se distrajo babeando con cuanta quinceañera se pasaba por delante de la mesa y olvidó el asunto. 

No sé si este amigo mío salga de lo común, no sé si seamos los únicos que creamos que somos amigos nada más. Eso no importa. Lo que importa es que justo anoche me dijo, “Lata, vamos a pedirle la carpa a Tania y la ponemos en el jardín y así hacemos más espacio para tu fiesta. Acuérdate que yo soy el anfitrión”.  

Y no importa si es un mujeriego, si es un gandalla; no importa si viene a mi casa a las 12:30 y toca la puerta porque quiere hablar. Aguanta mis discursos, mis lágrimas, mis amarguras y hasta mis histerias. Me dice, “Pinche Lata, ¿por qué no me llamaste, yo te hubiera acompañado?” Si alguna emergencia sucede. No, no es una pareja ni prospecto. Es mi amigo. El Guichi.

Regalos de cumpleaños

Con esto de que ya viene mi cumple (9 días, ¡gulp!), varios amigos me han preguntado “¿qué quieres de regalo?” Este tipo de preguntas me da cosa, es como el típico “¿Cuánto quieres ganar?”… ¿qué se puede contestar? 

De repente no se sabe si son capciosas, ¿Y si me equivoco en la cifra? ¿Y si pido poco y se aprovechan de eso? ¿Y si pido mucho y creen que me creo la muy muy? 

Pero de camino a Guadalajara (a donde fui por trabajo y en donde conocí a la preciosa Blanche) iba pensando en eso… ¿qué podría pedir de regalo? El primer impulso fue: ¡nada! Creo que cuando llegas a cierta edad dejan de importarte algunas cosas y cuando necesitas algo… vas y lo compras, ¿no? Aunque… siempre habrá algo que quieres (no que necesitas, que es distinto). Entre mercados, sol, museos y la compañía de un gran amigo, se me fueron ocurriendo ideas. Por ejemplo, “una sorpresa”, sería la mejor respuesta. Amo las sorpresas (las buenas, ¡por Dios!), y siempre que te dan algo inesperado es divertido y emocionante.  

¿O qué tal decir: un pase anual para el cine? Una mesita para comer en la cama. Una buena película, libro, algún soundtrack o cd de esos de “no puedes morir sin haber escuchado”. ¡Zapatos! Creo que hay pocas posibilidades de equivocarse con los zapatos (si me conocen bien, claro… –calzo del 3). ¡Una bolsa/mochila! Un juego de maletas o hasta un pasaje redondo a un destino **ya, ya, no escribas un auto, te estás excediendo** Algo inesperado sería: unas sábanas blancas, de muchos hilos. ¿Una funda hermosa para mi edredón de plumitas? Un vale por “limpieza de tu casa” por un mes. Una cena, cocinada en casa, sería excelente. Un tour por una ciudad nueva, un estudio de fotografías (y yo estar delante de la cámara, claro). Una tarde de cuentos, en donde sólo haya historias y fotos y tú seas el único público. Una noche de películas, con un proyector sobre una pared grande y muchos almohadones por doquier. Una litografía o póster con alguna obra de tu pintor/fotógrafo favorito… ¡no sé! Hay tantas cosas… 

Lo más lindo es cuando piensan en algo especial para ti, no algo general, sino algo que saben que tendrá un significado en particular.  

Por eso recordé esos regalos que dejan buena huella. Por ejemplo, a los 15 mi novio me llevó mañanitas… ¡con mariachi! Qué susto escuchar la trompeta casi en tu oído. A los 21 mis compañeras de la uni me hicieron una fiesta sorpresa… A los 25 Luisa me regaló un espejo de cuerpo entero, en mi cumple 27 recibí un librote de THE BEATLES (y festejé en un concierto de McCartney), junto a una divertida tarjeta… 

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A los 29 recibí mi reproductor de DVD (¡yeiiiii!), lo que me sorprendió un montón a decir verdad… 

A los 30 recibí a “Lola”, mi cámara digital de bolsillo, con todo y tarjeta de memoria (uno de los regalos más útiles y lindos) y la visita de Adriana desde Ciudad de México. A los 31 mi amiga Mo me obsequió la colección de las cintas de Harry Potter… casi lloro cuando lo abrí. 

También he recibido libros eróticos (síiii), que se complementarán (supongo) con algún regalo maléfico de este año…  

Sé que voy a sonar bien cursi, pero la verdad es que el mejor regalo es ver a mis amigos reunidos por mí. Qué egoísta que soy, pero el saber que mis amigas consiguen niñeras para acudir a un café para celebrarme o que Adriana, Manuel, Víctor, Reyna, Aldo, Kary y Ross toman la carretera (o el avión) sólo para decirme “felicidades”… –como diría MASTERCARD- No tiene precio. 

Para terminar este mail/recuerdo/recuento ególatra… Mi regalo favorito en los 31. Recibí un correo electrónico desde algún rincón del mundo que se titulaba así: Regalo de cumpleaños. Y era lo siguiente y sólo lo siguiente: 

EL AMOR 

Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma. 

Luis García Montero

El sufrimiento de una dama

Cualquier parecido a la realidad es meeera coincidencia.  

Leí un post que me encantó y con el que me identifiqué mucho. La brava dice: “Pero llega el invierno y da una pereza depilarse…uff mejor tener pelito para pasar menos frío ¿no?” Pues ahora extraño el invierno.  

Es una monserga estar pensando en que hay que depilarse para este calor…  

FX ALARMA DE DESPERTADOR 

7 a.m. Levantarte, prender el calentador. Quitarte pijama. Ponerte crema **Lata lee** “Mega ultra reductora de toronja”. Ponerte el pants. Suena el timbre. Sales. Media hora de caminata. Regresar. Bañarte. Salir. Crema reafirmante. Aceite para el cuerpo. Desodorante. Ropa interior. Escoger la ropa y… 

FX DISCO RECHINANDO **que uso mucho, ¡ya cámbiale!** 

¡No me he depilado! Pero ya no aguanto los jeans, hace mucho calor… Ash… 

Y  no es que sea un oso polar como en invierno… pero ya se ve “feíto” y pues… no, ¿cómo? 

20 minutos más depilándose. Pinche Silk Epil, de Silk no tiene nada. ¡Auch… duele! Se entierran los pelitos… ¿Dónde dejé mis pinzas para cejas? ¡Arggg, ya son las 8:45! 

Desayunar mientras te untas las diez mil cremitas: reafirmante, ultrahumectante, contra las arrugas, filtro UV… ¿Y mi cucharita para enchinarme las pestañas? Ahhh,  ¿dónde está la cuchara? Úchale, ya me salió un pelito en la barba… ¡¡¡aaaaaaah!!! La menooooooooooo… Seguro ese calor que siento son los bochornos. Tranquila, tranquila…  

Mira, el Yoga Alejandro dice: respiraaaaaa…. Respira…. Ah, ya se calentó la plancha para el pelo, pero tengo que secármelo antes… **no se plancha húmedo** 

Planchita, planchita… Aretitos, toque final de maquillaje. Zapatos… ¿qué zapatos? Ah, mis pies están hechos un desastre… ¿dónde puse mi crema especial para callos? ¿Y la lija? Se te hace tarde. Buscas que traigas todo lo necesario en tu bolso. Ah, el libro… Lo pones. Abres la puerta. Cierras la puerta… abres la reja, cierras la reja. ¿Desconecté la plancha? Changos… 

Abres la reja, abres la puerta… corres. La plancha, efectivamente, DESCONECTADA (hasta el switch de la luz). Corres otra vez. Cierras la puerta, cierras la reja.  

Tomas tu Ipod. Lo prendes. Elijes “Love” de Zoe… y caminas…

¡Ha vuelto!

Que creo que la he encontrado. Se me había escondido la muy condenada, pero por ahí la hallé, tirada panza arriba, tomando el sol. Quesque con este calorcito no tiene más ganas que de estar ahí, asoleándose. Quesque nos hace falta un poco de color, que estamos repálidas. Y para rematar, que el horario de verano no la deja dormir… Yo no sé, pero nomás la vi y la eché en el huequito entre las bubis y le dije: de aquí no te mueves.

No la vuelvo dejar ir. ¿Qué hace uno sin la inspiración? Nada, tonterías. Aburrirse. Dormir todo el día. Seguramente ponerse borracho, fumar porros o echarse algún alucinógeno para “inspirarse”. Nel, a mí que no me vengan con pretextos.

Pero entonces, inspiración y yo queremos retomar algo que por causas ajenas a este partido político habíamos dejando al aire. Sí, los miércoles de 2 x 1.

FX FANFARREAS

Buenos días/buenas tardes/buenas noches queridos lectores. Hay un asunto que me dio un par de vueltas en la cabeza hace unos días pero hoy cayó de golpe cuando, mientras echaba chisme por celular con un amigo, dos ex alumnos se detuvieron en plena calle a darme beso. Entonces me acordé.

¿Qué son las fantasías? Todos hemos fantaseado con estar con alguien específico, tal vez inalcanzable. El ejemplo típico es el cantante de moda. **Ah, qué rechulo estaba el Luis Miguel en los 80´s, no sé qué le pasó.** Entonces una podría soñar con aquél encuentro poco (poquísimo) probable. **Adolescentes ñoñas**

Pero después uno empieza a fantasear con los amigos, con los vecinos, con los compañeros de la escuela… con quien se deje. Y generalmente esas fantasías pocas veces son superadas en la realidad. Si por una casualidad del destino llegamos a tener algo con el objeto del deseo, es poco probable que sea como lo imaginábamos, ¿por qué?, pues porque doña Princesa Frágil y Virtuosa o don Príncipe Azul de los cuentos… nomás no existen. Sí, señores, puro humanito de carne y hueso (y últimamente en México más carne que hueso, hay que decir). Pocas veces el objeto de la fantasía se queda y luego nos sorprendemos que con quien hemos estado más tiempo es un tipo o una chava más normales, pero que nos provocan otras cosas –ojalá también fantasías, pero ese es otro boleto.

La fantasía es ideal, nos provoca admiración y, sí, supongo, nos hace sentir maripositas en la panza. Es saludable, porque hasta la imaginación se pone a trabajar. ¡Qué chido!

Pero cuando TÚ eres objeto de esas fantasías, eres amor platónico no de uno, no de dos… sino de varios… ¡gulp!, WHATTTTT????

He escuchado que para los hombres una de las fantasías más recurrentes es “estar” con la maestra. Muy a lo “graduado”, (FX TONO GAÑÁN) esa mujer dándonos nuestras lecciones.

FX DISCO RAYADO

Hace un par de semanas en una borrachera, un ex compañero de trabajo (ahora) de la nada sacó el tema. Me dijo –Oye, ¿sabías que eras el amor platónico de varios de tus alumnos?

Claro, mis ojos se convirtieron en eso, en platos.

La información le había llegado de un exalumno mío que ahora es mi excompañero de trabajo (ah, es que dejé uno de mis trabajos).

Tampoco me haré la mustia, sé que varios alumnos me miraban con ojos libidinosos, pero… pero, la verdad, no de ésa generación (di a tres generaciones distintas).

Este señor me dijo que hasta mi compañerito también me llevaba en el corazón. Mis ojos se hacían cada vez más de plato e inconcientemente mi mano comenzaba a abotonar mi escote… ¡Chanclas! Qué bonito se siente, la verdad, porque lo que me dijo fue que los niños (ventiañeros todos, algunos casi de mi edad) me veían como “Wooow, ella tan inteligente”. Esa fue la parte que más me sorprendió. No me veían sólo como la maestra guapa, sino como la inteligente, la inalcanzable. Mire usted de lo que se viene enterando uno después de unos añitos… Aquí muy entre nos, no le hubiera dicho que no a un par de ellos (FX CHOQUE DE VEHÍCULOS), pero como soy muy ética, sólo los veía con ojos maternales (ajá, ¿y por qué apodabas a fulanito como “alumno bombón”?)

Es lindo cuando uno tiene fantasías, pero también lo es cuando ha sido objeto de otras tantas. Mientras no me persigan ni me vigilen con binoculares desde la ventana de enfrente, está bien. La verdad es que a uno nunca le cae mal sentirse deseada.

¿O no?

Aquí me bajo

Entre esto de las ideas cumpleañeras creo que el mar turbulento está asentándose. ¿De qué mar hablo? Puafff, pues no sé ustedes, pero este año ha sido muy intenso para mí y los que me rodean. Muchas cosas, sube y baja, emoción buena, emoción no tan buena, divorcios, casamientos, pérdidas de trabajo, jefes idiotas, enfermedades, análisis, embarazos no esperados, endeudamiento, nuevos horizontes…

Dice Dan Campos que es un año así: de cambios importantes. Pues será el sereno, pero llegó el momento en que quise decir (FX ACENTO ARGENTINO): “pará el mundo, aquí shho me baj

Finalmente llega un momento en que se asientan las aguas, todo se tranquiliza. ¿Por cuánto tiempo? ¡Quién sabe! Uno toma decisiones y va caminando paso a paso, porque si no, ¡qué locura! Yo soy de las que se abruman de repente, ¡Arggg! Too much for me!!!!

Esta semana ha sido particularmente intensa, pero al final… todas las dudas que tenía, quedaron resultas. O más claro, si tenía alguna duda: ¡tómela!, para que ya no la tenga.

FX DE ¡AOUCH!

Hay veces que uno desea que algo o alguien de plano no hubieran sucedido en tu vida, se pregunta y se pregunta, ¿Como para qué vino? ¿Qué hacía yo ahí, en ese lugar, en ese momento?… “What if”, “Why”… ¿Como para qué demonios renuncié a mi trabajo? ¿Por qué opté por esta casa que se está cayendo a pedazos? ¿Habrá sido sabio divorciarme, lo habré intentado lo suficiente? ¿Por qué me enrolé en esta rutina que me está volviendo loco? ¿En dónde encuentro mi lugar en la vida? ¿Hubiera sido tan feliz sin haberla conocido? Bla bla bla bla…

Y así nos podemos seguir por horas y horas, describiendo todas nuestras miserias, nuestras amarguras. Porque, ¡ah!, cómo nos gusta amargarnos. Entonces nos tiramos al drama… y perdemos objetividad. Y si a todo esto le agregamos el calor que está haciendo y que nos regala una buena dosis de irritabilidad, estamos… ¡sí! jodidos.

La pregunta es si queremos quedarnos ahí o qué hacemos para salirnos de estos sitios. Supongo que lo primero sería reconocerlo: la estamos cagando. O somos unas exageradas (¡Viejas, ¿quién las entiende?!…).

Aquí es donde puede salir corriendo, porque viene una teoría barata producto del sueño, el cansancio y la terquedad por escribir algo.

Ante una crisis lo que se recomienda es lo siguiente:

(FX ACLARACIÓN DE GARGANTA… VOZ SABIA, DE DISCOVERY CHANNEL)

Paso número uno (si no se dice en voz alta, no tiene chiste): Adoptar una actitud abierta y receptiva.

Nel, nada de que “yo tengo la neta del planeta, todos son unos pobres miserables ignorantes”. Hay veces que escuchar nos puede ayudar a descubrir cosas de nosotros mismos… o no. Es decir, hay cosas que definitivamente no son ciertas, que más bien se dicen como resultado de percepciones erróneas. Esto nos lleva al…

Paso número dos: Una comunicación abierta. Real. Esto es, escuchar, hablar, escuchar, hablar. Un ejercicio muy impresionante para mí fue el siguiente: en parejas, uno primero habla y habla y habla sobre algo que le acongoje. El otro sólo escucha, no puede interrumpir, no puede decir nada más que poner atención, porque el siguiente paso es que el receptor va a repetir TODO lo que el emisor dijo. Claro, no palabra por palabra. Y diría algo así: Tú dices que sientes esto esto esto. Entonces, el primero dice si sí o si no. En caso de que el receptor no haya escuchado todo, se repite hasta que el emisor esté seguro de que el receptor tomó todo lo que él estaba expresando. Después de esto, el Receptor le aconseja al emisor qué hacer. Y el emisor repite los consejos hasta que el segundo esté conforme de que todo haya estado claro.

Este ejercicio suena a trabalenguas pero es impactante. Porque cuando uno es receptor quiere interrumpir, su mente comienza a crear soluciones ante el problema y es… sí, ahí, cuando nos perdemos en la comunicación: sólo escuchamos lo que queremos.

Paso número tres: ser honesto con uno mismo. Entendemos que no eres un santo, pero tampoco un monstruo. ¿Que la cagaste? Total, no es la primera ni será la última. ¿Que este acto tuvo consecuencias inesperadas? Pues ni modo, a enfrentarlas. ¿Que si el nuevo cambio da miedo? Sí, todos los cambios asustan… bla bla bla.

Paso número cuatro: darte tiempo para ti. Chale, con tantas actividades uno de repente no se da tiempo a sí mismo. Y es cuando se encuentra que ya no postea, que ya no se acordaba de los “miércoles del 2×1”

FX DE ¡AOUCH!

Paso número cinco: ahora sí, tomar decisiones. Pero ya sin tantos apasionamientos. Nooooooo, no digo que todo debe de estar planeado por las estrellas, porque evidentemente –y vaya que me consta- esas cosas no siempre son confiables. Hay que tomar decisiones siguiendo el instinto, la intuición. Tomar decisiones viendo de frente y no para atrás, aunque, cuesta… porque claro que hemos aprendido, hemos sufrido y nos hemos victimizado. Y si lo que nos lastimó vino de fuera, no lo podemos (ni podíamos en su momento) manejar… no somos responsables de las decisiones de los otros –con todo y que sean errores- aunque nos peguen, nos afecten o hasta nos dejen heridas (u otras cosas).

Entonces, a veces, sí es necesario bajarse. Bajarle. Respirar…

Los regalos inútiles

En estos dos meses se juntan las celebraciones; muchas personas cumplimos años. Ya estoy planeando mi fiesta, ¿qué haré? ¿En dónde? ¿Cuánta gente? ¿Cuánto me costará? Y entre tanto piense y piense han salido ideas buenas, pero también recuerdo. Recuerdos de cumpleaños anteriores.

Por ejemplo, a los 11 hice una fiesta de puras niñas (iba a escuela de mujeres) y bailamos toda la tarde, en las sillas, en el suelo. Flans a todo lo que daba. Lo grabé en video, sólo que quién sabe dónde quedó ese testigo.

A los quince me disfracé de muñequita de pastel (más o menos), a los 21 me hicieron fiesta sorpresa. A los 24 me fui toda la noche a bailar y llegué sin dormir a trabajar. A los 25, Acapulco. Los tristes 26 me celebraron en un restaurante indio. Los 27 viendo a Paul McCarney, “Back in the world”. 28, trabajando. 29… no me acuerdo. 30, fiesta con la lista de 10 cosas que hacer antes de 30. 31, en mi casa…

32…

Chale, suenan hartos.

Entre tanta organizada, sólo pienso que al menos el esfuerzo debería recompensarse con mucha diversión y buenos detalles como regalos. Ja. Es que a veces la gente nomás regala por regalar.

El otro día hacíamos recuento de esos regalos inútiles… ¡hay tantos!

Por ejemplo, a los 15 años te regalan el jueguito ridículo de cristal rosa, morado o blando para… no sé, para poner… ¿pinceles? Consiste en una charolita y tres frasquitos. Uno, por supuesto, es un atomizador con una bombita bien coqueta y que naaaaaaaaadie usa. Los otros dos botecitos no tengo idea para qué funcionen. Pero no me dieron uno… fueron dos, ¡dos!

¿O qué tal el cepillote gigante que pesa más que tu brazo? Con cerdas cerraditas, como de bebé… ¡son para bebés o para viejitaaaaaaas! Pero ni los unos ni los otros los pueden cargar.

Y no puede faltar el alhajero musical, con muñequitas bailarinas que parecen obra de Picazo: un ojo aquí, otro allá. Si eres niña te maravilla “porque se mueven solitas… ¡mira, hasta se movió hasta donde da vueltas! (lo que un imán puede hacer a la imaginación infantil).

Podría durar horas y horas… pero tengo que terminar con el que describió una amiga: un muñeco de nieve que en realidad era una campana… ¡¡¡¡¡¿¿¿¿???!!!!!!!

Así que ya saben, si quieren regalarme algo… por favor, eviten los anteriores.