Aquí me bajo
Entre esto de las ideas cumpleañeras creo que el mar turbulento está asentándose. ¿De qué mar hablo? Puafff, pues no sé ustedes, pero este año ha sido muy intenso para mí y los que me rodean. Muchas cosas, sube y baja, emoción buena, emoción no tan buena, divorcios, casamientos, pérdidas de trabajo, jefes idiotas, enfermedades, análisis, embarazos no esperados, endeudamiento, nuevos horizontes…
Dice Dan Campos que es un año así: de cambios importantes. Pues será el sereno, pero llegó el momento en que quise decir (FX ACENTO ARGENTINO): “pará el mundo, aquí shho me baj
Finalmente llega un momento en que se asientan las aguas, todo se tranquiliza. ¿Por cuánto tiempo? ¡Quién sabe! Uno toma decisiones y va caminando paso a paso, porque si no, ¡qué locura! Yo soy de las que se abruman de repente, ¡Arggg! Too much for me!!!!
Esta semana ha sido particularmente intensa, pero al final… todas las dudas que tenía, quedaron resultas. O más claro, si tenía alguna duda: ¡tómela!, para que ya no la tenga.
FX DE ¡AOUCH!
Hay veces que uno desea que algo o alguien de plano no hubieran sucedido en tu vida, se pregunta y se pregunta, ¿Como para qué vino? ¿Qué hacía yo ahí, en ese lugar, en ese momento?… “What if”, “Why”… ¿Como para qué demonios renuncié a mi trabajo? ¿Por qué opté por esta casa que se está cayendo a pedazos? ¿Habrá sido sabio divorciarme, lo habré intentado lo suficiente? ¿Por qué me enrolé en esta rutina que me está volviendo loco? ¿En dónde encuentro mi lugar en la vida? ¿Hubiera sido tan feliz sin haberla conocido? Bla bla bla bla…
Y así nos podemos seguir por horas y horas, describiendo todas nuestras miserias, nuestras amarguras. Porque, ¡ah!, cómo nos gusta amargarnos. Entonces nos tiramos al drama… y perdemos objetividad. Y si a todo esto le agregamos el calor que está haciendo y que nos regala una buena dosis de irritabilidad, estamos… ¡sí! jodidos.
La pregunta es si queremos quedarnos ahí o qué hacemos para salirnos de estos sitios. Supongo que lo primero sería reconocerlo: la estamos cagando. O somos unas exageradas (¡Viejas, ¿quién las entiende?!…).
Aquí es donde puede salir corriendo, porque viene una teoría barata producto del sueño, el cansancio y la terquedad por escribir algo.
Ante una crisis lo que se recomienda es lo siguiente:
(FX ACLARACIÓN DE GARGANTA… VOZ SABIA, DE DISCOVERY CHANNEL)
Paso número uno (si no se dice en voz alta, no tiene chiste): Adoptar una actitud abierta y receptiva.
Nel, nada de que “yo tengo la neta del planeta, todos son unos pobres miserables ignorantes”. Hay veces que escuchar nos puede ayudar a descubrir cosas de nosotros mismos… o no. Es decir, hay cosas que definitivamente no son ciertas, que más bien se dicen como resultado de percepciones erróneas. Esto nos lleva al…
Paso número dos: Una comunicación abierta. Real. Esto es, escuchar, hablar, escuchar, hablar. Un ejercicio muy impresionante para mí fue el siguiente: en parejas, uno primero habla y habla y habla sobre algo que le acongoje. El otro sólo escucha, no puede interrumpir, no puede decir nada más que poner atención, porque el siguiente paso es que el receptor va a repetir TODO lo que el emisor dijo. Claro, no palabra por palabra. Y diría algo así: Tú dices que sientes esto esto esto. Entonces, el primero dice si sí o si no. En caso de que el receptor no haya escuchado todo, se repite hasta que el emisor esté seguro de que el receptor tomó todo lo que él estaba expresando. Después de esto, el Receptor le aconseja al emisor qué hacer. Y el emisor repite los consejos hasta que el segundo esté conforme de que todo haya estado claro.
Este ejercicio suena a trabalenguas pero es impactante. Porque cuando uno es receptor quiere interrumpir, su mente comienza a crear soluciones ante el problema y es… sí, ahí, cuando nos perdemos en la comunicación: sólo escuchamos lo que queremos.
Paso número tres: ser honesto con uno mismo. Entendemos que no eres un santo, pero tampoco un monstruo. ¿Que la cagaste? Total, no es la primera ni será la última. ¿Que este acto tuvo consecuencias inesperadas? Pues ni modo, a enfrentarlas. ¿Que si el nuevo cambio da miedo? Sí, todos los cambios asustan… bla bla bla.
Paso número cuatro: darte tiempo para ti. Chale, con tantas actividades uno de repente no se da tiempo a sí mismo. Y es cuando se encuentra que ya no postea, que ya no se acordaba de los “miércoles del 2×1”
FX DE ¡AOUCH!
Paso número cinco: ahora sí, tomar decisiones. Pero ya sin tantos apasionamientos. Nooooooo, no digo que todo debe de estar planeado por las estrellas, porque evidentemente –y vaya que me consta- esas cosas no siempre son confiables. Hay que tomar decisiones siguiendo el instinto, la intuición. Tomar decisiones viendo de frente y no para atrás, aunque, cuesta… porque claro que hemos aprendido, hemos sufrido y nos hemos victimizado. Y si lo que nos lastimó vino de fuera, no lo podemos (ni podíamos en su momento) manejar… no somos responsables de las decisiones de los otros –con todo y que sean errores- aunque nos peguen, nos afecten o hasta nos dejen heridas (u otras cosas).
Entonces, a veces, sí es necesario bajarse. Bajarle. Respirar…
