DE VACUNAS, DISFRACES Y AMIGOS NO ALCOHOLIZADOS (PRÓLOGO y III)
(Prólogo)
Ese día, el 26, como ya lo había comentado, inició con café de starbucks que, se supone, acompañarían a nuestros deliciosos hot-cakes. Tlacuash y Vicco pasarían por las provisiones a la tienda de la esquina de mi casa. Llegó el primero y nos anunció el que segundo se había quedado en la tiendita… a los tres minutos tocaron la puerta. Era Vicco, cargando una botella de agua… alegre y sonriente. Cuando todos le preguntamos por las cosas para los pasteles calientes… él casi si atraganta. Por completó lo olvidó…
TERCERA Y ÚLTIMA PARTE…
Como bien comentó Reyna en su blog, llegamos al Hollyday Inn Express para recoger a Maléfico. Íbamos felices cante y cante (omito los nombres, nomás para no apenarnos) así que cuando arribamos al lobby del hotel nuestro humor no podía ser mejor. De hecho, sabíamos que M estaba muy nervioso (su voz era temblorosa por el teléfono) y pronta Reyna le jugó una broma telefónica. Venía en camino.
Los que me conozcan sabrán que tengo vejiga de ratón, por lo que tenía que correr al baño mientras don famoso maloso bajaba de sus elegantes aposentos. Cuando regresé algo sucedía, Kary, Vicco y Tlacuache reían por lo bajito y me decían, espera un poco, está Reyna con él. Entre uno y otro alcancé a ver a un tímido Maléfico, con una cara de susto que apenas podía con ella (pobre angelito). El sufrimiento duró poco, me acerqué y creo que de inmediato me reconoció. Se levantó y sentí un abrazo cálido, nada maléfico. Era raro seguramente, parecía que los otros cinco nos conocíamos de hacía años y M estaba un poco a la expectativa. Viendo qué clase de bichos éramos. Pero, para su buena suerte, pronto habría de comprobar que no tratábamos de secuestrarlo, seducirlo o asaltarlo… sólo queríamos que nos acompañara al supermercado, que nos ayudara a limpiar la casa de Luis y nos pasara algunos tips para ligar.
Así, pasó el día, hasta el momento en el que ellos y ellas tuvimos que separarnos. Teníamos que personificarnos.
Claro que después de un día de turistas y fotos bajo el sol, todos lo que necesitábamos era un baño urgente (afortunadamente en el blog no se pueden compartir olores). Bañito y arreglo. Aquí es cuando vienen las confesiones. Mi traje requería de eminentes pestañas postizas… en esto se me fue la mitad del tiempo del arreglo… sin resultado alguno. Tuve que salir sin rimel si quiera (pero con harta sombra, tanto que ni se notaba)… Me confieso una torpe total en el arte de la colocación de la pestaña postiza.
Todos estábamos listos para la fiesta. Maléfico, Vicco y yo caminamos a casa de Luis (a la vuelta de mi casa), M con una falda y V con una gabardina, uno de cada lado, flaqueándome (no vaya a ser que algún malandrín fuera a querer prender mi pitillera… o tal vez sólo ayudándome a caminar con tacones altos). Luis, como siempre, un rey. Nos recibió y poco a poco fueron llegando los invitados.

Una hermosa Yaimé llegó vestida de Sandra (que no Sandy) de Vaselina. Después, mi hermano Edgar con su novia, Allyson. Él traía el Rock Band, parte del entretenimiento de la noche (o se suponía), pero en el momento en que los presenté con los amigos bloggeros… miró fijamente a Tlacuache y le dijo “Yo te conozco”… Tlacuash dijo, “yo también”. –Sí –dijo Edgar- eres fulanopérezlópez (apellidos completitititos). Tlacuash casi se cae para atrás y los demás parecíamos presenciar un partido de ping-pong. Se conocían, efectivamente.

De pronto llegó un personaje de la película Moonsoon, otra de los Dukes de Hazard, las hermanas Lestrange, dos Harry Potters (de Quidditch y de diario), un Johnny Depp en “Fear and Loathing Las Vegas”, una cabaretera de Salón México, Clementine de “Resplandor de una Mente sin Recuerdos”, dos hermanos y una cuñada (míos) que se vistieron de una película independiente, danesa o eslovaca –no importa- que nadie hemos visto, Velma de Chicago, Sayuri de Memorias de una Gisha, La “Nurse Betty”, Rambo, María Candelaria, Pocahontas, Karate Kid-a, James Dean, Frad Varjak y Holly de Breakfast at Tiffany’s, Un AmericanIdol (ok, ok…), Jack del Extraño mundo de ídem, Lara Croft, don Árabe de Babel, El hombre del zapato rojo (je), un Cazafantasmas (oh, quedamos que el Hombre del Zapato Rojo era “Pegajoso” menos verdoso) y, ¡no podía faltar!, Indiana Jones.
Por supuesto, algunos llegaron como extra 1, extra 2 o sombra 258. No pudo faltar el que se confesó productor de todas las películas anteriores.
¿Qué cuáles de los anteriores eran los bloggeros?
El tiempo pasó muy rápido, entre foto y foto, una conversación aquí y allá, cero palomitas, bastantes nachos con queso, un vodka tonic, un poco de agua y una pitillera que tenía que guardar en el escote (¡gran descubrimiento!), la música pasaba al fondo, dejé de escucharla.
Descubrí que soy malísima para el famoso juego RockBand, que no tengo ritmo a pesar de que algún día toqué el piano, que mis amigos son limpios, pues no hubo manchas en el suelo, el baño quedó casi impecable; saldo blanco de incidentes, sólo un borrachín que lo evidenciaba su caminar, algunos ojitos que se cerraban, música de todo un poco, amigos fumadores en el jardín, Luis que me miraba y me decía “Estás feliz, ¿verdad Lata?”, mientras yo lo abrazaba y le plantaba un beso mientras él, como siempre, hacía caras, pero no tenía más remedio que aguantar a su amorosa amiga (que no es lo mismo que amiga amorosa)…
Vicco y Maléfico dieron varios viajes a mi casa, muchos pensaban que el primero era mi galán (Vicco, ¡me los espantas!) y el segundo observaba sin parpadear la bizarra dinámica de tantos comunicólogos, diseñadores y demás juntos.

La mayoría de mis amigos son muy bien portados, al parecer, y todo salió tranquilo… no me di cuenta a qué hora dieron las 4… Las 5 sí sonaron en el reloj mientras Luis y Sergei tocaban la guitarra, mientras Mo, Omar y yo recogíamos sillas y Tania cantaba.
30 sillas fueron perfectas. Sobró mucha comida, mucha bebida. El refri de Luis quedó lleno. Algo bueno tendría que haber sacado mi amigo, además de mi agradecimiento profundo por habernos abierto las puertas de su artística casa.
El día siguiente sorprendió a Maléfico con un retraso de más de dos horas en el aeropuerto, a Kary, Tlacuash y Reyna con una despejada autopista a Ciudad de México y a Vicco comiendo huchepos y aporreadillo conmigo, a dos cuadras de mi casa. Recordando esos momentos. Compartiendo fotografías. Riendo y comentando los disfraces.
Me encantó tener una fiesta smooth, rodeada de cariño de mis amigos y dos de mis hermanos. A pesar de que muchos no pudieron asistir, sé que pensaron en mí. Otros tantos, igual ni se acordaron, pero lo que me llevo fue un cumpleaños muy feliz, lleno de amor de mi familia, de mis nuevos y no tan nuevos compañeros de vida, y, la cereza del pastel, un cumpleaños con un regalo que no tiene igual: la sonrisa de mi sobrina, Celes, junto con una sonora carcajada. Una de las primeras de su vida, y, por supuesto, de la mía con ella.

Para leer la misma reseña y ver otras fotos, aquí.
motigo_webstats(”AEPnJAY3khASHN1OrEK0Oddb0r2w”, 0);
