¿Dementes?
Sé bien que una de las mejores cualidades de la mujer es el ser “multitask”, eso significa que puede hacer varias cosas al mismo tiempo. Por eso es común ver a una señora en el auto hablando una conversación distinta con cada uno de los hijos, pintándose la pestaña, manejando y tal vez, hasta sintonizando la radio.
En mi primer trabajo después de la universidad mi jefe me dijo que él siempre prefería contratar a mujeres que a hombres, debido a “su sentido de responsabilidad”. En mi experiencia es muy raro que una mujer llegue tarde y cruda al trabajo una vez a la semana (aclaro la frecuencia) y aunque hay cafecín y chismorrín de vez en cuando, generalmente se realiza la chamba adecuadamente.
Entonces… ¿por qué siento a veces que muchas de nosotras estamos dementes? Dementes, según el diagnóstico de Chilosa. Y lo peor, es que empezamos a edad temprana, creo que desde que terminamos la universidad… algunas tardamos más, otras menos, pero hasta después de los treintas, algunas en los cuarentas, seguimos presentando los mismos síntomas no diagnosticados (según mi querida amiga bloggera del sur de América).
Ante este punto varios hombres estarán aplaudiendo y dirán “no importa por qué se autodenominan dementes, pero de que lo están, seguro que lo están”. Pues bien, mi amiga y yo (además de otras personitas a las que he leído) descubrimos que teníamos en común una especie de neurosis multitaskiana. ¡No nos decidimos! Queremos hacer tantas cosas… pero no nos decimos; no nos especializamos, creemos poder hacerlo todo.
Así que andamos escalando montañas, cocinando, decorando; somos medio ambientalistas, administradoras, escritoras, biólogas, médicos, locutoras, expertas en jardinería, chefs, asesoras de moda, orfebres, albañilas, bailarinas de zumba, yoguis y hasta expertas en las artes amatorias.
Por eso estamos dementes, porque queremos todo, porque creemos que podemos; porque nos da miedo intentarlo, no nos decidimos o porque, al final, probamos esto y lo otro tratando de encontrarnos en algún lugar… esperando, por lo menos, disfrutar el camino.
