Hombres de mi vida
Cuando estaba en la preparatoria tenía muchos amigos. Hombres. Y hacía mucho tiempo que no me había sucedido lo mismo. Este fin de semana tendrá olor a Bellas Artes y el Chopo, al Castillo de Chapultepec y a
la Condesa.
Será extraño volver a ese lugar sin mi adorada amiga de siempre –que se mudó a Canadá, la ingrata-, aunque no digo que no tenga maravillosas amigas que ver. Pero algo extraño he notado. Contrario a lo que sucede otras veces ahora tengo planeadas varias salidas con amigos. Hombres de nuevo. Entonces observé que últimamente mis conversaciones por Messenger, por teléfono, sms y hasta vía e-mail están marcadas por bigotes y voces roncas. Hombres… amigos.
Ayer en la terapia estuve hablando del tema. Entonces, doña shrink me preguntó: “¿Por qué no lo ves a él como posible prospecto, si se llevan tan bien?” Extraña sensación. ¿Por qué no los veo como candidatos a algo más que una amistad? Puedo echarme una larga lista de razones, pero simplemente escribiré un par de reflexiones.
A pesar de lo que he vivido últimamente, de lo que hubiera parecido al “aventurarme” con alguien más chico (y obviamente inmaduro), todo ha sido un proceso de aprendizaje de mí misma.
Don niño (Rorro) me preguntó el otro día que si estaba aprendiendo algo de él (por supuesto que hay algo que le hace ruido, ¿tal vez lo intimida?) y le dije que sí. Mucho. Estoy aprendiendo de mí con él. ¿Y qué tiene él –inmaduro, parrandero y mujeriego- que no tienen esos otros del principio? Bueno, que no es mi amigo (al menos no en el sentido no-erótico como los otros).
Esos hombres con los que paso horas hablando también me enseñan muchas cosas de ellos y del sexo complementario. Y lo disfruto mucho. Sí, creo en la amistad entre hombres y mujeres, pero ayer en específico, me elegí a mí y a mi proceso antes que a una pareja.
Y ahí, en ese camino, esos señores me acompañan, me siguen mostrando tantas cosas que sin ellos no podría ver; además, me divierto muchísimo en el proceso. Mientras estamos listos. Ellos y yo.
A esos hombres en mi vida, gracias.
