Entre dos tierras
Ya no sé ni dónde ando. Fue definitivamente extraño volver a la Laticueva original después de dos semanas. Ni es tanto, pero tuve una sensación de “ya no tan propio”. Es más, la primera noche me costó trabajo dormir. ¡Qué ridículo!
Lo más raro es que en Laticueva chilanga no me costó trabajo. El fin pasado cuando roommie marchó a su tierra, pensé que me iba a ser difícil pegar el ojo, ya saben, “ruidos extraños”, “casota para mí sola”, “no muebles que hacen que todo se sienta más… grande”. Pero no, me fue fácil y cómodo.
Ahora, en Morelia, fue de otra forma. Laticueva es un desastre, parece zona de conflicto bélico. Y claro que no terminé de empacar. Subí, bajé, ¡hasta me emborraché con vino tinto! ¿La empacada? No pude acabarla. Snif.
Entre saltos y tropezones, quité fotografías, bajé cuadros, despegué postales. Poco a poco se va deshaciendo de mí y no me sentí tan mal como lo hubiera pensado.
Mientras, la Laticueva chilanga recibió a mis tres hijas, mis plantas. Me encontré con la sorpresa de que mi trébol de cuatro hojas despertó. ¡Casi grito de la emoción! Tenía varios meses dormida y, claro, la condenada tuvo que florecer justo cuando yo estaba lejos. Bien me dijo mi amigo Tufick que mis plantas me extrañaban.
Hablé con vecina y puso cara de tristeza cuando se enteró que ya me iba, ella juraba que estaba de vacaciones. “Tan a gusto que estábamos contigo”. Claro, pienso yo, una monja zen como yo (workaholica, besides) es difícil de encontrar.
Lo mejor del caso es que cuando me voy de Morelia (lo he hecho ya en varias ocasiones), me siento más cercana a mi familia y eso es muy agradable. Ahora sí vi a pocos amigos; ahora sí casi ni avisé. Quería empacar, empacar y estar sola en mi laticueva, viendo alguna película romántica antes de dormir.
Sólo sé que este hogar chilango va tomando un poquito más de mí y eso me gusta.
Un foco aquí, una flor allá, el trapito, los mantelitos regalados, el mandil robado… Estoy ilusionada. Me gusta mi nuevo lugar.

Me encanta que lo dificil haya pasado, me encanta que ya te sientas parte de , que lo estes disfrutando y que te pueda tener cerca amiga, me encanta que estes bien y que seas feliz, que contagies, que vivas que sueñes, me encanta tu entusiasmo, las ganas, la energia, la sorpresa que te dio el trebol, me encanta que te encante por que te robo un poco de esa sonrisa que te imagino y sonrio, me gusta verte feliz porque tu espacio esta hermoso (de envidia) y tus fotos, postales, todo haran de ese lugar iluminado y rico un verdadero hogar, y ahora si no habra excusas para visitarlos, te quiero amiga y ya sabes, cuenta conmigo.
Reynis,
Gracias, hermosa, qué lindo comment. Creo que necesitaré de tu ayuda el domingo. Ya te cuento. Besitos
Como que los lugares que habitamos forman tan parte de nosotros que es imposible no añorar de momento aquella morada en donde dejamos más que el descanso.
Saludos, a ver cuando nos tomamos un cafecín!
Nunca viví solo. No es lo mismo empacar para cambiar de familia que de casa estándo solos, ¿verdad?
lo ves?
poco a poco, serenidad y paciencia mi querida Kaliman!
el agua vuelve a su cauce, en otro lugar, de otro modo, pero la vida continua, y nosotros disfrutando!
besos muchos
www.paquitaesunadiosa.blogspot.com
Ya lo decía yo… pronostico un amor fuerte por el df, ya empezó.
Besos