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De iluminadores a iluminados

Una marcha más, han de decir. Yo, no soy marchista. Nunca lo he sido. De hecho, sólo fui bolibolista -y bastante mediocre- en la época de mi tiernita juventud. Entonces eso de acudir a la maratón de Ciudad de México no es del todo “mi mero mole”. Pero como bien sabrán aquellos fieles lectores, hay un tema que me mueve mucho. No es el ejercicio, sino la paz.  

Hoy una ex compañera de la universidad me comentó que acudirá a una marcha llamada “Iluminemos México”… sí, había leído algo, pero me metí a investigar de qué se trataba. 

Sábado 30 de agosto, movimiento de expresión ciudadana, “Queremos, como tú, sentir que nuestra voz es oída y escuchada y que lo que se debate es lo que nos representa como sociedad. Queremos como tú, sentirnos seguros y tranquilos en un México que algún día tuvimos.” 

Entiendo bien de qué se trata este asunto. Entiendo lo que habrán querido decir. Entiendo que afirmen que no es un movimiento político. Sí, señores, que lo entiendo. Pero también hay que recordar un pequeñísimo detalle: el México que tenemos ahora es el México que hemos forjado, el que hemos construido. Tú, yo, él, ella, ustedes y, que si voseáramos diría, vosotros. La querida Zereth escribió ya un atinado post sobre las olimpiadas y los triunfos que nos llevamos, todo eso que reprochamos y sobre qué cómodo es culpar al otro. Es de lo más fácil hacerlo, ¿no? Estar aquí, culpándolos… a los demás.  

Así que podemos seguir como hasta ahora o hacer algo. A mí lo que me interesa es hacer algo, y espero estar haciéndolo más seguido que solamente un 30 de agosto. Me emociona la idea de una ciudad de México –sin lluvia, ¡por Dios!- llena de gente vestida de blanco, sosteniendo veladoras y, ojalá, uniendo la energía en pos de un motivo en común.  

Pero antes de recordar ese motivo, antes de dejarnos inundar por las imágenes terribles que día a día vemos en los diarios, en las páginas web, en los noticiarios… hasta en nuestro vecindario, quiero invitarlos a que recuerden algo muy básico y sencillo: 

“Lo que resiste, persiste”. 

Sí, ¿recuerdan mi video aquél que salió como resultado de mi catarsis del año pasado? 

Detengámonos un momento y pensemos qué queremos lograr… ¿detener la violencia? Y, ¿qué? ¿Se detiene con más violencia? No, señores, lo que queremos lograr es un lugar tranquilo, armónico, feliz; en paz. Tiremos a la basura el concepto de “Marcha en contra de la violencia” y cambiemos el switch a “Marcha hacia la paz”. 

Más que iluminar México, encendamos una luz hacia un camino nuevo, hacia una nueva forma de vernos como ciudadanos de este país, de esta extensión enorme y minúscula llamada Tierra, esta realidad que elegimos vivir. Iluminémonos con un objetivo, lograr eso desde dentro –primero- para poder expresarlo, demostrarlo, CONTAGIARLO. Tomemos una vela donde estemos pero solamente como un ritual; encendámosla con un cerillo que signifique un compromiso, por ser mejores personas, mejores vecinos, hijos amigos compañeros de trabajo ciudadanos; por ser mejores mexicanos y mejores Seres Humanos. Ser mejores versiones de nosotros mismos. 

Prendamos una vela por nosotros… porque queremos cambiar no una imagen pública, no una portada de periódico, no el teaser del noticiario de la noche sino porque ya comenzamos a caminar hacia algo más allá de eso… hacia casa… donde todo será mucho más congruente, más conciente y, por lo tanto, más pacífico. Iluminemos, iluminémonos… por ese camino que recorremos día a día y no sólo un sábado. Iluminemos, iluminémonos… llenémonos de luz primero para poder, entonces sí, poder dar algo más. Algo mucho más.



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Freak Lata

Yo no sé qué pasa por mi cabeza últimamente, pero ¡no pasa nada! Entre enojos laborales, locura que estoy tratando de dejar atrás con cualquier método (loquero, siquiatra, terapeuta, brujo chamán, etc), mi mente parece que va a estallar pero no en ideas.

Es raro pensar que estaba mucho más inspirada en Morelia… acá, la ciudad más caótica del mundo –o una de las más-, la más cool en muchos sentidos –o una de las más-, más hombres, más aventuras, más películas… y… FX SONIDO DE GRILLITOS

CRIIII …. CRIII…….

Total, que ni una peli buena que comentar. AAAAh, pero sí una peli que comentar. Ayer tuve el honor de ser invitada a una gala… a la inauguración de un ciclo de filmes dirigidos por una señora greñuda alemana. “Freak Orlando” se llama la película.

Rodeada por alemanes (ay, que hay cada cosita… “buenas tardes”), en un ambiente muy “indie” y demás, llegué a la Cineteca acompañada de un chavito del que ya no me acordaba. Amigo de mis amigas, Moi tiene 28, pero parece como de 23; periodista y medio callado, aunque yo le digo “niño parlanchín” porque de lo único que me acordaba de él era que hablaba y hablaba y hablaba.

Así que en algo como una “blind date” entramos a ver una cinta que no puedo describir. Freak, sería un buen adjetivo para llamarla. Bizarra… extraña… ¿¡pero qué se fumó esta mujer?!

Yo sólo pensaba “qué miedo tener un hijo así”, ¿por qué? Sabrá Dios, ¿quién piensa en esas cosas? Es una cinta… mmmm…

Película que documenta las fantasías colectivas, logrando un equilibrio entre la monstruosidad real y la artificial. Encontramos imágenes llenas de ambigüedades en esta obra, libremente inspirada en el Orlando de Virginia Woolf y dividida en cinco episodios que van de la Inquisición española a la era moderna. En todos ellos, el mundo aparece como un enorme espectáculo compuesto por fenómenos (freaks). “Para mí, el significado de estas escenas es la presencia del pasado dentro de lo que es más actual“, declaró Ottinger.”

No me salí de la sala porque nunca lo he hecho, además de que a cada minuto pensaba “ahorita se pone buena”, “ahorita se compone el asunto”… hasta que ya no había remedio.

Eso es lo que he visto. Además de mucha lluvia, enojo, una hada en mi recámara, incienso y hasta calores internos… Chin, y mi patito que hace tanto ruido.

¿Qué más traerá el ciudad de México? Inspiración, espero…

Razones por las que es maravilloso…

… ser hombre.

Lo tenía que compartir…

(jajajaja) 

1- Conservas el mismo estado de ánimo durante tooodo el mes. 

2- Los mecánicos no te hacen pendejo.    

3- No tienes que cargar a todos lados  una bolsa llena de pendejadas.   
4- En las peluquerías no te roban. 

5- Te vale madre si alguien se da cuenta o no de tu nuevo corte  de cabello.    

6- Cuando tu trabajo es criticado, no piensas que todos te odian secretamente. 

7- Ninguno de tus colegas de trabajo tiene la capacidad de hacerte llorar, porque al que se te pone muy loco le partes la madre y listo.    

8- Tu ropa interior cuesta 60 pesos por un pack de tres.    

 9- Tres pares de zapatos son más que  suficiente.    

10- Los planes de la boda se arreglan solos.   

11- Vestido de boda: $10,000 pesos; Frack (alquilado): $ 600 pesos.   

12- Puedes olvidar una fecha o meter la pata y las  flores lo arreglan todo.  

13- Puedes sentarte con las piernas abiertas.  

14- Puedes ir al baño, sin tener que hacerlo en parejas o en grupo.  

15- Las filas de los sanitarios son un 80% menores.  

16- No tienes que ir a la siguiente gasolinera porque ‘el baño está muy sucio’.  

17- Luis Miguel, Ricky Martin, Tom Cruise, Brad Pitt, Vin Diesel, Tom Weling y los demás no existen en tu universo; es más, son un bola de putos.  

18- No tienes que limpiar tu cuarto cada vez que va a llegar alguien.  

19- Sabes por lo menos 20 formas para  destapar una cerveza.  

20- Puedes remediar cualquier cosa con la frase ‘¡¡¡¡A la la chingada!!!!’.  

21- No tienes que monitorear la vida sexual de tus amigos.  

22- Puedes pasar a visitar a un amigo, sin tener que llevarle un regalo.  

23- Las conversaciones telefónicas con tus amigos duran menos de 60 segundos.

24- Si no llamas a un amigo cuando dijiste que lo harías, este no le va a decir a tus amigos que has cambiado.

25- Puedes ver televisión durante horas con un amigo, en total silencio, sin pensar: ‘¿estará enfadado conmigo?’

26- Si alguien se olvida de invitarte a algún evento, sigue siendo tu amigo.

27- Si alguien llega a la fiesta con un sweater igualito al tuyo, no  te apenas, hasta te da gusto.

28- Si tienes 40 y eres soltero, a ninguno de tus amigos le importa; es más, hasta empiezan a felicitarte.

29- A los viejos amigos, no les importa si has subido o bajado de peso.  

30- Si hace calor, puedes desabotonarte la camisa sin ningún lío.  

31- No tienes por qué estar pensando en qué ropa llevar y hace cuánto que la llevaste… total a nadie le interesa cómo vas vestido.

32- Te vale madre si te tragas 2 hamburguesas con todo en una noche… total las dietas no se hicieron para los hombres. 

33- Puedes insultar a tus anchas… no hay nadie que te diga… ’se oye mal en un señorito’, jajaja  

— Hay que admitirlo, es muy gracioso…¡¡¡ y muchas veces cierto!!—

Seamos… ¿amantes?

¿Se acuerdan de la historia de Chandler y Mónica en Friends? Su amorío comienza en un lugar de extranjía cuyo nombre quiero recordar: Londres. Ross –hermano de la Mónica- se va a casar (por chorromil vez) y ella está un poco tristona. Entonces se cruza en su camino el ojiverde amigo… y terminan en la cama.

Después de un rato de romance “a escondidas” los demás amigos se dan cuenta. Se enamoran, viven juntos, se casan, adoptan chamacos y se van a los suburbios. Ese es el final de esta pareja Friend.

Ahora bien… ¿qué sucede cuando unos amigos terminan enrolándose en una relación carnal? Ya sé que he comentado este asunto con anterioridad, pero ahora me hizo ruido de nuevo. ¿Qué sucede cuando uno de los dos se engancha? Muchas veces las mujeres involucramos sentimientos en esto de la acostada libre, no sabemos separar. Chale, que nos enamoramos o queremos más. ¿Y qué sucede cuando dice “hasta aquí”? Chan chan chan chaaaan.

1)      Que el caballero involucrado sale huyendo, se porta como patán para dejar bien claro que “nomás quiero el acostón”.

2)      Que el caballero involucrado haga –inconscientemente-  lo posible por alejar a la bella dama , nomás por puro terror. Autosabotaje, pues, llevándose entre las patas a la jovenzuela.

3)      Que el caballero baje la armadura y diga, “bien… entrémosle a ver qué pasa”.

4)      Que la damisela diga… “mejor no, ni como amantes ni como novios. Como amigos nomás”.

5)      Que terminen como Mónica y Chandler.

¿Ustedes qué piensan?

Es de sabios cambiar de opinión

Ayer cayó una lluvia tremenda. El granizo golpeaba el techo del Albaniamóvil tan fuerte, que creía que en cualquier momento se iba a romper y quedaríamos encharcadas, como en Xochimilco… y no nos quedaría más remedio que mover el auto cual picapiedras y cubrirnos con débiles paraguas.

Teníamos un poco de prisa; nos esperaba el teatro. ¡Qué buen plan! La verdad es que nunca he sido fan del teatro y menos de los musicales. Pero es de sabio cambiar de opinión.

Llegamos con la función ya comenzada; nos perdimos un par de escenas y de efectos especiales. La Bella y la Bestia, el musical de Broadway. Sobra decir que era mi primer musical así de “pro” y me sentía como niña chiquita aplaudiendo como loca.

Me tocó la presentación de Mariana Ochoa (una cantante convertida en actriz) y Mauricio Martínez (cantante salido de un reality show) y la verdad es que lo hicieron bien. Ok, no fue Lola Cortés (considerada por muchos como la reina de los musicales… talento que ignoro porque nunca la he visto) ni Roberto Blandón… La Bestia, se veía pequeñitito, como que esperas un monote gigante; pero lo hizo bien.

La producción es de lo mejor; la escenografía y los efectos fantásticos… honestamente no me esperaba eso (ni la mitad).  El castillo de la Bestia me encantó… ¡se mueve! –aunque los efectos me mareaban un poco-. Desde donde estábamos necesitábamos unos binoculares para poder ver la flor deshojada, pero en general se aprecia muy bien desde cualquier ángulo.

La ida fue no se planeó, tal vez no lo hubiera hecho si no me hubieran regalado el boleto y si hubiera tenido algo más que hacer. Pero me gustó nuestra tarde distinta… expandir los horizontes… ¿qué no se trataba de eso el cambiar de código postal?

Entre suspiros salimos las tres amigas creyendo en los cuentos de hadas… ¿tendremos remedio?

No sé, pero la verdad es que comencé bien con esto del teatro musical y lo quiero volver a hacer… ¡¿alguien se apunta?!

“Veo un hombre alto y de ojos azules…”

El problema con la lectura de cartas, runas y otros oráculos es que uno se pone nerviosito. No sé en realidad qué es lo que nos sucede a ciertos individuos cuando nos enfrentamos a este tipo de “visualización” del futuro que nos hace tragar saliva. Gulp.

Hace unas semanas, antes de mudarme a chilangolandia, un amigo sacó sus cartas y comenzó. Todavía no domina las artes adivinatorias (¿serán adivinatorias?) pero con su tumbaburros y su sensibilidad usual comenzó a echar las cartas. Yo esperaba y miraba esas imágenes extrañas, asustándome cada vez que salía una “sospechosa” o “feíta”. Un hombre llorando en una cama roída, una persona clavada por estacas o hasta la muerte cruzando un río. Digo, no me acuerdo pero algo así sería. Pensaba para mis adentros “ay nanita, que no sea nada malo, que no sea nada malo”.

Más allá de decir: (FX VOZ DE ADIVINO) conocerás a un hombre alto, moreno, de ojos azules (ajá), se habló mucho sobre cómo me encontraba yo en ese momento y de lo que tenía que aprender en esta nueva etapa. Paciencia y crecimiento.

Poco a poco he aprendido a ver eso que me decía. Coincidencia o no, estoy alerta y cuando algo “fuera de lo común” sucede, quisiera correr al teléfono y llamarle: ¿será esto lo que quisiste decir cuando mencionaste tal o cual cosa? Seguro en un instante me colgaría no sin antes mencionar: No me acuerdo.

Será una parte arraigada del folklor mexicano (¿o latinoamericano?) esto de las artes adivinatorias, pero antes que tomármelo muy a pecho y al pie de la letra, prefiero ver qué me sirve y qué no. Pero ahí no para la cosa.

Si han recorrido algún mercado –cualquiera- de nuestro país, se encontrarán con una gran variedad de puestos de hierberos y santeros. Las hierbas son muy útiles para la curación, pero también hay mucha brujería. Velas, aceites, rezos, huevos sobre el cuerpo…  ¿Servirán esas cosas?

¿Seremos capaces de modificar “nuestro destino”? ¿Existirá el destino o cada uno irá creando su realidad al paso del tiempo?

Yo creo más bien en lo segundo, pero no puedo evitar ponerme “nerviosita” cuando me enfrento a una adivinadora o cuando escucho que a alguien le han dicho algo “que salió cierto”. ¿Qué haría yo ante predicciones que se van cumpliendo? Porque lo que me dijo mi amigo no tenía nada que ver con predicciones…

“Señorita Lata, el próximo miércoles recibirá una llamada importante en la que le anunciarán que ha recibido un sustancioso aumento de sueldo debido a su desempeño profesional”.

“Veo un evento en donde habrá gente importante, una persona se acercará a usted y le ofrecerá un proyecto que le cambiará la vida”…

Algo así…. ¿cómo reaccionaría ante tal augurio? Seguro, me volvería más paranoica. Tal vez lo mejor es dejar que las cosas sucedan y estar abierta a lo bueno que viene. Porque seguro que viene.

¿De qué hablan las mujeres?

Parecería que somos monotemáticas. Pero no, tenemos muchas cosas de qué hablar. La combinación de pan de “Los bísquets de Obregón”, cafecito, coca zero, tres morelianas y una chilanga, jazz y ganas de compartir pueden hacer maravillas.

No es precisamente un aquelarre, pero de nuestras bocas salen frases mágicas que a veces incluso nosotras mismas querríamos aplicar en la propia vida. Somos buenas consejeras y nos cuestionamos. Mucho.

Tal vez daríamos miedo a cualquiera al estar cuchicheando, utilizando frases fuertes y soeces. Alguna lagrimilla, quitándole el cuchillo filoso a la que se pregunta…, opinando aquí y allá, escuchando la letra de “Quiero ser una chica Almodóvar”…  brindando con café.

Sí, a veces las mujeres nos sentamos y tratamos de resolver el mundo. Al menos el de la que está al lado.

¿Los sueños se hacen realidad?

Recuerdo mi primer día en la universidad. La sensación extraña en la boca del estómago que se siente cuando se “es nuevo” no se puede describir fácilmente. Pero me encontré un rostro conocido: Margot, esa chava que siempre había estado en las mismas escuelas que yo, se sentaba cerca de mí. Lo mejor fue cuando una de mis mejores amigas, Mireya, también entró a mi salón. Así, poco a poco nos fuimos presentando, “Yo soy la Lata y estudio comunicación porque… porque me gustaron las materias.” Alguna sandez así dije.  

Entonces le tocó el turno a un chavo alto, rellenito, cachetón, con hoyitos en los cachetes cuando se reía. Se acomodó las gafas y dijo “Yo quiero dedicarme al periodismo deportivo y voy a trabajar con José Ramón Fernández”. 

Eso fue hace (sí, ya sé) 14 años y ese jovencito de 18 años se llama Rafael.  

Pasaron cuatro años y durante todo ese tiempo él no dejaba de hablar de deportes. Parecía monotemático, ¿qué no sabe que hay otras cosas? Había muy pocos perfiles tan definidos en toda la universidad como el de él. Sabía, tenía clarísimo qué es lo que quería.  Los demás pajareábamos; saltábamos de la radio al cine, de la televisión a las Relaciones Públicas. Pero él sabía. 

Terminamos la carrera, tomó sus provincianas maletas y llegó a la gran urbe. “Voy a trabajar con José Ramón”. Unos meses después, lo seguí yo.  

Lo más curioso es que entramos a la misma televisora; mientras yo trabajaba en Noticias (algo que nunca me planteé, al contrario) y recibía un salario por lo mismo; él hacía prácticas profesionales (por… como un año). Poco a poco se fue metiendo en el área de deportes. Hacía cosas de “segunda”, luego pasó a la página de internet; por ahí alguna oportunidad le abrió las puertas de hacer reportajes y cosas pequeñitas. Poco a poco… paso a pasito. 

Durante todo ese tiempo nos apoyamos, nos echamos porras; nos hicimos algo así como hermanos. Ayer una amiga con la que viví en la primera etapa chilanga, Luisa, me decía “¿te acuerdas cuando llegaba Bis bien tarde a la casa después de la chamba?”Hoy, ese hombre, Rafael, está en China. Sí, sus primeros Juegos Olímpicos.  

No puedo imaginar qué estará haciendo en estos momentos; no puedo siquiera visualizar lo que habrá sentido al pisar aquél país y comenzar con el trajín que implica trabajar en un evento como este. ¿Qué pensará? ¿Qué sentirá? ¿Dormirá? ¿Regresará más gordo? 

Sí, ya fue a Alemania, al mundial; pero los juegos son los juegos. 

El Rafita Ayala, o mejor conocido como mi “bro” o el Bismuto, está cumpliendo un sueño; nos ha demostrado que cuando se quiere algo, no importa que pasen 14 años o más… que con trabajo, constancia y un objetivo definido se puede lograr lo que sea.  

Lo mejor del caso es que ese hombre canoso, más gordis, profesional y con gafas y hoyitos en los cachetes, sigue siendo mi hermano, mi amigo sólo un día mayor que yo. Y yo me siento feliz por él; qué orgullo.  

Eres un chingón, querido. Disfrútalo. Felicidades.

Y volviendo al 2 x 1…

¿Por qué nos enganchamos con las personas incorrectas? Ya sé, ya sé la respuesta, pero ¿alguien tiene una fórmula mágica para deshacer el hechizo?

Por lo que he podido ver es un mal que afecta más a las mujeres que a los hombres.

Hace unos días hablaba con una amiga. Desde (anoten…) diciembre se dio cuenta que este tipo con el que andaba no era lo que quería… pero no lo dejó. Pasó el tiempo, estaba desilusionada, pero era cómodo tenerlo al lado. Hasta que… sí, él decidió que ya no. Ella me decía “¡¡¡¡pero si yo lo sabía!!!!!” Sí, pero ¿por qué nos conformamos con algo que no es bueno para nosotros?

Ya sé que hablarán de la autoestima, el ego, la soledad, etc., etc., pero esa no es una fórmula que funcione. Hay que ser prácticos. A + B = C es lo que necesitamos.

Otra amiga salió con un niño que no tenía nada que ver con ella, ni física, ni emocional ni intelectualmente. Ella lo sabía, pero la soledad era más cañona. Al final, sí, señores, él terminó siendo un patán, tratándola “rebonito” y diciéndole que ella tenía una gran necesidad de ser amada (gran noticia… además, él solito se echó tierra, chiquito). Este mini patán después de su “crisis” se acercó a ella… ¿pueden creerlo? Por supuesto que mi amiga ya volvió en sí (a Dios gracias) y hasta dice que no se imagina ahorita andando con él… un caso perdido.

Pero más que descubrir lo que nos arrastra a involucrarnos con gente no adecuada, a correr y acelerar las cosas “nomás porque nos sentimos solos o queremos apapacho”, lo que haría falta es conocer el remedio; esa fórmula que nos permita estar bien, abrir los ojos y decidir (con la cabeza, no con el corazón, las hormonas o la soledad) a alguien apropiado para cada uno.

Al final, diría otra amiga, las chanclas vienen en pares… pero algunas son zapatos de tacón y las otras, tenis con hoyos en las suelas. He ahí la diferencia…

Página en blanco

Ayer dejé el que fuera mi hogar por año y medio. Cuando revisé que no se quedara nada y vi las paredes blancas, las recámaras vacías, sentí algo… como un nudo en la garganta. Agradecí los momentos vividos y que hubiera sido eso, un HOGAR para mí.

El camino fue largo, más largo que de costumbre. Una Montero llena y un poco de prisa para llegar antes que la mudanza.

Cosas, más cosas que bajar. Reyna apoyándome al 100 por ciento; Vicco acomodando las cosas en los rincones más altos.

Periódico, sacudir. Basura. Ropa, ganchos, fotografías.

Poco a poco ese lugar en blanco se va llenando de forma y color; aunque aún sigo sin sentirlo como “La Laticueva”. Me hace falta cocinar ahí. Necesita llenarse de olores y de risas. Que se llene de un espíritu de buena vibra, de velas y buenos ratos. Almohadas en el piso, incienso, tal vez una botellita de Beronia (o algo así)…

Ya quiero pasar un fin de semana aquí… darle forma. También quiero conocer a los vecinos y a los policías de enfrente que fueron a presentarse con Reyna, creyendo que era la que se mudaba.

Tomar fotos nuevas con mi cámara y con la mente… Sí… eso estaría muy bien.