Es de sabios cambiar de opinión
Ayer cayó una lluvia tremenda. El granizo golpeaba el techo del Albaniamóvil tan fuerte, que creía que en cualquier momento se iba a romper y quedaríamos encharcadas, como en Xochimilco… y no nos quedaría más remedio que mover el auto cual picapiedras y cubrirnos con débiles paraguas.
Teníamos un poco de prisa; nos esperaba el teatro. ¡Qué buen plan! La verdad es que nunca he sido fan del teatro y menos de los musicales. Pero es de sabio cambiar de opinión.
Llegamos con la función ya comenzada; nos perdimos un par de escenas y de efectos especiales. La Bella y la Bestia, el musical de Broadway. Sobra decir que era mi primer musical así de “pro” y me sentía como niña chiquita aplaudiendo como loca.
Me tocó la presentación de Mariana Ochoa (una cantante convertida en actriz) y Mauricio Martínez (cantante salido de un reality show) y la verdad es que lo hicieron bien. Ok, no fue Lola Cortés (considerada por muchos como la reina de los musicales… talento que ignoro porque nunca la he visto) ni Roberto Blandón… La Bestia, se veía pequeñitito, como que esperas un monote gigante; pero lo hizo bien.
La producción es de lo mejor; la escenografía y los efectos fantásticos… honestamente no me esperaba eso (ni la mitad). El castillo de la Bestia me encantó… ¡se mueve! –aunque los efectos me mareaban un poco-. Desde donde estábamos necesitábamos unos binoculares para poder ver la flor deshojada, pero en general se aprecia muy bien desde cualquier ángulo.
La ida fue no se planeó, tal vez no lo hubiera hecho si no me hubieran regalado el boleto y si hubiera tenido algo más que hacer. Pero me gustó nuestra tarde distinta… expandir los horizontes… ¿qué no se trataba de eso el cambiar de código postal?
Entre suspiros salimos las tres amigas creyendo en los cuentos de hadas… ¿tendremos remedio?
No sé, pero la verdad es que comencé bien con esto del teatro musical y lo quiero volver a hacer… ¡¿alguien se apunta?!
