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XXX en letras y video

Hoy descubrí un blog…

No es que sea tan chingón como los nuestros, chicos, pero me llamó la atención el tema del día: “¿Sexo? ¡Hoy no tengo ganas!”

No sé, pero me sentí como en la época de nuestros padres o nuestros abuelos. Mentira, todavía sigue existiendo esa idea/actitud hacia el sexo… por parte de las mujeres.

Yo tengo mi propia teoría sobre esta frase.

Resulta que la autora, Merlina Meiler, dice que hay veces que las damiselas se sienten cansadas, es normal, ¿no? Después de ser súper mujeres… pero ¿qué sucede cuando el que no quiere es él?…

Anoche vi “Cambiemos de pareja”, del Tour de Cine Francés… (ya sé, no he escrito casi al respecto y ya se viene el Festival de Cine de Morelia… paciencia, amigos), y una de las señales del engaño entre las parejas es precisamente: la falta de sexo.

Yo creo que ya sea hombre, mujer o cetáceo, la relación de pareja cambia, va evolucionando conforme pasa el tiempo; pero de eso a no tener encuentros íntimos por seis meses (¡ah, que frase de Corín Tellado, señores!)… sí puede prender la alarma.

Ciertamente muchas mujeres todavía (sí, se los juro) piensan que el sexo no es importante… y hasta podrían perdonar la infidelidad siempre y cuando no se enamore de la otra. Amigas mías me han dicho que “el sexo se termina” y lo más importante es la relación que se ha forjado. Estaré de acuerdo en una parte, pero no en toda la frase. No es lo más importante pero, ojo, si hay problemas sexuales es muy seguro que haya problemas en toda la relación. Y más si la mujer vive y disfruta plenamente del sexo.

Y aquí es cuando relaciono el artículo de Merlina con un comentario que tengo. Cof, cof… Muchas veces se habla de que “la señorita no tiene ganas” (perdón, “la seño”), pero… ¿qué pasa cuando él no puede y la señorita sí quiere? (seño, seño, perdón, again). Ah… ¿verdad?

No sé si les ha pasado, pero a muchas personas que conozco sí… y, claro, me incluyo. ¿Qué pedo? ¿Qué se hace? No es cierto de “no importa mi amor”, neeeeeeeeeeeeeel… sí importa.

Según Merlina, cuando él no quiere (o puede, digo yo), la mujer empieza a desconfiar “seguramente tiene otra, el cabrón”, culpamos a la rutina o pensamos que ya no hay magia en la relación. Pero eso no es todo; en ocasiones (y las más ególatras) pensamos que hay algo malo en la relación y en nosotros. “¿No le gustaré?”

Claro, en la mágica cabecita femenina pueden pasar historias y más historias respecto a la razón por la que el hombre no quiere/puede… Seamos honestos, si la mujer no está de mucho humor no es tampoco gran tragedia, de todas maneras (con ayuda de lubricante, por favor) se podría “hacer la tarea”, ¿pero si nomás el hombre no…? Ahí sí que ni cómo ayudarnos.

Ya, ya, ya… en este momentos todos están gritando, diciendo “pinche Lata, ¿qué no conoce otros métodos de satisfacer a una mujer?” Pero ese, señores, no es el tema acá. Hay otras técnicas (incluyendo patito diablito y otros aparatejos), nomás que hoy se quedan fuera.

Aquí, anoten, lo más importante (después del incómodo rato) es la comunicación. Sí… hablar. Nada de quedarnos con nuestros pensamientos, caballeros, hay que usar la boca (cof cof… CO-MU-NI-CA-CIÓN), si es que nos interesa la otra persona que está junto a nosotros.

Y si ustedes, señoritas (seños, seños) creen que no hay pedo, felicidades. Pasen la receta para llegar a ser así de zen.

La sexualidad es parte importante del ser humano así que no hay que quedarnos con “qué tal si…” o “yo pensé que tú…” No confíen en que las mujeres “todo lo entendemos” o en que los hombres “siempre quieren sexo, entonces hay algo mal”. No caigamos en estereotipos. Tal vez es hora de hablar de cuando ellos… no tienen ganas.

Hablen, disfruten… y ríanse viendo este porno video (cortesía de Betus).

(No se puede adjuntar aquí, pero aquí lo puede ver).

Él dijo que ella dijo, entonces yo dije

Ah, la comunicación… Desde pequeños aprendemos a “comunicarnos”. Supongo que todo empieza desde el vientre materno, cuando identificamos sonidos, vibraciones que relacionamos con ciertas acciones. Me imagino la escena: rechinido agudo = mamá comerá en cualquier momento = yo estaré más incómoda en la panza = hagamos que vaya al baño pronto para que tenga más espacio en este reducido lugar. Y así.

Luego, cuando nacemos y estamos a penas adaptándonos al medio, empezamos a darles significados a los sonidos guturales que salen de esos seres extraños; de dos ojos y una cosa que se abre demasiadas veces a la que le llaman boca.

Después, me aventuro a afirmar que vamos uniendo conceptos a las palabras hasta que nos aventamos y repetimos, generando los sonidos que va escuchando. En este momento uno podría hablar cualquier idioma, pues estamos nuevitos y listos para absorber cualquier sonido que entre por nuestros oídos. No estamos viciados. Estamos abiertos.

Pero poco a poco esa apretura se va cerrando… literalmente. Aumentan nuestros conocimientos del universo, nuestro vocabulario, nuestra sensibilidad… y nuestros miedos. Entonces, a toda comunicación vamos dándole tintes de sentimientos; atribuyéndole partes de historias vividas, recordadas; que quizá no queramos recordar.

Y más adelante, vienen otras barreras que derribar: los idiomas, las culturas, las costumbres, la educación, las interpretaciones.

El hombre dijo… La mujer dijo. ¡Qué complicadas que son! ¡Hombres, quién los entiende?

Después añadimos un pequeño elemento vital: la falta de contacto físico. Si muchas veces la comunicación no verbal no ayuda; muchas otras hace una falta tremenda.

Ahora llegamos a la era 2.0. Al Internet.

Por supuesto que es una herramienta maravillosa para mantener contacto con aquellos a los que no tienes cerca… o no tan cerca. Bendito Internet. Es una magnífica forma de mantenerte en contacto con el mundo, aunque estés sola en tu habitación, a las 21:29 horas de un sábado, frente a la computadora; echadita, cobijadita, con mil almohadas, disfrutando de tu cama nueva y haciéndote un poco tonta para no trabajar en el concepto de campaña que deberías estar creando.

Pero también tiene su lado negativo. El no verse a la cara puede crear un montón de malas interpretaciones. Un simple “ajá” puede significar muchas cosas: “está atento a lo que digo”, “me está dando el avión”, “está criticándome porque piensa que hice mal”, “me desaprueba”, “ni me está leyendo, creo que sólo copypastea”; etcétera, etcétera.

A mí me ha sucedido un par de graves veces. Sí, he tenido problemas porque el receptor piensa que el emisor significa tal cosa debido a que él (emisor) está en determinado estado de ánimo o porque para él, tal término significa cual cosa. ¡Unos quilombos! ¡Unos desmadres! ¡Que la hostia que la parió, jó! (creo que el español ibérico no es mi fuerte.)

¿Habrá alguna manera de chatear sin malas interpretaciones? ¿Llegará el momento en que dejen de darse esos malos entendidos y aprendamos a comunicarnos sin vernos ya?

Mientras son peras o son manzanas, todos deberíamos aprender un poco de Netiquette -Reglas de etiqueta para la Red-. (Y para todos los interesados, Miriam Sarli nos traerá un gran artículo al respecto en la edición de octubre de Siriusfem.)

Yo no sé si sea buena expresando mis sentimientos, mis ideas o hasta mis caprichos; pero definitivamente apuesto más a la comunicación carnal, cara a cara, cuerpo a cuerpo; donde cada movimiento, cada expresión, cada toque tiene un significado. Aún así hay falta de comunicación… porque nadie nos enseñó realmente a escuchar. Ah… creo que ahí puede estar una pista del meollo. Tal vez no nos entendamos bien porque no escuchamos mientras estamos frente a un chat. Pero… ¿y el teléfono?

Bueno, creo que esa ya es otra historia…

¿Lata se está volviendo vieja?

¿Cómo puede morir un elefante atropellado?

Creo que es una de las preguntas que nunca en mi vida me hubiera hecho… El Universal en su versión online, presenta una magnífica fotografía de la elefanta tendida sobre el asfalto… al parecer muerta después de que un camión de pasajeros la embistió.

No lo sé, tampoco es que sea muy fan de los cuadrúpedos  grises de larga trompa; pero esa nota robó mi atención. Y no puedo quitármela de la cabeza.

Hay otra nota que escribe Loret de Mola, sobre los atentados en Morelia… Y la termina de forma muy curiosa –me encantó, lo confieso-:

SACIAMORBOS

Señores secuestradores que leen la revista Quién:

Señor Secretario de Hacienda:

Otros interesados en mis ingresos:

No tengo un departamento en Cancún, no suelo viajar a Madrid a ver corridas de toros, no voy seguido a Nueva York, nunca he tomado un vuelo a Mérida porque se me antoja comer la cocina local (porque entonces comería diario ahí) y esa casa no es mía. Lo demás es prácticamente cierto.

¿Serán invenciones de la Revista Quién? ¿De dónde salen tales datos –verdaderos o falsos-? ¿Ya nos tenemos que cuidar incluso de lo que decimos porque todo puede ser usado en nuestra contra?

Finalmente, hay un texto que –según esto- escribió el actor Gael García Bernal. Y habla también de lo que ocurrió el 15 de septiembre en mi terruño. Menciona “la distancia”. Y anoche, en una llamada de casi una hora a Saltillo, una conocida voz me decía que había precios que pagar por vivir lejos. Obviamente no hablábamos de Gael, sino de alguien que también está lejos de su país.

Esa voz me dijo: “Cuando estás lejos pagas un precio: el que ocurran cosas a tu familia y no las vivas con ellos”. Demonios. Recordé cuando yo estaba lejos.

Por mucho tiempo quise volver a irme del país… y ahora que mi amiga Adriana se encuentra en Canadá me lo planteé. Algunos amigos argentinos saben que hace no mucho consideré irme a su tierra por un tiempo; pero salió Ciudad de México y la tomé.

Como lo escribí en mi texto de los grandazos, creo que México vale mucho la pena, es un buen lugar para vivir. Aunque a la hora de pagar las cuentas, de ver lo que percibes y lo que tienes que pagar te cuestionas cosas… A la hora de ver cierta formalidad en ciertos aspectos de la vida cotidiana no puedes evitar sentir el retortijón de tripa ante la falta de seriedad o de profesionalismo. Pero aún así; con periodistas que tienen que cuidarse las espaldas, con muertes injustas en una de las ciudades más bellas de la República, con actores que extrañan a la distancia… con todo eso, ando patriótica. No sé si se sea “septiembre, mes de la patria”, o que me estoy volviendo vieja… pero me gusta mi país y creo que vale mucho la pena trabajar por él.

Han descubierto el hilo negro

 Y seguí viendo películas. Las reseñas… más adelante.

Hoy quiero comentar una noticia bien “novedosa” que aparece en varios periódicos en línea.

Resulta que una mujer ha dado al blanco con esto de la dignificación de la mujer soltera…  =/

Se nota que nunca ha pasado por nuestros hermosos blogs o leído www.siriusfem.com, pero bueno, siempre se agradecen los esfuerzos.

Aquí, la nota. Yahoo dice:

domingo 21 de septiembre, 01:21 PM

* Busca “El (estúpido) príncipe azul” derribar mitos sobre la pareja México, 21 Sep (Notimex).- Los mitos sobre el amor y la pareja, así como la autorrealización de la mujer en la soltería, son los temas centrales de las escritoras Flor Aguilera y Alejandra Rodríguez, en su libro “El (estúpido) príncipe azul”.

Desde que la mujer es niña le relatan historias de príncipes azules, creando fantasías de lo que es el verdadero amor y cómo deben ser las relaciones de pareja, haciéndolas creer que la soltería para el género femenino es sinómino de infelicidad y que necesita un hombre que la rescate.

Contra esa premisa, las autoras muestran en su libro que una mujer puede ser soltera por convicción y que además es una oportunidad para la autorrealización y la búsqueda de la felicidad individual.

El libro consta de dos partes, una que habla de todos los mitos sobre amor y las falsas ideas que se tienen sobre la pareja, metáforas como: “alma gemela”, “media naranja” y un “príncipe azul” que nos rescate de nosotras mismas y demás ideas absurdas relacionadas con los cuentos de hadas.

En la segunda parte, explican al lector la forma de vivir una soltería plena, a partir del autoconocimiento y la independencia, para eliminar la idea de que se necesita de un hombre para ser feliz, llenar los vacíos emocionales y curar las heridas.

La soltería, enfatiza el sello Grijalbo, se plantea como una decisión personal que ofrece un sinnúmero de posibilidades y muestran que querer ser soltera no tiene nada de anormal.

“Para probar sus teorías, las autoras nos demuestran de forma muy amena y a través de ejemplos y anécdotas, que creer en los ideales de cuentos de hadas lo único que traen son complicaciones, malos entendidos e ideas falsas de la realidad porque no se cumple con las expectativas que las mujeres se plantean”, agrega.

Ser feliz, continúa, depende de una misma y no de un hombre, este libro te ayuda a comprender todo lo que puedes hacer por ti misma y a olvidar esos idealismos que llevamos cargando desde pequeñas.

¿Ustedes qué piensan?

¡COMENZÓ!

paris_kit_cartel_fr.jpgDicen que París es la ciudad más bella del mundo. Se han escrito numerosas canciones y poemas dedicados a ella. Y también se han hecho películas en torno a la Ciudad de las Luces.

Tal vez sea como el Nueva York de Woody Allen, pero con acento sexy.

Ahora se trata de París… una cinta sobre abrir los ojos a la vida.

Juliette Binoche, Alber Dupontel, Francois Cluzet (el mismo de “No se lo digas a nadie”) y varios más viven un poco de noche hasta que algo los sacude. Un evento inesperado: una enfermedad grave, la muerte de un ser querido, el amor que regresa a la vida, una aventura en un lugar distinto…

La historia es linda: un joven bailarín espera un trasplante de corazón; entonces comienza a ver la vida con nuevos ojos.  Poco a poco, y sin querer, gente por aquí y por allá comienza a hacer lo mismo.

Hay algunas partes que me dejaron pensando “¿y esto qué?” Tal vez demasiados personajes en poco tiempo.

Mi primera película del Tour de cine Francés me dio una buena bienvenida. Habrá que ver si las cintas son tan buenas como las del año pasado.

¿Un texto más sobre los “atentados”?

La primera parte ya se publicó en este blog.

Martes 16 de septiembre de 2008.

Hoy me despertó el sonido de mi celular cantando “lata lata mi juguete de lata”, lo que significa que he recibido un mensaje. Con mucha flojera tomo el teléfono, aún con telarañas en las pestañas y veo: Atzimba. Lo abro mientras pienso, “¿qué no estaba fuera del país?” Leo: “Hola Gorda, ¿estás en México?” Como puedo contesto: “Sí, ¿cuándo llegaste?” Recibo un: “El domingo… ¿Ya hablaste con tu familia y cuates en Morelia, ¿todo bien?”

Eso ya no me gustó.

Tallé un poco mis ojos y contesté “¿Qué pasó?” Y sonó mi teléfono. “A ti sí te lo puedo decir: tengo ganas de llorar, amo mi rancho y estas cosas no sucedían, no sucedían antes, gorda.”

Dicen que “no news is good news”. Yo estaba segura que todo estaba bien, pero marqué. Mi mamá con la misma voz que yo contestó, “¿Qué pasó?” Expliqué que me habían dicho que en todos los noticieros era primera plana: En Morelia habían explotado un par de bombas (o algo así) y que había muertos y decenas de heridos. Yo sé que mi familia no acostumbra ir a esas cosas, pero más vale.

Me pasó a uno de mis hermanos que había estado grabando justo en la Plaza de Armas el evento del grito. “Ah, ya sé, algo así escuché. Pero no vi nada. Creo que fueron unas granadas, pero no nos dimos cuenta. De hecho, se escucharon como golpes pero la gente que estaba por ahí siguió como si nada. Nos dimos cuenta que algo sucedía hasta que llegaron policías, pero ya más tarde.”

Y sí, diría Atzimba: esto no pasaba en mi tierra.

¿Saben? Para mí vivir en Morelia era de lo más normal. Noté que era una ciudad muy arbolada cuando algún chilango me lo dijo. Noté su belleza hasta que recibí muchos halagos sobre el terruño. ¿Qué no todas las ciudades son así de bonitas? Crecí de manera muy normal, al menos para mí. Era una ciudad tranquila, provinciana. Ahí, todavía no existían los secuestros; el narco… ¿qué es eso? Secuestros, nombre, para eso los Ramírez tienen sus guaruras. Todo era rosa. Crecí en un Mundo rosa…

Pero crecí y sí, la ciudad cambió.

Afortunadamente mi familia nuclear está bien y supongo que todos mis cariños también. No news is good news.

18 de septiembre de 2008.

Me han llegado varios correos electrónicos titulados “Atentados en Morelia”. Perdón a las personas que me lo han enviado, pero ¡no mamen! Diría Vanessa Bauche, “yo cuido a mi niña interna” y no quiero ver imágenes de gente destrozada. Física y emocionalmente.

Sé que los morelianos están realmente indignados, que la sociedad en general está consternada por todo lo que ha sucedido. Que la gente quiere justicia…

Eso mismo que sentí cuando fui a la marcha del 30 de agosto.

También me han dicho que ponga un “&” antes de mi Nick en el Messenger y que portemos un listón blanco. Suena muy lindo, suena solidario, pero no sé si algo así funcione si la actitud de la gente que la usa es la incorrecta. ¿Incorrecta? Bueno, al menos para mí.

No, si no estoy diciendo que no hagamos nada, pero hay que estar seguros de que esta no será una muestra cursi más, de cariño a nuestra patria. Sí, cursi. De ese cariño que nomás se siente cuando gana la selección. De ese que dice “pinche gobierno de mierda que tenemos” y seguimos fomentando la falta de respeto, la corrupción; si seguimos educando a nuestros niños con el “el que no tranza no avanza”, si no hemos empezado a ver que hay que vivir y trabajar por la comunidad y no por “mí mismo y los míos nomás”.

Esto de los “atentados” (no sé si llamarlo así, pero no me suena a término correcto), o más bien “asesinatos viles, bajos, estúpidos y amenazadores”, nunca nos lo hubiéramos esperado en nuestra Morelia, esa en donde solamente le pasan cosas feas “a los que se meten con los narcos”; esa con aún aire pueblerino donde “no pasa nada”. Pero pasa.

Yo los invito a que dejen de enviar esos correos difundiendo las imágenes tan amarillistas y más bien inviten a la reflexión y al amor por nuestro pueblo.

Lo que sucede no es algo que se acabe de gestar. Viene generándose desde hace décadas. Lo hemos permitido como sociedad. Sí, lo hemos permitido.

Así que te invito también a que junto a tu “&” y a tu listón blanco asumas la responsabilidad que te corresponde como mexicano, como moreliano, como miembro activo de este país. Porque, ¿qué crees? Este país es mucho más que un gobierno corrupto; este país somos todos y cada uno de nosotros.

Cuando fui a la marcha por la paz al Zócalo de la ciudad de México me dolió muchísimo ver que había personas queriendo erradicar la violencia con violencia aún más cruel. “Lo que resiste, persiste”. La venganza no es la respuesta. El punto no es luchar contra la violencia, el punto es generar un lugar de armonía, de paz, de respeto al vecino, a nuestro país, a nuestras calles, a la gente que trabaja en el gobierno, a los procedimientos, a las instituciones y hasta nuestra bandera.

Tal vez la respuesta sea sentirnos un poquito parte de esta nación en la que estoy convencida vale la pena vivir. Es un gran país, porque nosotros lo hacemos grande; no por sus catedrales, por sus playas o por sus campos soleados. Eso sin la gente no vale nada.

Es un gran país por ti, por mí, por todos. Por lo que hacemos de él.

Si tú crees que no tienes nada que ver con lo que está sucediendo, lamento desilusionarte. Estás en un error.

Comienza mi época del año favorita…

Todo inicia con el tour de cine francés (¿se acuerdan de mis reseñas diarias del año pasado? Aaahhh, qué tiempos aquellos).

Es agotador de cierta manera, porque, además, no lo he hecho en DF. No es lo mismo ir al cinito en More, con pasesito gratuito, a ir en el DF, donde hay que buscar el cinépolis más cercano o viajar por horas y felices días a la cineteca o filmoteca de la UNAM.

Pero estoy emocionada. Me siento como niña con juguete nuevo.  El tour se realizará del 19 de septiembre al 2 de octubre en chilangolandia (consultar las fechas de sus ciudades en la página del tour). El festival Internacional de Cine de Morelia, del 4 al 12 de octubre, y por segunda ocasión, es posible que nada más vea la selección de lo mejor del Festival en la Ciudad de México: del 10 al 16 de octubre en varias salas Cinépolis; del 16 al 19 de octubre en la Cineteca Nacional, y del 23 al 26 de octubre en la Filmoteca de la UNAM.

En esta ocasión hay varias cintas que me muero por ver, como Vicky, Cristina, Barcelona de mi amado Woody Allen.

La Sección de Largometrajes Mexicanos, estará conformada por: “Amor, Dolor y Viceversa”, de Alfonso Pineda; “Bajo la Sal”, de Mario Muñoz; “Los Bastardos”, de Amat Escalante; “Cinco días sin Nora”, de Mariana Chenillo; “Cosas Insignificantes”, de Andrea Martínez; y “Espiral”, de Jorge Pérez Solano.

Enriqueciendo la programación, el festival contará con más de 40 estrenos, entre los mexicanos destacan: “Los Herederos”, de Eugenio Polgovsky y “Spam”, de Charlie Gore. Por lo que hace a los estrenos internacionales podrá disfrutarse de “Revanche”, de Gotz Spielman, gracias al apoyo de la Embajada de Austria en México; el aclamado documental “Man on Wire”, de James Marsh, presentado por Ambulante; “Vicky Cristina Barcelona”, de Woody Allen; “Blindness”, de Fernando Meirelles; “Happy go Lucky”, de Mike Leigh; “Shine a Light”, de Martin Scorsese; y “Entre los Muros”, cinta de Laurent Cantet, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes 2008; entre muchas otras excelentes películas.

Estará de nuevo Cristian Mingui, director de “4 meses, 3 semanas y 2 días”. Al parecer se enamoró de mi tierra, porque el año pasado vino a presentarla.*

Creo que es una de las muchas cosas que extraño de mi tierra, lo bueno es que seguiré de cerca el programa desde la “capirucha”… ¿alguien se anima?

* www.moreliafilmfest.com

Bellas por fuera, digo, por dentro

Hoy me despertó el sonido de mi celular cantando “lata lata mi juguete de lata”, lo que significa que he recibido un mensaje. Con mucha flojera tomo el teléfono, aún con telarañas en las pestañas y veo: Atzimba. Lo abro mientras pienso, “¿qué no estaba fuera del país?” Leo: “Hola Gorda, ¿estás en México?” Como puedo contesto: “Sí, ¿cuándo llegaste?” Recibo un: “El domingo… ¿Ya hablaste con tu familia y cuates en Morelia, ¿todo bien?”

Eso ya no me gustó.

Tallé un poco mis ojos y contesté “¿Qué pasó?” Y sonó mi teléfono. “A ti sí te lo puedo decir: tengo ganas de llorar, amo mi rancho y estas cosas no sucedían, no sucedían antes, gorda.”

Dicen que “no news is good news”. Yo estaba segura que todo estaba bien, pero marqué. Mi mamá con la misma voz que yo contestó, “¿Qué pasó?” Expliqué que me habían dicho que en todos los noticieros era primera plana: En Morelia habían explotado un par de bombas (o algo así) y que había muertos y decenas de heridos. Yo sé que mi familia no acostumbra ir a esas cosas, pero más vale.

Me pasó a uno de mis hermanos que había estado grabando justo en la Plaza de Armas el evento del grito. “Ah, ya sé, algo así escuché. Pero no vi nada. Creo que fueron unas granadas, pero no pasó mucho. De hecho, se escucharon como golpes pero la gente que estaba por ahí siguió como si nada. Nos dimos cuenta que algo sucedía hasta que llegaron policías, pero ya más tarde.”

Y sí, diría Atzimba: esto no pasaba en mi tierra.

¿Saben? Para mí vivir en Morelia era de lo más normal. Noté que era una ciudad muy arbolada cuando algún chilango me lo dijo. Noté su belleza hasta que recibí muchos halagos sobre el terruño. ¿Qué no todas las ciudades son así de bonitas? Crecí de manera muy normal, al menos para mí. Era una ciudad tranquila, provinciana. Ahí, todavía no existían los secuestros; el narco… ¿qué es eso? Secuestros, nombre, para eso los Ramírez tienen sus guaruras. Todo era rosa. Crecí en un Mundo rosa…

Pero crecí y sí, la ciudad cambió.

Afortunadamente mi familia nuclear está bien y supongo que todos mis cariños también. No news is good news.

No quiero escribir más sobre el asunto; así como no he escrito de la marcha porque no he tenido ganas.

Mejor cambiamos de ánimo y les cuento lo que sí he hecho todo este día de asueto: ponerme al corriente con una serie que cada día me gustas más: Ugly Betty.

No sé por qué se me ocurrió buscar todos los capítulos en youtube y no he podido parar. Uno tras otro me agrada la forma en que cuentan la historia, me divierte las aventuras de la greñuda Bety y me sorprende que nunca se vea en un espejo. ¡Dios, ¿no hay espejos en Queens?!

Creo que todas tenemos una Betty dentro. Al menos las que tenemos un c.i. de más de 100. Je. Si no me creen, vean este video:

(Esos británicos se la rifan en la publicidad)

Muy recomendable la serie. También, apagar de vez en cuando el televisor es bueno para la salud. Al menos la mental.

El comportamiento putanesco deja…

“350 euros cuesta el libro Vanessa del Río, 50 años de comportamiento ligeramente putanesco. La biografía de esta estrella mítica del cine porno mundial, fue editada por la glamorosa editorial estadounidense Taschen.”

Open

Y luego está la Diablo Cody, que hasta un Óscar ganó. ¿Y se acuerdan del personaje de María Conchita Alonso en La casa de los Espíritus /film/?…

Una amiga está formalmente considerando eso de la vida galante.

XD

¡Buen puente!

P.D. PREPÁRENSE, EL TOUR DE CINE FRANCÉS ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA.

Murió mi marrano…

Lo tumbé… y de repente, la duela estaba llena de té… y mi taza, aquella que aquél compró “overpriced” en una posh shop en Santa Fe… murió. Chale. Era mi taza favorita… ¿alguien sabe dónde podré comprar una taza de marranito, toda bonita, con una carita marranesca dentro?

Anyway… hay cosas que me encantan, las tazas y las postales.

La gente dice que las colecciones son buenas… que son saludables. Yo no lo sé de cierto, pero no puedo evitar tomar lindas postales y pensar que algún día tendrán un lugar en mi casa. Las tazas… no sé, me dan una sensación muy íntima, sólo el café y yo. El té sobre mis manos, calientito… en mis labios. Sólo la taza y yo.

Chale, y que la rompo.

Snif.