La primera parte ya se publicó en este blog.
Martes 16 de septiembre de 2008.
Hoy me despertó el sonido de mi celular cantando “lata lata mi juguete de lata”, lo que significa que he recibido un mensaje. Con mucha flojera tomo el teléfono, aún con telarañas en las pestañas y veo: Atzimba. Lo abro mientras pienso, “¿qué no estaba fuera del país?” Leo: “Hola Gorda, ¿estás en México?” Como puedo contesto: “Sí, ¿cuándo llegaste?” Recibo un: “El domingo… ¿Ya hablaste con tu familia y cuates en Morelia, ¿todo bien?”
Eso ya no me gustó.
Tallé un poco mis ojos y contesté “¿Qué pasó?” Y sonó mi teléfono. “A ti sí te lo puedo decir: tengo ganas de llorar, amo mi rancho y estas cosas no sucedían, no sucedían antes, gorda.”
Dicen que “no news is good news”. Yo estaba segura que todo estaba bien, pero marqué. Mi mamá con la misma voz que yo contestó, “¿Qué pasó?” Expliqué que me habían dicho que en todos los noticieros era primera plana: En Morelia habían explotado un par de bombas (o algo así) y que había muertos y decenas de heridos. Yo sé que mi familia no acostumbra ir a esas cosas, pero más vale.
Me pasó a uno de mis hermanos que había estado grabando justo en la Plaza de Armas el evento del grito. “Ah, ya sé, algo así escuché. Pero no vi nada. Creo que fueron unas granadas, pero no nos dimos cuenta. De hecho, se escucharon como golpes pero la gente que estaba por ahí siguió como si nada. Nos dimos cuenta que algo sucedía hasta que llegaron policías, pero ya más tarde.”
Y sí, diría Atzimba: esto no pasaba en mi tierra.
¿Saben? Para mí vivir en Morelia era de lo más normal. Noté que era una ciudad muy arbolada cuando algún chilango me lo dijo. Noté su belleza hasta que recibí muchos halagos sobre el terruño. ¿Qué no todas las ciudades son así de bonitas? Crecí de manera muy normal, al menos para mí. Era una ciudad tranquila, provinciana. Ahí, todavía no existían los secuestros; el narco… ¿qué es eso? Secuestros, nombre, para eso los Ramírez tienen sus guaruras. Todo era rosa. Crecí en un Mundo rosa…
Pero crecí y sí, la ciudad cambió.
Afortunadamente mi familia nuclear está bien y supongo que todos mis cariños también. No news is good news.
18 de septiembre de 2008.
Me han llegado varios correos electrónicos titulados “Atentados en Morelia”. Perdón a las personas que me lo han enviado, pero ¡no mamen! Diría Vanessa Bauche, “yo cuido a mi niña interna” y no quiero ver imágenes de gente destrozada. Física y emocionalmente.
Sé que los morelianos están realmente indignados, que la sociedad en general está consternada por todo lo que ha sucedido. Que la gente quiere justicia…
Eso mismo que sentí cuando fui a la marcha del 30 de agosto.
También me han dicho que ponga un “&” antes de mi Nick en el Messenger y que portemos un listón blanco. Suena muy lindo, suena solidario, pero no sé si algo así funcione si la actitud de la gente que la usa es la incorrecta. ¿Incorrecta? Bueno, al menos para mí.
No, si no estoy diciendo que no hagamos nada, pero hay que estar seguros de que esta no será una muestra cursi más, de cariño a nuestra patria. Sí, cursi. De ese cariño que nomás se siente cuando gana la selección. De ese que dice “pinche gobierno de mierda que tenemos” y seguimos fomentando la falta de respeto, la corrupción; si seguimos educando a nuestros niños con el “el que no tranza no avanza”, si no hemos empezado a ver que hay que vivir y trabajar por la comunidad y no por “mí mismo y los míos nomás”.
Esto de los “atentados” (no sé si llamarlo así, pero no me suena a término correcto), o más bien “asesinatos viles, bajos, estúpidos y amenazadores”, nunca nos lo hubiéramos esperado en nuestra Morelia, esa en donde solamente le pasan cosas feas “a los que se meten con los narcos”; esa con aún aire pueblerino donde “no pasa nada”. Pero pasa.
Yo los invito a que dejen de enviar esos correos difundiendo las imágenes tan amarillistas y más bien inviten a la reflexión y al amor por nuestro pueblo.
Lo que sucede no es algo que se acabe de gestar. Viene generándose desde hace décadas. Lo hemos permitido como sociedad. Sí, lo hemos permitido.
Así que te invito también a que junto a tu “&” y a tu listón blanco asumas la responsabilidad que te corresponde como mexicano, como moreliano, como miembro activo de este país. Porque, ¿qué crees? Este país es mucho más que un gobierno corrupto; este país somos todos y cada uno de nosotros.
Cuando fui a la marcha por la paz al Zócalo de la ciudad de México me dolió muchísimo ver que había personas queriendo erradicar la violencia con violencia aún más cruel. “Lo que resiste, persiste”. La venganza no es la respuesta. El punto no es luchar contra la violencia, el punto es generar un lugar de armonía, de paz, de respeto al vecino, a nuestro país, a nuestras calles, a la gente que trabaja en el gobierno, a los procedimientos, a las instituciones y hasta nuestra bandera.
Tal vez la respuesta sea sentirnos un poquito parte de esta nación en la que estoy convencida vale la pena vivir. Es un gran país, porque nosotros lo hacemos grande; no por sus catedrales, por sus playas o por sus campos soleados. Eso sin la gente no vale nada.
Es un gran país por ti, por mí, por todos. Por lo que hacemos de él.
Si tú crees que no tienes nada que ver con lo que está sucediendo, lamento desilusionarte. Estás en un error.
Tags: Cuando La Lata se pone a pensar... por latamoderna
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