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Cristina, Barcelona, el Che y una Happy Suertuda (Parte I)

Tengo una confesión que hacer… amo entrar a la Ciudad de México por Santa Fe. Esa es una cálida y enorme bienvenida. Cuando vas llegando y el clima lo permite, la vista es espectacular. Ya sea de día o de noche casi se te va el aliento.

Hoy me pasó eso… y es genial estar bien conciente de la belleza de cada lugar… de las particularidades de cada ciudad.

Llegando de Morelia sí se percibe un cambio. El viernes que arribé a la tierra natal percibí el cambio de color en el ambiente, aunque en ese momento no lo nombré “la luz de fin de semana”, como más tarde Carlos la llamaría.

Es muy diferente entrar a una y otra ciudad. En el fondo de alzan las torres de la catedral y a esa hora (18:00), todos los colores toman unos matices muy peculiares.

Me bajé en el centro pensando que tal vez era buena idea buscar un catálogo de películas y hasta mi abono para las películas del Festival de Cine de Morelia. Así que caminé hasta las oficinas del FICM, cargando mi maletita. Saludé aquí y allá; me mandaron a la sala de prensa en donde me topé con el encargado. “No tengo ahorita los catálogos… pero vamos a la función”… ¿Función? Ese día se proyectaría a la prensa la cinta inaugural del festival: Che, el Argentino, de Steven Soderbergh. “Ahhh… qué sacrificio, pero alguien tiene que hacerlo”.

Tomé mi maleta, agarré los brazos de un par de conocidos y nos dirigimos a la oscuridad de la sala.

Si vieron el promo del Festival de este año, habrán notado que una de las tomas sucede en una fiesta. Al parecer la chica que baila muy sexy en esa toma estaba presente… y todos los de la prensa la conocían, porque aderezaron el cineminuto con un fuerte “guiiiiiiiiiiiiiiuuuuuuuuuuuuuu”, mientras una tímida vocecilla decía “Siempre hacen lo mismo”.

Pasaron un corto de “MontBlac” y después, una toma en blanco y negro de Benicio del Toro como un casi gemelo Che Guevara. Y comienza el show.

Como se podrán imaginar, “Che, el Argentino”, retrata parte de la vida del ícono (pop) durante su intervención en la Revolución Cubana.

Tengo que decir que este género un poco documentaloso no es mi favorito en la vida, pero la cinta está bien hecha. Vemos caras conocidas; desde Demián Bichir hasta el guapérrimo de Rodrigo Santoro.

En la primera parte de todo el trabajo de Soderbergh se aprecian varios aciertos.

El primero y muy importante, para mí: fue un alivio ver una producción gringa (española también), cuya historia sucede en América Latina, que está hablada en español. ¡Vaya!, lógico, ¿no? Pues no… Eso me gustó.

Benicio del Toro… bien, bien. No habla como “pueltoliqueño”, pero… tampoco como argentino, según yo, claro. Pero bien… ¡hasta colorcito se le ve al muchacho! Me gustó su caracterización y se nota un concienzudo trabajo de creación de personaje. Bien (again).

Si me pusiera muy “picky” podría hablar de los acentos… pero bueno, no lo haré. Me pareció buena. Punto.

Salí de la película casi corriendo. Estaba agotada. Quería llegar a… ¿casa? Es extraño ir por vez primera a un lugar donde viviste por cinco años y ya no tener un hogar “tuyo”. Laticueva ya no existe, así que llegué con mi mamá. Lo interesante del asunto es que el depa de mi madre es nuevo, por lo que ahí no hay nada mío; no tengo ni una cama. Raro. Pero, a pesar de los múltiples piquetes de mosquitos y las predicciones caóticas sobre mi estancia en un lugar sin mi lugar; todo salió muy bonito. Interesante. No sé… luminoso.

Fue lindo estar en familia y comentar lo acontecido en el último mes. Fue raro estar en Morelia y sentir que tenía ya años sin vivir ahí. ¿Estoy loca?

El día siguiente tenía varias prioridades: comprar boletos para Vicky, Cristina, Barcelona, la nueva película de Woody Allen que se exhibiría esa noche, comparar playera del Festival para querido roomie Dan, y hacer compritas… cof cof. Sí, sí, ya sé… aún con tanta tienda en DF sigo teniendo mis marchantas en More, así que tenía que ir a surtirme de varias cosas.

Más tarde, llegaría una película inesperada: Happy go Lucky, de Mike Leigh. Sí, de esas que tienes que tener en tu pequeña filmoteca. También, habría cálidos rencuentros, piquetes de mosquitos (sí, auch, ya lo dije, pero la comezón es insoportable) un house openning, una comida con una inesperada y buena compañía y Javier Bardem desnudo en el piso de la cocina…

(Continuará…)

XXX en letras y video

Hoy descubrí un blog…

No es que sea tan chingón como los nuestros, chicos, pero me llamó la atención el tema del día: “¿Sexo? ¡Hoy no tengo ganas!”

No sé, pero me sentí como en la época de nuestros padres o nuestros abuelos. Mentira, todavía sigue existiendo esa idea/actitud hacia el sexo… por parte de las mujeres.

Yo tengo mi propia teoría sobre esta frase.

Resulta que la autora, Merlina Meiler, dice que hay veces que las damiselas se sienten cansadas, es normal, ¿no? Después de ser súper mujeres… pero ¿qué sucede cuando el que no quiere es él?…

Anoche vi “Cambiemos de pareja”, del Tour de Cine Francés… (ya sé, no he escrito casi al respecto y ya se viene el Festival de Cine de Morelia… paciencia, amigos), y una de las señales del engaño entre las parejas es precisamente: la falta de sexo.

Yo creo que ya sea hombre, mujer o cetáceo, la relación de pareja cambia, va evolucionando conforme pasa el tiempo; pero de eso a no tener encuentros íntimos por seis meses (¡ah, que frase de Corín Tellado, señores!)… sí puede prender la alarma.

Ciertamente muchas mujeres todavía (sí, se los juro) piensan que el sexo no es importante… y hasta podrían perdonar la infidelidad siempre y cuando no se enamore de la otra. Amigas mías me han dicho que “el sexo se termina” y lo más importante es la relación que se ha forjado. Estaré de acuerdo en una parte, pero no en toda la frase. No es lo más importante pero, ojo, si hay problemas sexuales es muy seguro que haya problemas en toda la relación. Y más si la mujer vive y disfruta plenamente del sexo.

Y aquí es cuando relaciono el artículo de Merlina con un comentario que tengo. Cof, cof… Muchas veces se habla de que “la señorita no tiene ganas” (perdón, “la seño”), pero… ¿qué pasa cuando él no puede y la señorita sí quiere? (seño, seño, perdón, again). Ah… ¿verdad?

No sé si les ha pasado, pero a muchas personas que conozco sí… y, claro, me incluyo. ¿Qué pedo? ¿Qué se hace? No es cierto de “no importa mi amor”, neeeeeeeeeeeeeel… sí importa.

Según Merlina, cuando él no quiere (o puede, digo yo), la mujer empieza a desconfiar “seguramente tiene otra, el cabrón”, culpamos a la rutina o pensamos que ya no hay magia en la relación. Pero eso no es todo; en ocasiones (y las más ególatras) pensamos que hay algo malo en la relación y en nosotros. “¿No le gustaré?”

Claro, en la mágica cabecita femenina pueden pasar historias y más historias respecto a la razón por la que el hombre no quiere/puede… Seamos honestos, si la mujer no está de mucho humor no es tampoco gran tragedia, de todas maneras (con ayuda de lubricante, por favor) se podría “hacer la tarea”, ¿pero si nomás el hombre no…? Ahí sí que ni cómo ayudarnos.

Ya, ya, ya… en este momentos todos están gritando, diciendo “pinche Lata, ¿qué no conoce otros métodos de satisfacer a una mujer?” Pero ese, señores, no es el tema acá. Hay otras técnicas (incluyendo patito diablito y otros aparatejos), nomás que hoy se quedan fuera.

Aquí, anoten, lo más importante (después del incómodo rato) es la comunicación. Sí… hablar. Nada de quedarnos con nuestros pensamientos, caballeros, hay que usar la boca (cof cof… CO-MU-NI-CA-CIÓN), si es que nos interesa la otra persona que está junto a nosotros.

Y si ustedes, señoritas (seños, seños) creen que no hay pedo, felicidades. Pasen la receta para llegar a ser así de zen.

La sexualidad es parte importante del ser humano así que no hay que quedarnos con “qué tal si…” o “yo pensé que tú…” No confíen en que las mujeres “todo lo entendemos” o en que los hombres “siempre quieren sexo, entonces hay algo mal”. No caigamos en estereotipos. Tal vez es hora de hablar de cuando ellos… no tienen ganas.

Hablen, disfruten… y ríanse viendo este porno video (cortesía de Betus).

(No se puede adjuntar aquí, pero aquí lo puede ver).

¡COMENZÓ!

paris_kit_cartel_fr.jpgDicen que París es la ciudad más bella del mundo. Se han escrito numerosas canciones y poemas dedicados a ella. Y también se han hecho películas en torno a la Ciudad de las Luces.

Tal vez sea como el Nueva York de Woody Allen, pero con acento sexy.

Ahora se trata de París… una cinta sobre abrir los ojos a la vida.

Juliette Binoche, Alber Dupontel, Francois Cluzet (el mismo de “No se lo digas a nadie”) y varios más viven un poco de noche hasta que algo los sacude. Un evento inesperado: una enfermedad grave, la muerte de un ser querido, el amor que regresa a la vida, una aventura en un lugar distinto…

La historia es linda: un joven bailarín espera un trasplante de corazón; entonces comienza a ver la vida con nuevos ojos.  Poco a poco, y sin querer, gente por aquí y por allá comienza a hacer lo mismo.

Hay algunas partes que me dejaron pensando “¿y esto qué?” Tal vez demasiados personajes en poco tiempo.

Mi primera película del Tour de cine Francés me dio una buena bienvenida. Habrá que ver si las cintas son tan buenas como las del año pasado.

Comienza mi época del año favorita…

Todo inicia con el tour de cine francés (¿se acuerdan de mis reseñas diarias del año pasado? Aaahhh, qué tiempos aquellos).

Es agotador de cierta manera, porque, además, no lo he hecho en DF. No es lo mismo ir al cinito en More, con pasesito gratuito, a ir en el DF, donde hay que buscar el cinépolis más cercano o viajar por horas y felices días a la cineteca o filmoteca de la UNAM.

Pero estoy emocionada. Me siento como niña con juguete nuevo.  El tour se realizará del 19 de septiembre al 2 de octubre en chilangolandia (consultar las fechas de sus ciudades en la página del tour). El festival Internacional de Cine de Morelia, del 4 al 12 de octubre, y por segunda ocasión, es posible que nada más vea la selección de lo mejor del Festival en la Ciudad de México: del 10 al 16 de octubre en varias salas Cinépolis; del 16 al 19 de octubre en la Cineteca Nacional, y del 23 al 26 de octubre en la Filmoteca de la UNAM.

En esta ocasión hay varias cintas que me muero por ver, como Vicky, Cristina, Barcelona de mi amado Woody Allen.

La Sección de Largometrajes Mexicanos, estará conformada por: “Amor, Dolor y Viceversa”, de Alfonso Pineda; “Bajo la Sal”, de Mario Muñoz; “Los Bastardos”, de Amat Escalante; “Cinco días sin Nora”, de Mariana Chenillo; “Cosas Insignificantes”, de Andrea Martínez; y “Espiral”, de Jorge Pérez Solano.

Enriqueciendo la programación, el festival contará con más de 40 estrenos, entre los mexicanos destacan: “Los Herederos”, de Eugenio Polgovsky y “Spam”, de Charlie Gore. Por lo que hace a los estrenos internacionales podrá disfrutarse de “Revanche”, de Gotz Spielman, gracias al apoyo de la Embajada de Austria en México; el aclamado documental “Man on Wire”, de James Marsh, presentado por Ambulante; “Vicky Cristina Barcelona”, de Woody Allen; “Blindness”, de Fernando Meirelles; “Happy go Lucky”, de Mike Leigh; “Shine a Light”, de Martin Scorsese; y “Entre los Muros”, cinta de Laurent Cantet, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes 2008; entre muchas otras excelentes películas.

Estará de nuevo Cristian Mingui, director de “4 meses, 3 semanas y 2 días”. Al parecer se enamoró de mi tierra, porque el año pasado vino a presentarla.*

Creo que es una de las muchas cosas que extraño de mi tierra, lo bueno es que seguiré de cerca el programa desde la “capirucha”… ¿alguien se anima?

* www.moreliafilmfest.com

La vida en rosa (pálido)

(Homenaje a una gran actriz, Marion Cotillard. Vayan a ver la película)

c7_concult_vidarosa.jpg
Un pajarillo, un gorrión; el cantar de un ave. Piaf. Edith Piaf. Niña gorrión, A Môme Piaf. Una película en el Festival Internacional de Cine de Morelia, la vida de una mujer que empezó en las calles parisinas, que salió adelante. Película con una actriz que muestra una impresionante capacidad histriónica: Marion Cotillard.

Retratar la vida de Edith Piaf (famosa por su interpretación de “La Vie En Rose”) no fue un asunto de un día para otro. Todo comenzó a gestarse en la cabeza del director, Oliver Dahan, cuando se cuestionó cómo retratar los conflictos internos de un artista. No tenía que ser alguna cantante en específico, simplemente alguien que viviera para el arte.

Exploró, buscó, rebuscó, estudió, analizó… y finalmente encontró. Esa mujer de débil aspecto, de grandes y distintivos ojos que se convirtiera en un ícono de la música francesa despertó su interés. Leyó todo lo que se había escrito. Poco a poco fue armándole una historia, en los huecos que quedaban. Su pretensión no era hacer una película biográfica, pero sí una película real. Sobre una vida real.

Édith Giovanna Gassion nació en París en 1915 y murió en los Alpes Marítimos (Francia) en 1963. Hija de un contorsionista y una frustrada cantante, la niña creció marcada por la miseria y el abandono. Su padre tuvo que luchar en la guerra y la dejó a cargo de su abuela, quien manejaba un burdel. Su madre se dedicaba a vagar, tratando de compartir lo que ella llamaba “su música”. Así, la pequeña Edith vivió de una manera bastante inusual la infancia y la pubertad. Nunca gozó de una buena salud y esto se acentuaba por la pobre alimentación que llevaba.

Según la película, alrededor de los 9 años la pequeña cantó en las calles por vez primera. Su extraordinario talento le permitió vivir de eso, de cantar por las avenidas de la capital francesa, por varios años hasta que el dueño de un cabaret la descubrió y la bautizó como “La niña gorrión”.

Las escenas musicales de la cinta son fantásticas. Me llamó mucho la atención la sincronía de los labios de la actriz con el play back (lo que se llama lip-synk), además de que la intención es impecable. El director afirma que hubo muchísimo trabajo previo; ensayos y más ensayos. “No se trata sólo de poner un disco y cantar. Marion trabajó mucho para ajustar los tiempos exactos de la respiración y del ritmo. Ha logrado encarnar a la cantante capturando su alma: hace que reviva.” Y lo logra de manera admirable.

A mi parecer la película es una de las mejores de este año, pues no es sólo una historia bien contada, sino que nos regala una actuación sobresaliente, una producción de alto nivel; el trabajo de arte (el vestuario, los peinados, los sets) es también excelente, y la fotografía (todo eso que vemos en pantalla, es decir, la forma en que nos regalan las fotos en movimientos en cada toma) es muy buena.

La vida de Piaf, como ya lo mencioné, estuvo marcada por el abandono, por la pérdida y por una gran adicción a la morfina. A los 16 años fue madre, pero su hija murió a los dos años. También, perdió de manera trágica al amor de su vida, el boxeador Marcel Cerdan. Este hecho está bellamente reflejado en la película. Al respecto el director dijo:

“Estuve mucho tiempo decidiendo cómo afrontar uno de los momentos más importantes en la existencia de Edith Piaf, en el que le dicen que Marcel, había muerto en un accidente de aviación mientras volaba para reunirse con ella. Concebí la escena como un plano secuencia (es decir, una sola toma) que en cierto sentido resume su vida: feliz por la mañana, destrozada por la noche, pero siempre en el escenario. Esa escena se rodó en un decorado expresamente concebido y fue repetida y coreografiada.”

“La Môme” es una película que muestra lo que se puede lograr cuando se hace un buen trabajo en equipo. Esta cinta hay que verse, hay que vivirse. No sólo la música es hermosa, cada detalle cuenta; cada plano, cada toma, cada flash-back, cada flash-forward; el manejo de los tiempos, de los espacios. Es una película brillantemente dirigida y actuada, que a pesar de retratar una vida difícil, nos deja con un buen sabor de boca, con la imagen de una mujer tranquila, frente al mar, tejiendo, respondiéndole a la existencia a través de una reportera; diciéndole que hay que amar, sólo amar. Y así se va, vuela por los altos horizontes del firmamento, entre estrellas; en esta y otras galaxias, dejándonos un legado de arte. Un legado rosa… rosa pálido.

De películas, Manuelas y reuniones…

No sé qué me pasó. Tal vez fue la cerveza, el calor o vayan ustedes a saber, pero el domingo por la noche sentía que me estallaba la cabeza. Por mi culpa la Manuela descansó… (en realidad lo hice a propósito, para que se quedaran picados).

El próximo capítulo, invitada especial. No se la pierdan.

Películas… “El Orfanato”… tengo una duda, quien la haya visto, favor de pasar aquí.

Reuniones…

Visiten el blog del Tlacuache para que se echen el chisme. Tuvimos oportunidad de juntarnos varios bloggeros y fue divertido. Además de comer muy rico, fue lindo verlos en 3D… ¡son diferente en persona!

Bueno, no me quiero alargar, es tarde y tengo chamba. Pero les dejo el previo de algo que viene… la peli y… esto. Para que se diviertan un rato (quien piense que es broma… ¡es muy serio!)

Crónica de un aborto premeditado: 4 meses, 3 semanas y dos días.

Aborto en Rumania. Aborto en los ochentas. Aborto ilegal. Este podría ser el siriusfem, aborto peliculastema central de la película ganadora de la Palma de Oro en Cannes y del Globo de Oro en Estados Unidos “4 meses, 3 semanas y 2 días”. (Que, ojo, se está exhibiendo ahora en la presente Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.)

Hace tiempo que estaba buscando un rol femenino que me llenara, que me hiciera decir: “Órale, esta mujer es una fregona. Vale por ella misma, triunfa gracias a lo que hace, sale adelante, es independiente… bla, bla, bla”.

Seguramente he visto muchos roles así, aunque me es un poco difícil recordarlos y más cuando se tiene una memoria virtual tan baja como la mía (parecería que uso una de 198kb). Pero después de ver esta película puedo decir que he encontrado uno: Otilia.

Hay que prepararse para la cinta del rumano Cristian Mungiu, es más, yo diría que si tú, lector, tienes algún problema o asunto por resolver con el tema del aborto, mejor no la veas. Punto.

Les contaré un poco de qué trata y ustedes decidirán qué pensar.

Resulta que Gabita (interpretada por Laura Vasiliu) y Otilia (Anamaría Marinca) son compañeras de cuarto en una universidad de Bucarest. Vemos que en la Rumania de los ochentas existía un bastante eficiente mercado negro.

También se percibe la carencia y el control con los que se vivía en el socialismo y, por supuesto, el riesgo que se corría si se descubría la práctica de un aborto (adivinamos que era gravemente penalizado). Observamos que Gabita tiene un problema que resolver y que Otilia le está ayudando. La segunda mueve cielo, mar y tierra para conseguir dinero y las condiciones adecuadas para llevar a cabo “el asunto”. Después nos enteramos de lo que sucede.

La atmósfera que es retratada me transportó efectivamente a esos lugares fríos, a los que describimos como similares a México: esos departamentos tipo “interés social”, las modas de los 80´s, el mobiliario, las reuniones en familia…
Pero el tema no es fácil, la película tampoco se digiere de un solo trago. La fotografía es distinta, la narrativa ni qué decir, la ausencia de música le da también un toque especial. No es una cinta dinámica, con brincos y ritmo ágil (si gustan de la acción hollywoodense, ¡aléjense!). Pero eso sí, el director nos lleva de la mano a través de unas cuantas horas y momentos definitorios de dos vidas.

A lo largo de casi dos horas nos podemos dar cuenta de la desesperación de Gabita, de su arriesgar todo por deshacerse del bebé, de la poca ética de los doctores que practican los legrados (seguro que todavía ocurren esas cosas), la desinformación, las luchas internas…

Aquí es donde entra Otilia, la fiel compañera y amiga incondicional. Para mí, éste es uno de los personajes más reales, complejos y buenos de la historia del cine. Es una mujer muy joven, decidida, inteligente, fuerte… que se cuestiona toda su vida… En mi opinión, ella es la que en realidad tiene el aborto (no físico, claro); la que se cuestiona su ahora, su mañana; la que toma decisiones, la que enfrenta con aplomo una realidad. La que se entrega a una situación ajena, pero que hace propia de manera muy consciente.

De cierta forma, vemos a la “víctima” del aborto como un personaje débil, mientras que Otilia, se hace cargo de todo. Pero en realidad Gabita tampoco es débil, es decidida y muy arriesgada, aunque se nota la gran distancia de madurez que existe entre ellas.

El nombre de la cinta hace referencia al estado avanzado del embarazo y durante la segunda mitad pensamos que algo grave sucederá.
Insisto que es una película fuerte, con personajes y situaciones fuertes, pero que nos dan una perspectiva del cine que cuenta historias, que muestra realidades sin tomar partidos, sin juzgar.

Más allá de lo que yo pueda opinar sobre el aborto, tema que ya he tratado aquí, esta cinta me dejó con la sensación de que uno como ser humano juzga fácilmente, pero a la vez tiene la capacidad de entrega sin esperar nada a cambio, de crecer, de madurar, de tomar decisiones, aún arriesgando la vida misma.

“4 meses, 3 semanas y 2 días” nos enfrenta con algo nuevo, con esas situaciones que marcan para siempre y que muchas veces pensamos que nos llegan “por accidente”. Vale mucho la pena, aunque vayan con la mente abierta y preparados para ver reflejada una realidad no muy feliz.

Las prisas por crecer…

Ayer me di cuenta de una cosa: es muy claro que cuando somos adolescentes lo que más queremos es “ser grandes”. Ah, bueno, cuando somos niños también.

Una adolescente con la que convivo mucho (13 años) nos platicaba a su papá y a mí de su fin de semana. “Todos estaban bien pedos”. Carlos y yo sólo nos mirábamos compartiendo pensamientos. En mi época no sucedía eso, tan seguido al menos (hay fiestas mínimo tres veces por semana). En la prepa, estábamos de acuerdo, pero… ¡¿en primero de secundaria?! Yo puedo decir a mi favor que era bien ñoña y esas cosas… ni pensarlas. Estábamos ocupadas estudiando, haciendo deporte y coqueteándoles a los niños. Bien sanotas, pues. Y aunque el papá de esta jovencita es todo un intelectual (de esos que en sus años mozos no sólo le entraban al alcohol), me lleva casi 20 años, por lo que podríamos que esa era “otra época” hasta para mi época.

Pero estos chavitos de hoy andan a mil por hora (nosotros, recuerdo, andábamos nomás a 100). Todo rápido, saltar etapas. Correr, volar. Una amiga que da clases en una secundaria me dijo (sabrán ustedes si es cierto) en alguna ocasión que sus alumnos de 13 años le piden que les compren condones… (FX grillitos).

Pero tengo un punto. Se los prometo. La prisa por crecer. Ah, todos queremos ser grandes, exitosos, hermosos, talentosos, millonarios, divertidos, etc., etc. cuando “seamos grandes”. Y de pronto los años nos alcanzan. Malas noticias, señores: ya hemos crecido. Entonces viene un sentimiento bien bonito… bien contradictorio: queremos rejuvenecer.

¿¡Quién nos entiende?!

venuscartel.jpgAcabo de ver una película inglesa, Venus, que nos hizo pensar en una etapa a la que muchos le tememos: la vejez.

En el libro “Mujeres de cierta edad” de Marcela Guijosa se plantea el “edadismo” o rechazo hacia los viejos… práctica muy frecuente en nuestra sociedad. Algo a lo que nos tendremos que enfrentar en algún momento.

Mi acompañante y yo salimos reflexivas de la sala cinematográfica. Me miró y me dijo: “me da mucho miedo llegar a la ancianidad”. Entonces platicamos sobre las maneras de envejecer: hay de viejos a viejos. Las dos queremos llegar a ser unas pasitas activas, no amargadas y alegres. Queremos vivir en algo así como una comunidad y tenemos que empezar a ahorrar como de ya (gulp).

A parte de ver a un Peter O´Tool alto y todavía capaz, me dio mucho gusto darme cuenta de que aún hay roles en películas para actores y actrices de su edad. La mujer que interpreta a su esposa no es una cincuentona (como en Hollywood harían), sino también contemporánea, nacida nada más que en 1937: Vanessa Redgrave. Ambos se han mantenido activos, su edad no ha sido un impedimento.

No, no se imaginen la versión inglesa de “Elsa y Fred”, que no tienen nada que ver la una con la otra. Sólo me hizo pensar en esa prisa que tenemos por cambiar etapas… esa prisa por vivir algo que no nos corresponde. Tal vez en ese camino olvidamos vivir el presente.

Los amigos que valen millones…

Saliendo del cine caminábamos hacia el carro por el lleno estacionamiento. Eran casi las once y media de la noche cuando Sabina notó algo. -¡Miren! –exclamó señalando la parte trasera de una sucia camioneta. Nos detuvimos y leímos “lavame!”. Fue un instinto, pero agregué un “´” y un “¡” a la oración. Ahora decía “¡lávame!”. Nos reímos mucho. – ¡Claro, no podía faltar! –dijo Ali entre carcajadas. Y así, las tres nos subimos al coche y marchamos hacia mi casa.

¿Qué es un amigo? ¿Cómo se hacen amigos? ¿Cómo se consiguen los amigos? ¿Existe una fórmula para tenerlos?

Lo que me gusta del Festival Internacional de Cine de Morelia es que nosotros, habitantes de esta ciudad y de México, tenemos la oportunidad de acercarnos a historias de países lejanos; de conocer y vivir a través del cine realidades que de hecho son universales pero que, por ejemplo, cuentan muy bien los franceses.

Durante éste ciclo pudimos ver la película “Mon meilleur ami” (Mi mejor amigo), dirigida por Patrice Leconte (que también dirigió “El hombre del tren”, otra que se encuentra en mi filmoteca personal). ¿De qué trata la cinta? Francois es socio de Catherine en una tienda de antigüedades. Francois es un hombre duro, directo, brusco, frío y, hay que decirlo, un tanto difícil. Este señor hace una apuesta con Catherine: un jarrón carísimo por demostrar que él sí tiene un “mejor amigo”.

Vemos que al protagonista le cuesta trabajo encontrar a una persona constante en su vida; de hecho, se da cuenta de que no tiene ni simpatía con los demás y de que nadie lo considera siquiera como alguien agradable… ni su propia hija. Por otro lado, Bruno es un taxista simpático, amable, que siempre tiene una sonrisa en los labios. Entonces Francois, después de varios intentos fallidos por encontrar “el hilo negro” del ABC de la amistad, le pide a Bruno que le enseñe a hacer amigos.

En este punto sucede un diálogo muy significativo entre los protagonistas… y va más o menos así:

Bruno: ¿Hay alguien a quien llames a las 3 de la mañana en caso de que tengas un grave problema?
Francois: Yo no tengo graves problemas.
Bruno: ¡Claro que tienes uno! ¡No tienes a quién llamar a las 3 de la mañana!

El lazo que se va generando entre ellos es natural. De repente vemos que el malo no es tan malo y hasta ayuda a su amigo a que gane nada más y nada menos que un millón de euros.

La película es muy sensible, entretenida, dinámica, divertida; pero sin duda nos deja pensando sobre nuestras vidas y sobre nuestros amigos.

Yo me he cuestionado la amistad; qué tan buena amiga soy y qué tan amigos son mis amigos.

sabina-cris-rosas.JPGMuchas veces pensamos que con alguien compartimos ese lazo especial cuando, en realidad, lo que compartimos es cariño o apego a alguna época pasada. O tal vez no, y yo estoy equivocada. Tal vez un amigo sea esa persona que significó mucho en tu vida, a quien quieres, quien te quiere, pero que poco frecuentas.

No lo sé, pero eso, precisamente es lo que me he estado cuestionando. ¿A quiénes llamaría yo a las 3 de la mañana?… Y sin necesidad de poner en antecedente, sin necesidad del “Hola, ¿te acuerdas de mí?”

Otra película que habla sobre el tema de las relaciones es “Párpados azules”, del director mexicano Ernesto Contreras. La protagonista (Cecilia Suárez) se saca un viaje “para dos” a la playa. El problema es que no tiene con quién ir. Después de analizar bien su lista de conocidos, se arriesga e invita a un casi desconocido. Volvemos a lo mismo, ¿qué hacemos para tener amigos? O… qué no hacemos.

En “Mon meilleur ami” se crean vínculos poco a poco, después de unas intensas clases de “cómo ser agradable”. En la segunda, se crean a partir de las mutuas soledades.

No estaría mal terminar el año haciendo el recuento de nuestras acciones. De nuestro ser amigo. Porque de los demás nosotros no somos responsables, pero sí lo somos de hacernos cargo de NUESTROS actos. ¿Qué tan buena amiga soy yo? ¿Cuántas veces he estado ahí para los que me consideran su amiga? ¿Estaría yo dispuesta a que me llamen a las 3 de la mañana? No es fácil, porque a veces podemos ser muy exigentes con los demás, pero muy permisivos con nosotros mismos.

Así que hago recuento de las personas que están junto a mí, y aprovecho para decirles “¿Cómo estás?”, “¿Eres feliz?”

Al final, la gente que ESTÁ ahora, es la gente que debe estar.

Esos amigos, mis amigos, valen mucho más de un millón de euros, de libras esterlinas, más de un millón de imágenes compartidas, de momentos vividos, de sonrisas y disgustos; de lágrimas, de silencios, de apoyo, de paciencia, de pláticas, de complicidades, de enojos, de contrariedades, de ilusiones y desilusiones.

Esos amigos que valen millones de unidades de amor… más, mucho más.

A Sabina, Mono, y Ali, dos amigas que me hacen reír y sonreír;
que me hacen creer.

Siriusfem, 2007

Grinch is comming…

Ya lo siento… ya hasta me estoy volviendo verde. Entre los dos post anteriores, películas que me he echado y tanto helado de chocolate,  parece que no me ayudo a mí misma a sobrevivir la época de grinchés.

Por lo mismo, quiero dejar hoy algo divertido, para cambiar el ánimo del blog.

Pero primero, dos recomendaciones, dos películas. “Crash” y “Bobby” (La noche en que mataron a Kennedy). La primera en cualquier video club, la segunda “en su sala de cine favorita”. Quisiera escribir sobre ambas, relacionarlas con la de “Todo corazón”, pero no ando de ánimo para echarme clavados en temas que me afectan, como bien saben los que han visitado este blog desde hace tiempo. Entonces, algo más ligero, pero también relacionado con el cine:

Mi voz de “Disney Channel”.

Sueno bien mocosa, pero fue la grabación (ajá).

Hace mucho que no les pongo cápsulas de mis “Reflexiones de una Lata Moderna“… que, por si no sabían, es una cápsula de radio.

El capítulo de hoy: Los estereotipos de las mujeres en el cine.

Ya, me voy con mi nube verde a otro lado. AGUR.






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